Cuando el hermanito de Prue McKeel es raptado por una bandada de cuervos, se verá obligada a emprender una desesperada misión de rescate. Acompañada por su torpe pero leal compañero de clase Curtis Mehlberg, Prue se adentra en un mundo de animales parlantes, bandidos y poderosos personajes movidos por el dolor y la ambición. A medida que ambos se ven arrastrados a un conflicto que amenaza el equilibrio del bosque, Prue deberá descubrir una fortaleza y una determinación que nunca supo que poseía. Si quiere salvar a su hermano y proteger el frágil futuro de Wildwood, tendrá que arriesgarlo todo.
‘Wildwood: el bosque salvaje’ o como quedarse boquiabierto.
Sin ser un experto de la animación, ni mucho menos, ‘Wildwood: el bosque salvaje’ me ha dejado absolutamente maravillado y, creo firmemente, que ha realizado un ejercicio de stop motion que ya debe ser historia del mismo. La película es una delicia en todas sus formas, un disfrute visual a la altura de pocas producciones que yo recuerde en la animación. Insisto, no he visto una cantidad inmensa de las mismas, pero creo que tampoco es necesario para ser consciente de lo que ‘Wildwood: el bosque salvaje’ es en términos cinematográficos. Desde que en el comienzo de la misma ya vemos que junto a Prue vamos a disfrutar muchísimo y vamos a poder tener un viaje maravilloso, independientemente de la edad que tengamos.
De hecho, aunque ‘Wildwood: el bosque salvaje’ tenga una animación elegante y atractiva de cara a los más pequeños, el nivel de detalle y las enseñanzas que profesa serán mucho más disfrutadas y valoradas por la gente adulta que se acerque a ella, puesto que esa gran cantidad de capas que tiene la obra tan maravillosa que ha dirigido Travis Knight da para una cantidad de lecturas enorme. Una cantidad de lecturas que, pretenden dejarnos huella y enseñarnos unos valores fuertes y arraigados, pero que sin el conocimiento necesario para verlas o la madurez correcta pueden quedar diluidos sin más. La responsabilidad, solidaridad, respeto por la naturaleza, vínculos familiares, sentido de comunidad o cuestionar el poder son algunas de las muchas ideas, los muchos valores, que surgen viendo la película basada en la novela de Colin Meloy, ilustrada por Carson Ellis, y con guion realizado por Chris Butler.

Y es que la historia de Prue no cuenta únicamente su intento por rescatar a su hermano; nos lleva también a un magnífico bosque en el que la amistad, venganza y un sin fin de sensaciones que van desde la empatización hasta el temor más absoluto se dan cabida en 132 minutos. Este metraje tiene consigo dos realidades: la primera es que es la película en stop motion más larga creada hasta la época, lo que hace que nos tengamos que levantar y aplaudir a Laika Entertainment (responsables también de otras maravillas como ‘Kubo y las dos cuerdas mágicas‘ o ‘Los mundos de Coraline’.) La segunda es que no hay un solo instante durante todos esos minutos en los que no esté sucediendo ante nuestros ojos algo maravilloso que merezca totalmente nuestra atención.
La construcción realizada en el espacio del bosque, la capacidad para realizar así la escalabilidad entre personajes y escenarios y un delicioso montaje, unido a los potentes movimientos de cámara han conseguido hacer que ‘Wildwood: el bosque salvaje’ este lleno de velocidad y espectacularidad mediante esa técnica de animación fotograma a fotograma. Por poner en contexto: más de 130 decorados y unas 230 marionetas han sido utilizadas, y, por ejemplo, el águila que aparece en la película requirió miles de plumas fabricadas artesanalmente.
La delicadeza visual de cada plano y una magnífica fusión de colores y detalles digitales que acompañan al stop motion hacen que pasemos por muchísimas fases durante la película, que tiene un ritmo in crescendo que no da tregua. Para poder manejarnos perfectamente por la historia, el trabajo que se realiza desde el apartado de banda sonora y edición del sonido es importantísimo, y queda perfectamente reflejado en ‘Wildwood: el bosque salvaje’ como, si aciertas con ello, la película sube un escalón más en términos cualitativos. Te permite transitar por las diferentes sensaciones que tiene Prue durante la película y, te aseguro, que pocas no son.

Los personajes creados para esta historia son el tono de color más importante de todos para que esta obra sea arte. Prue es una magnífica protagonista, cargada de intensidad y de una cantidad de expresiones bárbaras que seguro han sido un buen quebradero de cabeza para los encargados de manejarla, pero es que ha estado muy bien rodeada. Desde su compañero de aventuras Curtis, hasta sus padres (los cuales me hicieron reír muchísimo) pasando por todas y cada una de las criaturas que se encuentran en el bosque, todas y todos los personajes tienen algo positivo, bello, que con sus gestos, su expresividad facial o sus movimientos contribuyen a dotar de personalidad la cinta. Y, además, la inmensa mayoría tienen una importancia notoria en lo que sucede dentro de la historia de ‘Wildwood: el bosque salvaje’.
Sin realizar ningún spoiler, destacable en sobremanera unos minutos finales de la película en los que, si ya creías haberlo visto todo, te das cuenta que te deja muchísimas razones para seguir teniendo la boca abierta y para continuar alucinando con lo que tienes frente a ti. Son unos instantes en los que hay muchos pájaros, están los protagonistas, hay muchísima flora, hay movimiento, hay velocidad… ¡hay de todo! Y esto hace que el resultado, ya de por sí que venía dejándote ojiplático ante la pantalla, trascienda todavía más, y te permita sentir toda la tensión de lo que estás viendo. De hecho, y a modo de anécdota, aplaudí y grité en la sala abarrotada en ciertas situaciones de estos instantes que comento.

En definitiva: ‘Wildwood: el bosque salvaje’ es una maravilla audiovisual sobresaliente, bárbara en contenido y de lo más plausible que he visto en forma. Un absoluto disfrute lleno de colores, hasta arriba de imaginación y con una profesionalidad inmensa. Como película, como obra, algo totalmente imperdible y de la cual se debe hablar durante muchísimo tiempo.
Tráiler de ‘Wildwood: el bosque salvaje’.
¿Nos encanta?
Overall
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Originalidad
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Animación
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Banda Sonora
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Edición y montaje
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Guion










