Si hay algo fascinante en el festival de Sitges es su capacidad de darte una de cal y otra de arena, en más de una ocasión, a lo largo de sus diez días de duración. Con ‘Luger’, un martes noche que parecía de lo más corriente, torna en una de las noches más divertidas y gamberras de todo el festival, y creéme, no es tarea fácil enfrentarse a pesos pesados de la industria y salir invicto. A esta película se viene a reír, aprender de su variado léxico barriobajero y a mantener las pulsaciones elevadas durante sus 95 minutos, su ritmazo no permite otra cosa.
Rafa y Toni (David Sainz, Mario Mayo) son dos buscavidas que trabajan para Ángela, una abogada de moral flexible que ofrece a sus clientes soluciones rápidas al margen de lo legal. La historia transcurre a lo largo de un frenético día en un laberíntico polígono industrial, cuando reciben el encargo de recuperar el coche robado de uno de esos clientes. En su maletero, encontrarán una misteriosa caja fuerte…
Este es uno de esos guiones que lo tienen todo. La intensidad por las nubes, pero sin agobiar al espectador, recursos cómicos por doquier, pero tan bien hilados y cuadrados que su fluidez y naturalidad en ningún momento te apartan de la cruda realidad que la historia está mostrando. Porque esta es una historia en la que puedes rascar temas sociales, tanto como quieras, gracias a la buena construcción de la narrativa pero, sobre todo, de sus personajes protagonistas.


Rafa y Toni pueden ser dos macarras, pero el guion va más allá de la primera capa y se permite conversaciones sentidas y profundas entre ellos que arañan en lo que pudiera parecer una masculinidad tóxica normativa en la superficie. Con el paso de los minutos reconocemos la profundidad de su relación y los vínculos de lealtad y afección que hay entre ellos mientras ambos luchan por salir juntos del marrón en el que se han metido. Somos capaces de ver a las personas que hay tras los trajes de duros gracias a unas magníficas interpretaciones de David Sainz y Mario Mayo, quienes son capaces de ofrecer al espectador, en pocos minutos, personajes con los que irían al fin del mundo si se lo propusieran. La cercanía de sus miradas y sus sonrisas socarronas , junto a una buena compenetración en cámara hace que pronto se le coja un cariño especial a los protagonistas, el cual se ve afianzado en las escenas dramáticas, sólidamente ejecutadas, dónde las máscaras de tipos duro caen dejando ver la fragilidad y miedos de cada uno de ellos.
‘Luger’ pone en el punto de mira lo que nadie quiere ver, los bajos fondos de un país que siempre muestra una cara amable de puertas afuera.
Lo cierto es que para la gran mayoría de nosotras, el mundo en el que viven los protagonistas no es reconocible, no es parte de nuestro día a día, y si bien ésta cinta está lejos de ser un documental en el que basar ningún estudio de la sociedad, muestra realidades que solo somos capaces de mirar cuando están en una pantalla de cine y estamos cómodamente sentadas en la seguridad de nuestras butacas. Durante el transcurso de esta historia vemos personajes ser manipulados, vapuleados, golpeados y humillados. La violencia no tiene fin y no entiende de género. No hay medias tintas que valgan y está tan bien rodada que tendrás que apartar la mirada (si es que te da tiempo) en más de una ocasión.

El vestuario es otra de las cosas que no pueden quedarse en el tintero. La ropa ayuda muchísimo con la construcción de los personajes y llama nuestra atención porque incluso lo que podría pasar desapercibido como son los pantalones remetidos en los calcetines del personaje de Mario Mayo te sacan una sonrisa mientras te habla del personaje a voces. ¿Cómo van a conseguir salir con vida de este pozo profundo en el que se han metido estos dos personajes?
Técnicamente, ‘Luger’ es una grata sorpresa. Gran parte del ritmazo que tiene se debe a una edición de sonido acertadísima y a una banda sonora que marca el paso y tono de cada escena con un acierto apabullante. Es a su vez capaz de jugar con los ruidos del entorno y también con los silencios. Hay momentos de inflexión en los que todo parece estar en calma, casi relajado, para romper de la forma más abrupta posible, esa frágil paz y resuello que parecen haber conseguido. Todo esto, conjugado con una fotografía intensa que pasa de la claridad y ‘normalidad’ del día, en tonos terrosos, casi llenos de polvo, que ofrecen una sensación de desestructuración casi inherente al lugar en el que se desarrolla la historia; a unos azules solo rotos en la noche por la luz artificial de un lugar dejado de la mano de Dios.
No puedes dejar que te cuenten ‘Luger’, porque hay mucho más en esta historia de lo que has leído en estas palabras. De igual modo, deberías verla en cine, es de esas películas que te alegrarás haber visto en pantalla grande y con un sonido envolvente. Además, saldrás encantada de la sala de cine, con ganas de seguir disfrutando del día tanto como lo has hecho en la película.
Tráiler de ‘Luger’
¿nos encanta?
Overall
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Fotografía
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Interpretaciones
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Banda Sonora
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Edición y montaje
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Guion
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Originalidad
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