‘Un simple accidente,’ (2025, Jafar Panahi) – la cámara como arma de resistencia contra la opresión

En ‘Un simple accidente’, Jafar Panahi hace un despliegue de coraje, ingenio y humor. Y es que se trata de una de sus cintas más políticas y controvertidas, ya que presenta de forma muy cruda la violencia que las autoridades ejercen contra el pueblo de Irán mientras varias de sus actrices muestran su pelo al descubierto sin hiyab en forma de protesta. 

A pesar de la seriedad de este thriller nada convencional, el filme está salpicado de situaciones absurdas y diálogos rápidos que conforman escenas muy divertidas. Y es que ver a una mujer vestida de novia y su futuro marido en una furgoneta, decidiendo con otras tres personas si el hombre que mantienen secuestrado en la parte de atrás, y que podría ser el torturador de todos ellos, merece ser perdonado o recibir un castigo ejemplar, es dramático y cómico al mismo tiempo. 

Durante una conversación que tuvo lugar en la 63 edición del Festival de Cine de Nueva York, Martin Scorsese le dice a Jafar Panahi: “El humor te desarma hasta tal punto, que la última parte, los últimos 15 minutos, resultan tan poderosos, tan fuertes, tan inesperados. Y tienen tanta verdad. Y no hay imágenes de violencia. Son los corazones de la gente. Son sus corazones gritando. Nunca había visto nada igual.”

El director iraní rodó la película sin permiso del gobierno de su país, por lo que se vio abocado a hacerlo en la clandestinidad. Tras 15 años de producir cintas a escondidas, el director es un maestro del ingenio, capaz de encontrar los espacios secretos más adecuados para contar sus historias. Además de localizaciones remotas o secuencias rodadas en la privacidad de la noche (como hizo en trabajos anteriores), eligió la furgoneta como el perfecto set de rodaje: confidencial, íntimo y creativo. Una elección más desafiante que la de ‘Taxi Teherán’ en la que usó casi exclusivamente una cámara colocada en el salpicadero de un taxi para grabar el filme En su nuevo largometraje, la cámara se sitúa en cualquier lugar de la furgoneta, ofreciéndonos puntos de vista innovadores, intimistas e hilarantes, mientras los personajes se hacinan en la parte de atrás sentados sobre el ataúd en el que tienen a su secuestrado.

Para entender el contexto de esta obra, es necesario recorrer el historial de su autor. Panahi, quien comenzó como asistente del reverenciado Abbas Kiarostami y ganó la Cámara de Oro con su debut ‘El globo blanco’ (1995), vio cómo su cine se volvía un blanco político tras ‘El círculo’ (2000). La persecución culminó en 2010 con una sentencia devastadora: seis años de prisión y veinte de inhabilitación para dirigir.

Sin embargo, lejos de silenciarle, la prohibición agudizó su ingenio. Desde el documental ‘Esto no es una película’ (2011) —rodado parcialmente con un iPhone durante su arresto domiciliario— hasta las aclamadas ‘Tres Caras’ (2018) y ‘Los osos no existen’ (2022), el cineasta ha trabajado en una constante semiclandestinidad. Incluso su reciente reingreso en prisión en julio de 2022 y la huelga de hambre que precipitó su liberación en febrero de 2023 no han logrado frenar su pulso narrativo. Con ‘Un simple accidente’, el director demuestra una vez más que no hay cárcel ni censura capaz de detener su cine.

Una de las grandes virtudes del cine de Panahi es su dirección de actores, desdibujando la línea entre ficción y documental. En ‘Un simple accidente’, esta dinámica funciona a la perfección: el trabajo de Ebrahim Azizi, Vahid Mobasseri, Mariam Afshari y Mohamad Ali Elyasmehr estructura la trama, mientras que la intervención de actores no profesionales en roles secundarios aporta textura y veracidad. Mención especial merece el desenlace. La escena final, protagonizada por el trío principal, ofrece una catarsis interpretativa donde los diálogos, cargados de emoción, sacan a la luz el subtexto que había latido durante todo el metraje, dejando al espectador, inevitablemente, sobrecogido.

‘Un simple accidente’ fue ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Durante el estreno, la cinta recibió una ovación de 8 minutos, tras la cual, Panahi ofreció un emotivo discurso expresando su culpa por poder viajar libremente mientras sus compañeros cineastas estaban encarcelados en Irán: “Hoy estoy aquí con vosotros, recibo esta alegría, pero siento la misma emoción. ¿Cómo puedo alegrarme? ¿Cómo puedo ser libre mientras en Irán todavía hay tantos de los mejores directores y actrices del cine iraní a los que, por haber participado y apoyado a los manifestantes durante el movimiento Femme Liberté, hoy se les impide trabajar?”.

Cualquier película de Jafar Panahi ofrece un retrato más realista de la vida en Irán que las propias noticias. Pero en su último filme, el director expone sin tapujos su propia historia de persecución y resistencia contra el gobierno. El público internacional, cómplice y altavoz, no ha dudado en ofrecerle de nuevo todos los espacios para proyectar sus cintas, ni en premiar su valentía y talento. El largometraje ya está disponible en plataformas online para que se pueda ver en cualquier rincón del planeta, recordándonos que, en manos de Panahi, una cámara es el arma más poderosa contra la opresión.

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  • Banda Sonora
  • Edición y montaje
  • Guion
  • Originalidad
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