La celebración de la Muestra «Taiwán con Orgullo: Cine queer taiwanés actual», impulsado por la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en España y el Ministerio de Cultura de Taiwán, ha propiciado la presencia en España del escritor y catedrático Ta-Wei Chi. El autor taiwanés ofreció una sugestiva charla en la que analizó la relación entre el cine europeo y la literatura queer taiwanesa. El cine con firma Europea abrió a una generación de literatos, con pocas opciones de viajar, un refugio para atisbar la diversidad y la cotidianidad de las minorías sexuales. Sobre esta correlación y otras correspondencias conversamos con el docente, profesor asociado en el Instituto de Literatura Taiwanesa de la Universidad Nacional Chengchi, donde se ha consolidado como una de las voces más influyentes en los estudios queer de Asia. 

¿Por qué la etiqueta de literatura queer aparece relativamente pronto en Taiwán en comparación con otros contextos asiáticos, como el japonés? 

Me parece una simplificación decir que en el siglo anterior en Japón estaba mejor en términos progresistas o visibilidad queer, pero es cierto que ellos tenían figuras visibles y conocidas por su bisexualidad como Yukio Mishima. Después de la II Guerra Mundial Japón era algo más liberal, por lo que precisamente podía disfrutar de vida nocturna, salir de fiesta, tener cine experimental e incluso manifestarse. Sin embargo, Taiwán tenía un ambiente político mucho más conservador, que básicamente no nos permitía hacer nada más que leer. 

Una realidad que abarca prácticamente todo el siglo XX, ¿no? 

Puedo hablarte de mi propia juventud. Cuando yo iba a la Universidad en los años 90 era ilegal salir de fiesta, no digamos ya manifestarse. En los 80 era todavía peor. La literatura nos ofrecía un refugio. Porque al gobierno no le importaba demasiado lo que se escribiera o leyera mientras no estuvieras hablando de la China comunista, ese era el verdadero tabú. Vehiculamos el sufrimiento o el vacío a través de la escritura. 

A partir de la Guerra Fría, los autores taiwaneses se fijan en el cine europeo. ¿Los escritores buscaban conscientemente modelos occidentales o reconocían experiencias que ya existían en Taiwán, pero que no estaban en la superficie? 

La burbuja económica en Japón, sobre todo entre los 80 y los 90, les enriquece mucho y muy rápido. Se expanden económicamente a nivel mundial y empiezan a transportar cultura europea, especialmente películas en discos de alta calidad (Laserdisc -LD-). Los intelectuales taiwaneses tendrán acceso así a la alta cultura europea. Los escritores queer, que empiezan a escribir en ese momento, muestran un interés por este cine porque es una forma de reclamar su pertenencia a una cultura selecta. Muchas veces no la necesitaban para describir deseos o experiencias, se trataba de una justificación. De esta forma, la literatura fuera de los márgenes se alejaba de un carácter bajo o sucio.  

¿Esta tendencia difiere de las referencias de los autores contemporáneos? 

En el nuevo milenio ha habido cambios. Una escritora emergente y abiertamente lesbiana, Yang Shuang-zi,  acaba de ganar el Premio Booker Internacional y su obra no tiene ninguna inspiración europea. Ella es demasiado joven. Igual que en los 80 y los 90 la alta cultura en mi país era dependiente de lo que Japón podía absorber de Europa, hoy en día hay acceso a todo tipo de recursos desde cualquier plataforma. 

El flujo cultural se ha vuelto más horizontal. ¿Taiwán encabeza el foco de producción y de simbología queer que Asia proyecta hacia Occidente? 

Tanto en China como en Taiwán se habla y se escribe chino, pero en Taiwán la literatura queer es pública y celebrada por el gobierno. Yang Shuang-zi, la autora de la que hablábamos, ha sido recibida por los presidentes del gobierno en diversas ocasiones. En China, este tipo de actividad tiene que estar escondida. Japón y Corea, que a lo mejor tienen un ambiente más homofóbico, no tienen este gusto tan marcado por esta literatura. Lo que han desarrollado, también en Tailandia, es Girls o Boys Love en formato de novela ligera… y en múltiples ocasiones bajo una firma anónima. En Taiwán se ha priorizado la literatura escrita en libro, pero creo que los jóvenes abogan más por lo audiovisual porque capta más la atención y circula internacionalmente. 

Su obra más aplaudida, ‘Membranas’, se tradujo recientemente al castellano.  ¿Qué tiene el cine español para que sea una referencia tanto de su novela como la del trabajo de otros autores taiwaneses?  

A los jóvenes de la década de los ochenta y los noventa nos gustaba mucho el cine, por lo que era normal que en nuestras obras reflejáramos aquello que nos motivaba. Qiu Miaojin era más tendente al cine británico, por ejemplo, y yo al italiano (Passolini) y al español (Almodóvar). El motivo es porque me parecían casi héroes, verdaderos referentes culturales. Personas atrevidas que estaban fuera del armario, por así decir. No encontraba este tipo de artistas en Asia. Mis estudiantes ahora probablemente tienen muchos más modelos a los que recurrir. 

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