‘Military Prosecutor Doberman’, recuerdos como veneno (2022)

Con un protagonista que es todo carisma y encanto, que podría camelar a cualquiera, y con una protagonista seria que tiene muy claro que su objetivo en esta vida es vengarse pronto te adentras con ‘Military Prosecutor Doberman’ en un K-drama cuya trama ‘principal’, o eso creías tú, subyace dentro de otra completamente distinta, mucho más compleja, madura y sorprendente.

Do Bae Man se convirtió en fiscal militar para encontrar el éxito y la riqueza. Su trabajo es solo un medio para alcanzar el modo de vida que siempre ha deseado. Cha Woo In proviene de una rica familia chaebol y trabaja como fiscal militar novata. Ambos tiene excelentes habilidades de investigación y son respetados en su línea de trabajo pero ella busca venganza y la vida de Do Bae Man (Ahn Bo-Hyun ) cambiará radicalmente el día que sus caminos se crucen.

El poder llama al poder y la avaricia no tiene fin en una serie que pasa del blanco al negro en cuestión de segundos. ‘Military Prosecutor Doberman’ centra su atención en el proceso de redención de sus protagonistas y en el intento que hacen de ser la mejor versión de ellos mismos, eso si, habiendo zanjado su pasado antes. La trama se hila entorno al olvido de eventos traumáticos, al no poder dejar de recordarlos y a las decisiones vitales que se toman entorno a vivir a oscuras o conociendo toda la verdad.

Tal y como ocurriese en ‘D.P.’ vemos la peor parte del mundo militar. El continuado abuso a soldados que no pueden defenderse y cuya única vía de escape es desertar, suicidarse o alguna locura entremedias. Se complementan los episodios y se intercalan las historias personales de los fiscales con los casos que les llegan al despacho, generándose un dinamismo raudo que hace que los episodios vuelen y te dejen siempre con ganas de más.

La vida de Cha Woo In es una de doloroso recuerdo mientras que la de Do Bae Man es una de olvido. ¿Qué será de sus vidas cuando les sacuda descubrir lo que verdaderamente pasó y quede a un lado su recolección personal de los eventos? El guion nos permite así, de forma asombrosa, bucear en cómo los humanos, para protegernos, alteramos nuestra memoria siendo un juego arriesgado remover el pasado, pues nunca sabemos a que versión de la realidad tendremos que enfrentarnos.

Ahn Bo-Hyun da vida a un fiscal militar que gira cabezas allá por donde va. Do Bae Man tiene una de esas personalidades arrolladoras que iluminan una sala y que atrae todas las miradas bien sea por su impresionante físico o por su sonrisa pícara que se complementa a la perfección con una mirada de esas que desarman. Sabedor de sus dones y dotes cree vivir en la cresta de la ola mientras gana dinero a espuertas esperando el momento perfecto para dejar la vida militar y pasar a ser un abogado civil para una gran empresa.

Cuando conozca a Cha Woo In todos sus planes saldrán por la ventana, y la curiosidad que ella, su pasado y acciones despiertan en él harán que la vida que había planeado de un giro de 180º. Así, como un castillo de naipes, su sistema de creencias se desmorona. Sin darse cuenta, la vida que ha vivido hasta la fecha es ahora un compendio de decisiones que le hacen odiarse así mismo. De la mañana a la noche aborrece quien es y en quien se ha convertido. Cha Woo In ha sacudido su presente con una información que no puede, esta vez, esconder debajo de la alfombra.

Cha Woo In es llevada a la pantalla por Jo Bo Ah, a quien ya vimos en ‘Tale of the nine Tailed‘ donde dio vida a otro personaje femenino de enorme presencia y fortaleza. En esta ocasión se pone el traje de fiscal y vengadora a un mismo tiempo pero con diferente peinado. Toda su juventud ha sido un entrenamiento continuo para poder ejecutar una calculada venganza sobre todos aquellos que hicieron caer en desgracia a su padre, el CEO de una empresa de defensa y armamento. Su mundo gira únicamente entorno a ese objetivo, pero eso no implica que siempre sea capaz de ser objetiva, racional y fría en su toma de decisiones.

Cha Woo In es tan humana que pierde los papeles en más de una ocasión, es tal el nivel de presión al que se ve sometida que a veces reacciona antes de tiempo, mostrando sus cartas o bajando su guardia, lo que nos permite disfrutar de un personaje con muchas aristas. Está decidida a llegar hasta el final, hay demasiado en juego, pero las dudas la asaltan y eso se deja ver acercándonos mucho a su personaje.

