«El camino misterioso va hacia el interior. Es en nosotros, y no en otra parte, donde se encuentra la eternidad con sus mundos, el pasado y el porvenir».
— Novalis, Fragmentos
«¿Es verdad eso que dicen de tener el agua dentro? Es que últimamente siento que me ahogo». Esto se decía, a modo de mantra, en ‘El agua’, la extraordinaria ópera prima de Elena López Riera. Análogamente, este ahogamiento metafísico le sobreviene a la protagonista de ‘Las corrientes’, enigmática película de la realizadora argentina Milagros Mumenthaler.
Lina, interpretada magistralmente por Isabel Aimé González Sola, en cuya actuación se carga todo el peso dramático y el misterio de la película, es una exitosa diseñadora industrial argentina asentada en Suiza que sufre un violento y confuso episodio que la deja desorientada. Al regresar a Buenos Aires, no cuenta nada a nadie, se comporta de forma extraña; el espectador no sabe a ciencia cierta lo que le ocurre y, de la misma manera que el personaje (que vaga dando tumbos metafóricos por una ciudad que le resulta irreconocible), deambula errante por el filme y se contagia de la melancolía que asfixia a Lina.
El tiempo fluye a velocidad de vértigo y la sensación constante de aceleramiento cada vez es mayor. A veces hay que levantar las manos y parar el caótico baile de máscaras que tenemos por decorado. ‘Las corrientes’ precisamente tiene un ritmo pausado y contemplativo, pone de manifiesto el laberinto identitario (los múltiples pliegues del yo) de Lina, quien, tras un evento traumático, se arrastra o se deja llevar por la corriente, por ésta la cinta explora la deriva onírica, desdibujando Buenos Aires, borrando sus límites para que recuerdo, sueño y vigilia habiten el mismo plano. A través del espacio físico de «La Reina del Plata», se retrata el estado psicológico de Lina.


El nombre de la película alude a las corrientes del agua, esto es, al fluir del tiempo en el que todos nos vemos inmersos y arrastrados por sus acontecimientos cíclicos y parecidos entre sí (como palabras parónimas) sin que podamos controlarlos. Asimismo, apunta a las corrientes mentales de la protagonista, el devenir de su pensamiento y su conciencia. Por eso, ‘Las corrientes’, fílmicamente, elude la linealidad cronológica y opta por una estructura fragmentaria, desafiando a la lógica y dejando claro el desarraigo de Lina, que no se siente de ningún lugar.
Desde el punto de vista formal, la trama se verá reconstruida más por la cámara que por los diálogos. Los planos cerrados y los incómodos encuadres sirven para mostrar la paranoia, el ahogo y el desconcierto de Lina, quien tiene como fondo una Buenos Aires espectral, inexplicablemente ajena. La mirada de la protagonista es fundamental; la puesta en escena se construye a partir de su deseo y de su percepción distorsionada, de tonos fríos y cromáticamente azul. También, el claroscuro del Romanticismo es innegable; la densidad de las penumbras o la marcada zona de sombra son aspectos de la iluminación que se alejan totalmente del realismo. Además, el uso del silencio es virtuoso. En la mayor parte de la cinta se escucha el silencio, que niega casi por completo la música; y el agua, ya sea en forma de goteo o murmullo, deviene la fuente principal de sonoridad del filme.
Como adelantaba, y ya como colofón, el espíritu y sentir de la cinta es profundamente romántico, tanto física como conceptualmente. Hay una secuencia en la que Lina visita el Museo Nacional de Bellas Artes. La cámara se detiene deliberadamente en un grabado original de Goya (el Capricho n.º 6 de Los Caprichos) con la frase «Nadie se conoce», el leitmotiv y el eje central de ‘Las corrientes’, cuya protagonista, tras un evento traumático, se rompe por completo y deja de reconocerse, evidenciando lo insondable que es el alma humana. En definitiva, se abordan asuntos esenciales de este movimiento cultural que, en el tono emocional y estético, son cristalinos: el individuo frente al abismo, es decir, el ser humano empequeñecido y cohibido ante la monstruosidad y la brutalidad de la naturaleza o el predominio de la emoción sobre la razón, donde la locura y el sueño priman por encima de la lógica, revelándose así el enigma inaccesible del yo.
Tráiler de ‘Las corrientes’
¿nos encanta?
Overall
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Fotografía
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Interpretaciones
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Banda Sonora
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Edición y montaje
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Guion
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Originalidad
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