‘Manok’ ha sido una de las joyas del BIFAN 2025. Con un toque rebelde, ácido, trágico pero a un mismo tiempo divertido, irreverente y con enorme espíritu de lucha es lo que toda buena película surcoreana debe ser, una montaña rusa de emociones bien encajadas que hacen que la espectadora siempre vuelva a por más gracias a una historia sustanciosa y humana con la que todas nos podemos relacionar, sea cual sea el lugar del mundo en el que vivimos o sea cual sea nuestra condición social.

Volver a casa siempre nos remueve y levanta ampollas, sobre todo si te fuiste de un pequeño pueblo por la puerta grande, y con esto me refiero a levantando revuelo y dejando conversación entre los vecinos por décadas. Esto no es dificil de conseguir si te vas para encontrarte a ti misma y la felicidad que mereces y que, por desgracia, no te puede dar el lugar al que llamas tu hogar. Todo eso es lo que cuenta la divertida película de Yu-jin Lee, que con acierto nos muestra lo mucho que aún le queda que andar a Corea del Sur en materia de derechos y aceptación queer.

Volver es tan valiente como marcharse y eso lo deja muy claro construyendo personajes principales que luchan con todo lo que son por ser vistas y queridas de la forma en la que ellas quieren ser vistas y queridas. Volver es reencontrarse con gente a la que querías y dejaste atrás y, también, enfrentarse a viejos demonios y miedos que no cambian aunque pasen 20 años. Manok, nuestra protagonista, regresa con una madurez que antes no tenía y una seguridad en si misma que solo el paso del tiempo puede darte.

Aunque las circunstancias no son perfectas, ha vuelto para quedarse y eso pondrá patas arriba al pueblo que una vez la vio marchar. Con el paso de los minutos el metraje va presentando personajes, creando arcos narrativos y situaciones que permiten hablar de la lucha queer y también de la compleja vida rural en la que la soledad y la falta de medios acaba con la vida de quienes mantienen ( y han mantenido) el país con su trabajo manual.

El guion es acertado, pero mejora sustancialmente con unas interpretaciones que te hacen contener la lágrima y también reír sinceramente cuando menos te lo esperas. Culpables de ello son Sung Jae-yun, la cantante de K-pop que aquí da vida a Jae-yeon un adolescente no binario que tiene dificultades en la escuela y casa, donde convive con el ex-marido de Manok, que coincidentemente es su padre, Cheol-ju (Park Wan-Kyu).

El personaje de Manok interpretado por Yang Mal Bok, que está soberbia, una vez más. No podría haber estado mejor escogido. La actriz es un torrente de energía que rebosa la pantalla. Ella, junto a una estética muy ochentera, traen unas vibraciones ensoñadoras, energéticas y amables a una fotografía que hace que quieras quedarte a ver tanta historia como quieran darte. A nadie le extraña que en el festival se haya llevado la mención especial del jurado y el premio Korean Fantastic de la audiencia. Esta es una película para salir del cine pensando que el mundo puede ser un lugar mejor, y eso, a día de hoy es un lujo con el que no siempre contamos.

¿nos encanta?
Overall
3.7
  • Fotografía
  • Interpretaciones
  • Banda Sonora
  • Edición y montaje
  • Guion
  • Originalidad
Sending
User Review
0 (0 votes)

Classroom Delusions’ 미망교실 (SEO Eun-young, 2025) | BIFAN

Only God Knows Everything’ (Paek Seung-hwan, 2025) | BIFAN

Marta Pedraza

Historiadora del Arte. Cinéfila y seriéfila 24/7. Mis perdiciones, las películas de Clint Eastwood, el cine coreano y los K-dramas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *