Face Me‘ es uno de esos claros ejemplos de dramas que parecen hablar de una cosa —un cirujano plástico y una detective resolviendo casos— pero que en realidad están diseccionando otra muy distinta: la obsesión por la apariencia, el miedo a ser visto y la necesidad casi patológica de borrar quiénes somos. De lo primero que te pasa por la cabeza es: “¡Virgen santa!, qué de mierdas puede hacerse uno en un cirujano plástico“, desde ponerte abdominales hasta pedir los ojos de tu propio hijo. Literalmente.

El cirujano plástico Cha Jung-Woo (Lee Min-ki) y la detective Lee Min-Hyung (Han Ji-hyun) forman un vínculo extraño, incómodo por momentos, mientras colaboran en distintos casos. No es una relación basada en una química evidente ni en un romance impuesto. Es una alianza construida desde la observación, desde lo que uno ve en el otro… y, sobre todo, desde lo que ambos prefieren no mirar. ¿Dónde se esconde la belleza? o sería mejor preguntar ¿Dónde queremos encontrarla?

¿Es algo que somos capaces de escoger libremente o nos viene tan impuesto socialmente que aunque pensamos que hay un libre albedrío, realmente éste está tan somatizado que es imposible escoger de forma única y autónoma? Corea del Sur es uno de los países donde más cirugías plásticas se realizan al año. El dato está ahí, pero ‘Face Me’ no lo utiliza como curiosidad morbosa, sino como marco emocional. Así la pregunta no es cuántas cirugías se hacen sino por qué.

¿Buscamos una mejoría física? ¿Lo hacemos por miedo a ser rechazados en nuestro aspecto real? ¿Necesitamos escapar de quienes somos y creemos que esa es la repuesta? ¿o es más que realmente no nos sentimos reconocidas en nuestros rostros y cuerpos y buscamos ser vistas como creemos que merecemos ser vistas? Lo que no deja pasar la serie es la mención, ampliamente critica y también criticable, del negocio de oro que se ha vuelto la cirugía plástica en el país.

Las escenas médicas aprovechan la tecnología que tienen a su disposición para ofrecernos montajes quirúrgicos precisos, fríos, casi hipnóticos. No hay épica ni glorificación. Hay silencio, control y una inquietud constante. La clínica se convierte en un espacio donde no solo se modifica el cuerpo, sino donde se negocia la identidad. Donde se decide quién quieres ser… o a quién quieres dejar de parecerte. ‘Face Me’ entiende algo esencial: el bisturí no solo corta carne, muchas veces corta pasado y crea un futuro tan artificial como queramos crear siempre que tengamos dinero para pagarlo.

La serie articula su discurso a través de casos que no buscan impacto fácil, sino incomodidad sostenida. Desde un caso que expone cómo la violencia no siempre deja marcas visibles y cómo la sociedad tiende a cuestionar más a la víctima que al agresor, hasta el que quizá sea uno de los puntos más delicados de la serie, el de transformación de género. Tratado con más respeto del habitual en el k-drama mainstream, no mostrándose como un caso ejemplarizante, sino más bien como una historia de supervivencia.

Pero no son los únicos casos en los que trabajan de forma conjunta los protagonistas. Además, mientras ves la serie descubrirás casos en los que la belleza se convierte en castigo. Esto se mostrará a través del caso de una modelo que es atacada con ácido donde entra en juego ese arma de doble filo que puede ser la belleza en los tiempos que corren.

La serie no juzga de forma explícita, pero tampoco absuelve. Observa. Y en ese silencio incómodo es donde construye su crítica social: una sociedad que ha aprendido a retocar antes que a aceptar. Han Ji-hyun crea a Lee Min-Hyung desde la contención y la mirada, alejándose del arquetipo de detective impulsiva para construir un personaje que observa antes de juzgar. Su interpretación aporta equilibrio emocional al relato, funcionando como ancla moral en un mundo donde casi todos prefieren modificar el cuerpo antes que enfrentarse a la verdad. Si bien es cierto que no hay mucha química entre ambos actores, tampoco es necesaria en la serie que tenemos frente a nosotros, lo cual beneficia la interpretación de la joven actriz.

Historias distintas, unidas por un mismo hilo: el cuerpo como refugio y como prisión. ‘Face Me’ utiliza el espacio médico como lugar de confesión. No hay grandes discursos, no hay música subrayando la emoción. Hay silencios largos, miradas esquivas y decisiones que pesan más que cualquier palabra. Aquí nadie entra limpio. Ni física ni emocionalmente. El pasado de Cha Jung-Woo se nos revela a base de pequeños flashes, casi como recuerdos que se resisten a salir a la superficie. La serie no tiene prisa en explicarlo, y eso juega a su favor. No es un personaje diseñado para caer bien. Es frío, distante y profundamente incómodo. Pero también es coherente con el mundo que habita. ‘Face Me’ no busca que empaticemos rápido con él, sino que lo comprendamos a regañadientes. Y funciona, porque con Lee Min-ki todo funciona.

Face Me’ no es un drama fácil ni especialmente luminoso. Tampoco pretende serlo. No todos sus casos tienen el mismo peso, ni todas sus decisiones narrativas funcionan igual de bien, pero la intención es clara. Es un espejo que devuelve una imagen deformada… pero reconocible. Y quizá por eso duele un poco más de lo esperado. Este es uno de esos K-dramas que pasan sin pena ni gloria por la parrilla, pero que una vez has visto, deja un buen sabor de boca, sobre todo con el paso del tiempo.

¿nos encanta?
Overall
3.2
  • Fotografía
  • Interpretaciones
  • Banda Sonora
  • Edición y montaje
  • Guion
  • Originalidad
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Puntos fuertes

  • Un guion con una temática interesante y bien elaborada.
  • Procesos quirúrgicos interesantes.
  • Montaje atrevido y gran dinamismo entre secuencias.

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Marta Pedraza

Historiadora del Arte. Cinéfila y seriéfila 24/7. Mis perdiciones, las películas de Clint Eastwood, el cine coreano y los K-dramas.

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