En los K-dramas a veces vemos personajes que viajan en el tiempo, resuelven misterios o luchan por justicia tal y como ocurre en ‘Tomorrow’… pero hay historias que no necesitan ficción para helarnos la sangre. Entre 1930 y 1945, cientos de miles de mujeres en Asia fueron arrancadas de sus hogares para servir como esclavas sexuales del Ejército Imperial japonés. Algunas de esas vidas se han contado en pantalla con delicadeza y crudeza a la vez, en obras como ‘Snowy Road’, ’63 Years On’ y ‘The Apology’, las dos últimas documentales que puedes encontrar en Youtube. Tres miradas, tres tonos, un mismo propósito: que el silencio nunca vuelva a cubrir sus voces.
Un sistema militarizado de esclavitud sexual
En Corea, cada 14 de agosto se recuerda a las víctimas: ese día en 1991, Kim Hak-sun fue la primera mujer en testificar públicamente, encendiendo un movimiento global. Aunque no hay cifras exactas de mujeres asesinadas por país, los patrones de violencia sistemática, alta mortalidad y ejecuciones están bien documentados en testimonios y juicios de posguerra.
Entre los años 30 y 45, el Ejército Imperial japonés estableció un sistema de esclavitud sexual que afectó a cientos de miles de mujeres en territorios ocupados. El historiador Su Zhiliang estima entre 360.000 y 410.000 víctimas.
- China: al menos 200.000 mujeres.
- Corea: entre 100.000 y 200.000.
- Filipinas: cerca de 1.000 documentadas, aunque fueron varios miles.
- Indonesia: entre 5.000 y 20.000, incluyendo víctimas neerlandesas que declararon en los juicios de Batavia (1947).
- Taiwán: unas 2.000 mujeres.
No fue algo improvisado. Las estaciones de confort estaban reguladas militarmente: tarifas, horarios, prioridad por rango y chequeos médicos regulares. Documentos aliados muestran que muchas mujeres eran violadas por decenas de soldados al día. El reclutamiento se basaba en engaños, secuestros y coerción económica; una vez dentro, escapar era casi imposible y siempre implicaba jugarse la vida.
‘Snowy Road’: Ficción que respira realidad



Dirigida por Lee Na-jeong, esta historia de dos adolescentes coreanas nos adentra en la maquinaria del horror, pero desde la intimidad de la amistad.
Aunque es ficción, su retrato del secuestro, la pérdida de libertad y la jerarquía entre víctimas encaja con lo que los archivos y testimonios han documentado.
Es cine que pone nombres y rostros a lo que a veces se reduce a una cifra. A lo largo de la película una de las jóvenes, ya anciana, recuerda como fue arrancada de su pueblo junto con otra amiga. Los demonios del pasado la persiguen en cada momento de soledad y sueño. A través de esos recuerdos la película habla, de forma muy poética y visualmente bella, como fue sobrevivir al infierno japonés del que nunca realmente se zafaron.
Jong-Boon es llevada a la vida por Kim Hyang-Gi mientras que Young-Ae es interpretada por Kim Sae-Ron. Ambas actrices las conoces de ‘Innocent Witness‘ o de ‘El hombre sin pasado‘, y una vez más nos dejan con un gran sabor de boca gracias a unas actuaciones maduras y llenas de sentimiento. La fotografía de la película y una narración a cargo de la guionista de uno de nuestros k-dramas favoritos ‘Just Between Lovers‘ suman al conjunto, ofrenciéndonos una película que estaremos encantadas de volver a ver a pesar de su dura temática.
’63 Years On’: La lucha que no envejece
Este documental nos lleva al presente de las sobrevivientes. Mujeres que, ya ancianas, marchan cada miércoles desde los 90 para exigir disculpas y reparación. Aquí no hay recreación: todo es real. Dolor, dignidad y resistencia, semana tras semana, durante más de tres décadas.
‘The Apology’: Tres voces, un clamor global
Tiffany Hsiung nos acompaña a Corea del Sur, China y Filipinas para seguir durante años a tres mujeres: Grandma Gil, Grandma Cao y Adela.
Lejos de quedar en el pasado, sus vidas muestran que las heridas siguen abiertas. La pobreza, la enfermedad y el estigma las acompañan, pero también la fuerza para alzar la voz.
Estas tres obras nos obligan a pensar y a buscar más información. Cuando se desconoce el tema por completo impacta y conforme más se estudia más indigna. ¿Cómo enseñamos esta historia en las aulas? ¿Es el cine el vehículo más apropiado? Nosotras creemos que es una herramienta redonda para mantener viva la memoria histórica y generar ese «gusanillo» que te hace investigar y aprender por tu cuenta.
¿Qué nos ha parecido 'Snowy Road'?
Overall
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Fotografía
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Interpretaciones
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Banda Sonora
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Edición y montaje
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Guion
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Originalidad




