‘Justo antes de Cristo’ | Entre lo inteligente y lo absurdo | Movistar+

Manio, parte importante (al fin) del campamento | Movistar+

Año 31 a. de C. Manio Sempronio, un acomodado patricio, mata sin querer a un senador y es condenado a muerte. Incapaz de acabar con su propia vida, pide que le conmuten la pena por cualquier cosa, lo que sea. Así es enviado como legionario a Tracia, la tierra donde su padre, El Magnífico, forjó su leyenda como militar.

A la carga  de recuperar el honor familiar, hay que sumarle que le acompaña su esclavo Agorastocles: un amigo, un hermano… Otra carga. Éste tiene ambiciones propias que, como todo esclavo, sólo puede vivir a través de su amo.

En Tracia reina la calma desde hace décadas. El campamento es gobernado por el General de la Legión, un anciano al cuidado de su hija Valeria, mujer acostumbrada a los tejemanejes de Roma que lleva a su padre por donde quiere.

La llegada de Manio, desesperado por ser un héroe, pondrá patas arriba, en un tiempo record, tanto la estabilidad militar de la zona como la vida cotidiana de todos los allí destinados.


Julián López como Manio Sempronio | Movistar+

La serie original de Movistar+ ‘Justo antes de Cristo’ sabe lo que busca. En serio, aunque a priori no lo parezca, lo sabe perfectamente, y se mantiene por los derroteros de una comicidad inteligente y delirante.

Irreverente hacia el peso histórico y coloquial con las relaciones saltándose jerarquías, su sintonía es la de mostrar un mundo plagado de situaciones cómicas lo suficientemente edulcoradas como para que te rías, para que sientas ese humor, pero apto para todos. Ese amalgama de chistes y esa mezcla de ridiculeces en los personajes varían entre la gracia real y la repetición pesada.

“El éxito ya me llegará, Agorastocles. A unos les viene antes; a otros, después… Lo que hay que estar es preparado. Esto es como una pera. Si la arrancas antes de tiempo, no hay quién se la coma. Ahora, la dejas madurar…”

Manio Sempronio a su esclavo, Agorastocles.

En ‘Justo antes de Cristo’ Manio Sempronio es el protagonista principal; es realmente un cobarde y un afortunado de haber nacido como ha nacido, pero al cual el peso de su apellido, y aún más el sobrenombre de su padre (El Magnífico) se le hacen demasiado grande. De poder pasar el resto de su vida comiendo uvas tumbado en su lugar favorito a tener que transportarse hasta Tracia y entrar en la vida militar de golpe.

Su compañero (esclavo) Agorastocles (Xosé Touriñán) es más el cerebro de la operación y el que hace que no termine de írse la cabeza de nuestro protagonista por derroteros que no debe.

Manio y Agorastocles | Movistar+

Los 25 minutos de ‘Justo antes de Cristo’ de media por capítulo son también de gran ayuda. Dicho como antes lo de los chistes continuados, esos minutos de metraje es lo que nos lleva a divertirnos realmente sin agobiarnos ni cansarnos de tonterías extremas.

Valeria y Ática son las protagonistas femeninas. Como en la época en la que se vive, su día a día pasa por la madre intentando casar a la hija. Ambas realmente son mucho más inteligentes que los hombres que tienen a su alrededor, lo que pasa es que, para variar, éstos o no se dan cuenta, o no quieren hacerlo.

El resto de los personajes son los romanos del ejército: Tribuno Gabinio, Antonino, Cneo Valerio… todos ellos teniendo situaciones tan absurdas como increíbles en el sentido más literal de la palabra. Todos ellos componen el grupo de personajes en los cuales la serie hace su minuto a minuto. Pero no queda solo aquí, hay sorpresas, claro…

C. Freire y P. Delgado como Valeria y Ática | Movistar+

En definitiva: Manio tiene que hacerse notar, bueno… entre tiene y entre no le queda otra. Su día a día en el campamento le ofrece la distracción necesaria para no volverse loco, pero es un artista metiéndose en follones de los que debe salir.

‘Justo antes de Cristo’ es una serie cómica, no de carcajada libre, pero si de pensamiento continuado de buen humor. Su parte de drama y su «cotidaneidad» en las situaciones (salvando lo absurdo, obviamente) nos hacen creer en los personajes y desear su desenlace. Es decir, ‘Justo antes de Cristo’ funciona, hace lo que quiere hacer, y nos deja ese buen sabor de boca que la comedia realizada de manera inteligente siempre deja.

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