Aida Folch: «‘Each of us’ ha sido un rodaje de los que dejan huella y que jamás olvidaré»
Aida Folch. Actriz nacida en Reus (Cataluña). Su carrera comenzó en el año 2000 al protagonizar ‘El embrujo de Shangai’ de Fernando Trueba, un director con quien mantiene una gran amistad y con el que ha trabajado en tres títulos más a lo largo de su trayectoria: ‘El artista y la modelo’, papel por el que fue nominada al Goya a mejor actriz protagonista en 2013, ‘La reina de España’ y el thriller romántico ‘Isla perdida’ estrenado en agosto de 2024.
Como muestra de la amistad que mantiene con el director madrileño, Aida fue una de las personas que lo acompañó el pasado 25 de octubre cuando recibió el Premio de Honor ACCIÓN 2025 que entrega la Asociación de Directores y Directoras de Cine.
Aunque su carrera está más enfocada al audiovisual, ha formado parte del reparto principal de series como ‘Cuéntame cómo pasó’, ‘Madres, Amor y vida’ o ‘Sé quién eres’ y ‘Vida privada’ o ‘Cites’ en TV3, en 2025 ha vuelto a subirse a los escenarios. Lo ha hecho en el Teatro Fortuny de Reus, para representar la obra ‘Thérèse Raquin’ en una nueva versión teatral de la novela de Émile Zola.
Acaba de terminar del rodaje de ‘Each of us’, una película donde da vida a una mujer prisionera en Ravensbrück, el único campo de concentración femenino construido en la Alemania nazi y recientemente ha sido homenajeada en la 30ª Edición del Festival de Cine Mediterráneo de Tetuán.
Todos estos temas, y lo que nos pueda contar sobre sus proyectos futuros, los abordaremos con ella, en esta entrevista para MagaZinema.
P: ‘Each of us’, es una coproducción entre Alemania, Suiza, Polonia y España sobre un campo de exterminio nazi construido exclusivamente para mujeres. Está dirigido por cuatro directoras y encabezáis el reparto Diane Kruger, Carla Juri, Ninel Geiger y tú. Mar, la comunista, es el personaje que interpretas. ¿Cómo lo has preparado o te has inspirado en alguien para ello?, y ¿cómo ha sido trabajar en este proyecto paneuropeo?
Sí, desde que supe de este proyecto me encantó la idea ya que sólo la temática de contar una historia de mujeres de un campo de concentración exclusivo solo de mujeres tan poco conocido como fue Ravensbrück ya valía la pena, pero, es más, el proyecto estaba concebido también de una forma muy especial, cuatro directoras y cuatro protagonistas de distintos países, dos guionistas y todas las cabezas de departamentos mujeres y de distintos países también. Todo esto era muy atractivo para mí porque realmente en el rodaje y en la preparación tuvimos que hacer muchos esfuerzos para unirnos a pesar de las distintas visiones y culturas de cada una de nosotras. De alguna manera era reproducir y revisitar de alguna forma lo que vivieron esas mujeres (salvando las distancias). Contamos la historia de cuatro mujeres, con vidas pasadas, idiomas y culturas distintas que se encuentran allí y están condenadas a entenderse, a ayudarse, a apoyarse en esa situación tan extrema que vivieron. Todas tenían una cosa en común, eran “presas políticas”, eso ya indica que no eran víctimas, sino mujeres con gran personalidad, valores y convicciones, que ejercían la resistencia. Y contado desde puntos de vista femeninos, que en este caso me parecía interesante. Ha sido un rodaje de los que dejan huella y que jamás olvidaré. La preparación ha sido muy larga en muchos sentidos. Aprender alemán, adelgazar, documentarme e investigar a través de libros, escritos, documentales, fotografías, podcast… toda la información que pudiera sacar sobre lo que allí dentro sucedió y dentro de las historias que iba conociendo, de alguna manera empecé a construir a Mar, junto con mi directora Neus Ballús, fuimos lanzando preguntas más que respuestas sobre quién podría ser Mar antes de encontrarse en esa situación. Hubo unas 120 españolas allí, la mayoría huían del franquismo y se exiliaban en Francia. Neus Català es la más conocida pero también hay muchos otros nombres. Me he inspirado en todas ellas y en ninguna a la vez. Mar es una mujer hecha a sí misma, fuerte, que encuentra su razón de vivir en dejar constancia día a día lo que ocurre porque no tiene nada ni nadie a quién agarrarse. Eso la mantiene viva. Hasta que se tiene que hacer cargo de una niña a la que le ceden por obligación y eso tambalea sus prioridades. Su viaje será abrir su corazón, aunque le duela demasiado.

