Dos adolescentes deben escapar de un ente violento que adopta la forma de la persona que más desean: el uno al otro.

‘Leviticus’, fanatismo y opresión.

A priori, si lees la premisa de ‘Leviticus’, resulta interesante a muchísimos niveles. Y conforme la película de Adrian Chiarella se va desarrollando, ese interés se mantiene, puesto que es bastante original en un planteamiento que sirve, además, como una poderosa denuncia a diferentes aspectos de la sociedad. Una crítica a esos dogmas y estigmas que, presentes todavía en demasiadas comunidades, resultan arcaicos y anacrónicos y no sirven más que para domesticar, dañar y, en definitiva, tener amarrado al ser humano.

‘Leviticus’ resulta ser una película que muestra sus colmillos y que, a través de una entidad demoníaca y de una especie de secta o comunidad dominada por un intenso fanatismo religioso, rechaza de una manera bárbara la homosexualidad. Hasta el punto en el que no hay ningún interés por parte de la sociedad en la salvación, persiguiendo verdaderamente el castigo. Porque claro, amar a quien ames, continúa siendo, para determinados sectores de la sociedad, una transgresión intolerable. Sectores anclados aún en el Pleistoceno en su desarrollo personal, moral y sentimental y que encuentran en determinadas comunidades una justificación para ejercer la violencia contra aquellos que quieren vivir de una manera diferente.

El título ya es una muestra de ello, puesto que el Levítico es un libro de la Biblia que, en algunos de sus pasajes, ha condenado la homosexualidad. Con ello, Adrian juega con esta idea como para mostrarnos una de las ideas más interesantes de su película; y es que, en ‘Leviticus’ el peligro no viene de algo que no conocemos; el monstruo o ente demoníaco adopta la apariencia de la persona deseada, de la persona amada, creando con ello un mecanismo que obliga al ser a desconfiar de aquello que, en un principio, debería ser el refugio seguro en el que sustentarse. El miedo ya no es el deseo. El miedo nace de las consecuencias que impone la sociedad. En ‘Leviticus’, el terror no nace de amar a alguien de tu mismo sexo. Nace de saber que hacerlo puede convertirte en objeto de odio y persecución.

La personalidad propia de ‘Leviticus’.

La puesta en escena es clave para la película. Un ambiente apagado, lúgubre e, incluso, triste, que envuelve toda la película como un fino velo que no vemos romperse en ningún instante, muestra el excelente trabajo de fotografía realizado en ‘Leviticus’. La planificación, el estilo y la utilización de los planos tan cercanos a los protagonistas hacen que el espectador, enseguida, se vea empujado a empatizar con ellos y con lo que están sufriendo. Si bien las comparaciones con ‘It Follows’ están, ya que resulta casi inevitable por la presencia de una entidad que convierte la intimidad en un espacio amenazante; con la diferencia de que aquí el origen del terror se vincula más en el fanatismo religioso que en la sexualidad como tal. Pero si unimos esta fotografía y este trabajo de dirección a un ejercicio sonoro curioso en su planteamiento y bastante efectivo en su ejecución, nos encontramos con la propuesta perfecta que dota a ‘Leviticus’ de una personalidad propia.

A todo ello contribuye también el trabajo de Joe Bird y Stacy Clausen. Ambos son esenciales para creernos la situación que están atravesando sus personajes, Naim y Ryan, puesto que sin la química que los dos desprenden y sin la veracidad que le inyectan a su vínculo emocional, sería imposible que el terror de la cinta funcionase. La manera en la que se tocan, se acercan de esa forma tan insegura por lo que están experimentando y por su experiencia hace que nos creamos su amor y su temor.

Mención especial al trabajo que hace Mia Wasikowska como la madre de Naim, puesto que maneja perfectamente en su interpretación esa incomprensión, ese fanatismo religioso llevado al extremo y, en definitiva, esa intolerancia que va de la mano de una crueldad sin sentido incluso contra su propio hijo.

¿Falta de valentía?

Pero un pero he de poner a ‘Leviticus’. Y es que, justo cuando todo está perfectamente organizado y preparado para salir con los mejores jugadores y ganar el partido, parece que la película se conforma con buscar el empate. Lo tiene todo listo, con una presentación que enlaza perfectamente con un nudo que explica muchísimas cosas y que aporta algunas de las mejores escenas de la película. Sin embargo, cuando llega el momento de dar el golpe definitivo para hacer el disfrute del espectador aún mayor, Chiarella parece que se aparta a un lado y deja que la historia fluya sin demasiados sobresaltos.

Esto provoca que el resultado no sea malo, ni mucho menos, pero sí que deje una sensación de oportunidad desaprovechada. Aun así, y a pesar de estos detalles, ‘Leviticus’ es un interesante trabajo cargado de mensajes que, por desgracia, siguen siendo muy necesarios a día de hoy, y que consigue trasladar al lenguaje cinematográfico de una manera convincente. Si Chiarella hubiese afinado un poco más y se hubiese atrevido a dar un paso adelante en su desenlace, estaríamos hablando de una película notable.

Overall
2.8
  • Originalidad
  • Fotografía
  • Edición y montaje
  • Banda Sonora
  • Guion
  • Interpretaciones
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User Review
4 (1 vote)
Dónde ver Leviticus

Jaime Garzía Iglesias

Visto camisas y tengo tatuajes.

http://www.jaimegarzia.es

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