No Hwa Young (Oh Yun Soo) es la villana de esta historia. Es de esas malas malísimas a la que no se le puede buscar ni un ápice de luz o calor porque nunca lo ha conocido. Si tiene un problema lo corta de raíz, va siempre tres pasos por delante de todo aquel que la rodea y su ambición no conoce límites dentro de un mundo patriarcal que aborrece tener que obedecer sus órdenes. La vida de todos los personajes se ve marcada por su presencia y por su toma de decisiones.

Kim Woo Suk da vida a No Tae Nam un joven roto por una madre, No Hwa Young, que nunca debería haberlo sido. Su falta de empatía y su incapacidad para mostrar amor por su hijo lastra cualquier relación sana que No Tae Nam quiera tener. La puesta en escena de Kim Woo Suk es por ello de una enorme complejidad, ya que se encuentra dando vida a un joven que ha crecido viviendo con miedo constante a decepcionar a su madre, a no estar a la altura de sus expectativas, todo ello, mientras rodeado de privilegio y mucha manga ancha abusa de su situación y maltrata a todos aquellos que le rodean. No Tae Nam disrumpe continuamente la escena con su presencia por su fragilidad mental y volatilidad a la hora de actuar. Nunca sabes cuando va a explotar, es una bomba que podría estallar en cualquier momento, una pieza salvaje que tanto Cha Woo In como Do Bae Man tendrán que intentar barajar si quieren salir indemnes de un plan de venganza con demasiadas variables.

El reparto lo completan Kim Young Min, Kang Young Suk y la genialísima Kang Mal Geum. Un lujo absoluto que hace de esta serie una mucho más completa y a tener en cuenta solo por el excelente trabajo de interpretación que sabes van a dejar tras de si estos actores- Kim Young Min se sale en el papel de Yong Moon Goo, un personaje trascendental que liga a todos los implicados al estar en el centro de la trama de corrupción. Se trata de un personaje que cambia de chaqueta a su antojo, que vive por y para si mismo arrastrando por el fango a quien sea necesario. En una historia llena de traidores sabrá navegar como ninguno para salir victorioso e indemne.

Kang Mal Geum da vida a la tía del Do Bae Man, una detective con una fuerte personalidad, que siempre dice lo que piensa y que no tiene miedo a ser feliz. Con ella la serie es capaz de salir a la superficie a tomar aire fresco renovándose el ambiente cada vez que aparece en escena. Si aún no la has visto en ‘Lucky Chan Sil‘, te recomiendo encarecidamente lo hagas. Para finalizar contamos con Kang Young Suk, que pese a tener un papel algo más discreto cumple con su cometido a la perfección añadiendo a la trama un fuerte punto de apoyo para la protagonista mientras se postula como rival para Do Bae Man.

Hablemos de aspectos técnicos

El montaje es impresionante e imprescindible para crear la producción seria que nos muestran en todo momento, independientemente de los puntos cómicos que relajan la historia lo justo para hacerla llevadera. Hay escenas que viven en la imaginación de nuestros protagonistas, pero nunca sabemos, hasta transcurridas, si son parte de su psique o de nuestra realidad. Todas esas recurrencias mentales están bien encajadas, son intensas y siempre sorprenden.

Se intercalan a un mismo tiempo con escenas pasadas que nos permiten conocer el estado mental actual de los protagonistas así como su forma de ser y actuar. ¿Qué anhelan? ¿Qué esperan encontrar?Military Prosecutor Doberman’ enfrenta a sus protagonistas con el peso de las acciones pasadas. No les permite olvidar, obligándoles en todo momento a plantarles cara permitiendo con ello un cambio y maduración continuada de sus formas de ser y comportarse. No hay tiempo para descansar, tampoco para el duelo.

A nivel técnico no solo despunta un montaje intrincado también lo hace una banda sonora osada que lo mismo te deja pasmada con un rap que encantada con música pop que no teme en pasar a melodías muy a lo Lana del Rey. Se atreve y con ello complementa de forma magistral un conjunto que técnicamente no tiene fisuras ningunas.

Podríamos decir sin miedo a que nadie nos lo rebatiese que ‘Military Prosecutor Doberman’ es el K-drama de las puñaladas traperas, la lealtad egoísta hacia uno mismo y un conjunto perfecto de ‘sálvese quien pueda’. Lo más inesperado ocurre en esta serie. ¿Estás preparada para ver una batalla de gallos a la coreana, infinitas persecuciones a un ritmo vertiginoso y diálogos ágiles, irónicos y cínicos a un mismo tiempo? Bien saben los dioses que yo no lo estaba y eso ha hecho de ella uno de los K-dramas que más gratamente me han sorprendido de los que he visto hasta la fecha.

Tráiler de ‘Military Prosecutor Doberman’.

¿Nos encanta?
Overall
3.6
  • Guion
  • Originalidad
  • Banda Sonora
  • Interpretaciones
  • Edición y montaje
  • Fotografía
Sending
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