P: Otro de tus proyectos este año ha sido una lectura monólogo, en el Teatro Fortuny de Reus, de ‘Thérèse Raquin’, una de las obras más polémicas de la literatura francesa. ¿Qué te atrajo para interpretar a este personaje tan complejo y potente cómo es Thérèse, que vive en la opresión y la frustración?
Me llamó el director del Teatro Fortuny de Reus, Francesc Cerró para proponérmelo y enseguida me encantó la idea, por volver de alguna manera al teatro, en una lectura tan controvertida y moderna para la época y en mi ciudad natal. El personaje de Thèrése Raquin es maravilloso por lo complejo y contradictorio. Una asesina, pero una asesina que el lector y el espectador entiende y empatiza por la época tan pobre en todos los sentidos en la que vivía y la asfixiante realidad de una mujer que no puede decidir nada. Thèrése hace un viaje hacía la libertad dónde la única opción es asesinar a su marido y hacia la locura en que la culpa la sumerge. Disfruté cada una de las palabras que pronuncié y cada una de las emociones que allí surgieron durante la representación.
P: En tu carrera profesional tu relación con teatro ha sido mucho menor que en audiovisual. En el Teatro Fortuny actuaste en 2007 con ‘Conte d´hivern’, dirigida por Ferrán Mádico. ¿Cómo ha sido volver a subirte a este escenario?, y ¿qué recuerdo guardas de aquella temporada en 2007 en El Fortuny?
Efectivamente, tengo mucho menos recorrido y experiencia sobre las tablas. No sé por qué, pero se ha dado así y me da muchísimo vértigo y miedo. Pero justo esas sensaciones son las que me mueven, quiero seguir aprendiendo y en los retos encuentro el sentido. El Teatro Fortuny es precioso, me encanta, puedo oler la historia, esos suelos de madera antiguos, el terciopelo rojo…no sé, lo siento como un santuario o algo sagrado. He trabajado sólo en dos obras de Teatro en veintiséis años de carrera como actriz, en ‘Roberto Zucco’ de Bernard Marie Koltès dirigida por Lluís Pascual y en ‘Cuento de Invierno’ de William Shakespeare de Ferrán Mádico, dos directores que da la casualidad también son de Reus. Y dos clásicos. La verdad, lo pasé mal, mal porqué tuve la suerte de trabajar con grandes actores y darme cuenta cada día que no estaba a la altura, sobre todo ese es mi recuerdo, pero no pasa nada, se aprende trabajando y eso es lo que intento hacer en cada proyecto. El teatro no me da miedo, estoy dispuesta a darlo todo porque esta es mi vocación.
P: En ‘Vida privada’ interpretaste a Conxa Pujol y en ‘Cites’ a Mia Font, personajes que habían sido interpretados con anterioridad por Amparo Muñoz y Oona Chaplin respectivamente. ¿Te aportaron algo estas interpretaciones a la hora de preparar estos proyectos?
Leí el libro de Josep María de Sagarra que me encantó, es una maravilla, pero no vi la interpretación de Amparo Muñoz. Me dejé llevar por lo que me evocó el libro y por Sílvia Munt, la directora, en quién confiaba totalmente su visión. En cuanto a ‘Cites’ sí, vi la serie original ‘Dates’ y me enamoré del trabajo de Oona Chaplin que es una maravillosa actriz. Me gustó tanto que hice una cosa que no hago nunca. Intenté imitarla. Aunque cuando imitas a alguien lo imitas con tu cuerpo, tu voz… nunca es igual. Pero me sirvió como guía. Uno siempre encuentra cosas que le aportan y eso es oro.
P: ¿Qué personaje o personajes de los que has interpretado te han resultado más interesantes?
Esa es una pregunta difícil. Muchos de los que he interpretado me han resultado interesantes. Me acuerdo de muchos que me han marcado, por ejemplo, Susana, en ‘El embrujo de Shangai’ una novela que marcó a tantos españoles (menos mal que era muy joven y muy inconsciente) tuve el beneplácito del mismo Juan Marsé que me manifestó de viva voz y por escrito que era “perfecta” para encarnar ese personaje. En ‘Los lunes al sol’, Fernando León describía a Nata, mi personaje, cómo “un sol en invierno”. No puedo olvidar esa frase que describía a ese personaje. Françoise Alcántara también fue muy divertido de interpretar por su vivacidad y desprejuiciamiento. Mercè en ‘El artista y la modelo’ creo que es el que más me ha marcado a nivel profesional y personal, por los desafíos que conllevó. Hablar en otro idioma, estar desnuda todo el tiempo. Pero hay otros personajes de otros proyectos que se han visto menos al que también les tengo especial cariño, como a Kay de ‘25 kilates’ o Pilar Juncosa que fue la mujer del pintor Miró. En realidad, me doy cuenta de que todo o casi todo me puede parecer interesante.
P: A finales de octubre fuiste homenajeada, junto a Nabil Ayouch y Eyad Nassar, en la 30º Edición del Festival de Cine Mediterráneo de Tetuán, por promover el cine mediterráneo. ¿Qué ha supuesto para ti este reconocimiento?
Pues siempre es una alegría ser reconocido u homenajeado, de alguna manera significa que sigues ahí en activo y eso siempre es motivo de celebración, pero en realidad, lo que más me interesa y me gusta, sin despreciar el premio claro está, es asistir a Tetouan y conocer a la gente que lo organiza, a Mohamed, a Sarah, a Abdelatif …hablar de cine, de cultura, de lo que nos une. Relacionarme con gente que tiene las mismas inquietudes que yo. Celebrar el cine pese a sus dificultades.
P: ¿Qué destacarías del encuentro en el que participaste en este festival con el escritor Mohamed Boussef Rekab?
Mohamed me pareció una persona muy culta e informada que se toma la cultura muy en serio. Tengo ganas de leer algún libro suyo, me hizo sentir como en casa. Y doy fe, que él y su equipo lo dan todo para sacar adelante este festival que sigue vigente desde hace treinta años, cada vez con menos ayuda. Y que es importante para todos y la visibilidad del cine mediterráneo que pueda llegar para sus ciudadanos y los que venimos de fuera. Un intercambio cultural siempre es necesario e importante.
P: Fernando Trueba recibió el pasado 25 de octubre el Premio de Honor ACCIÓN 2025. Creo que tu presencia en el acto fue una sorpresa para él. ¿Cómo se gestó que estuvieses allí, junto a Fernando Colomo, para hacerle entrega del premio?
Yo estaba rodando ‘Each of us’ en Pamplona, terminaba un viernes por la noche y el premio era el sábado por la mañana. No había trenes después de rodar, pero si pude coger un avión para llegar a tiempo. Me perdí la fiesta de fin de rodaje y me perdí despedirme de todo el mundo como es debido, pero en este mundo todo funciona así. Todo viene a la vez. Me llamó Luis Alegre y le pareció que le podía hacer ilusión que se lo entregara yo. Y allí estuve. Siempre que pueda estaré al lado de Fernando. Él ha sido y sigue siendo una de las personas más importantes de mi vida.
P: ¿Qué proyectos tienes en audiovisual en 2026 y que puedes contarnos sobre ellos?
Recientemente acabo de estrenar ‘Historias de Halloween’ dirigida por Kiko Prada, una película de terror, tipo los noventa, y antes de que acabe el año se estrenará ‘Emergency Exit’ de Lluís Miñarro, que estrenamos en el festival de Gijón. Yo la llamo una película gamberra, existencialista e inclasificable. Original donde las haya. Ambas son películas de autor.
Y para 2026 voy a rodar la primera película de Álvaro Congosto producida por El sueño eterno pictures ‘El gusto del cloro’ basada en una novela gráfica y que es una historia romántica que sucede en Nueva York.
P: ¿Una localización en la que te gustaría rodar una escena y que no lo hayas hecho?
Siempre me han gustado las escenas en supermercados, no sé por qué. Tan colorido, tan costumbrista y estresante a la vez. Pero lo haré en la próxima peli. Es una farmacia Walmart neoyorkina, casi un super.
P: ¿Un lugar de Reus o Tarragona que recomiendas visitar?
Mi lugar favorito sin duda es la biblioteca ‘El centro de lectura’. Allí si me gustaría rodar. Tan bonita, antigua, auténtica.
P: Para terminar, ¿qué hace reír a Aida Folch?
Pues para mi infortunio me suelo reír cuando estoy nerviosa. A carcajada limpia. También me hacen reír las caídas tontas y ajenas, claro. El humor negro o absurdo cómo el de Mr. Bean. ¡Qué gran hombre! Y no sé qué más, la verdad es que no me lo he planteado. Solo sé que me río bastante y que es una de las sensaciones más gratificantes que conozco.
Fotografías de Rubén Suárez
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