María Maroto es una actriz valenciana, de Catarroja, que se encuentra en un momento de gran proyección nacional. Ha participado en producciones de gran impacto en plataformas de streaming como ‘Mar Afuera’, ‘Anatomía de un instante’, ‘Apagón’ o ‘Los años nuevos’, proyectos que compagina con producciones autonómicas como los largometrajes ‘Els mals noms’ (Marc Ortíz Prades, 2025), ‘L’àvia i el foraster’ (Sergi Miralles, 2024) o las series ‘La forastera’ y ‘L’Alqueria Blanca’, donde dio vida a Raquel durante casi 400 episodios, papel por el que recibió el Premio Actriz Revelación en la primera edición de los Premios Berlanga (2009).

El teatro también ha sido muy importante en su trayectoria artística. Ha participado en obras como ‘Ojos que no ven’ (dir. Carles Alfaro), ‘Godot’ (dir. Jaume Pérez) o ‘Valparaíso’ (dir. Víctor Sánchez Rodríguez) y en diferentes títulos dirigidos por Abril Zamora como ‘Pulveriza’, ‘Yernos que aman’ o ‘Canciones y amor con queso’.

Bajo la dirección de Abril Zamora también rodó la serie ‘Todo lo otro’ y ha participado en las películas ‘La boda de Rosa’ (Icíar Bollaín,2020) y el drama ‘8 años’(Jd Alcazar, 2022). Ha aparecido en reconocidas series como ‘Señoras del (h)AMPA’, ‘Cuéntame cómo pasó’ o ‘Amar es para siempre’.

En 2026 también ha puesto su voz y su presencia en el espectáculo escénico ‘El Alma de Sorolla’ donde se fusiona las del pintor valenciano con la música y la poesía.

A primeros de septiembre se estrenó en cines ‘El enjambre’de Óscar Bernàcer. ¿Qué puedes contarnos sobre esta película y sobre tu personaje?

Es el primer largometraje de Óscar Bernàcer, con quien ya había trabajado en el cortometraje ‘Apolo 81’ y en la serie ‘La forastera’. Es una película que trata sobre la posibilidad de vivir de forma independiente en una aldea y lo que eso puede implicar.

Interpreto a Silvia, la profesora de la aldea, una persona muy convencida del funcionamiento que tienen como comunidad viviendo apartados del sistema. Con la llegada de Lluc, que es el personaje de Pablo Molinero, a Silvia, este convencimiento se le irán desmoronando.

¿En qué próximos proyectos podremos ver a María Maroto?

Estaré en ‘La dona invisible’, dirigida por Cristina Fernández Pintado y guion de María Mínguez y en ‘El mal padre’, la nueva película de Roberto Bueso que se ha presentado en el Festival de San Sebastián y se estrenará en cines el 20 de noviembre. En 2026 también aparecí en ‘Cowgirl’, película dirigida por Cristina Fernández Pintado y Miguel Llorens.

A finales del año pasado se estrenó en Movistar Plus+ ‘Anatomía de un instante’, (principios de este año en RTVE), donde das vida a Belén Piniés. ¿Cómo fue tu preparación de este personaje? ¿Habías interpretado en audiovisual con anterioridad algún personaje real?

Me centré en estar y en escuchar porque hablamos mucho con el director Alberto Rodríguez sobre quién era la secretaria de Santiago Carrillo y qué relación tenía con él. Hablando con el departamento de investigación de la serie y de documentación encontré un par de blogs donde alguna amiga hablaba de ella. Para mí fue siempre como una concepción. Fue un personaje muy interesante. Por lo que pude leer, fue tremendamente leal a Santiago Carrillo. Cuando Santiago Carrillo se quiso separar de la política, ella siguió con él y le ofrecieron cargos políticos en otros sitios y los rechazó por seguir fiel a él. Creo que ella admiraba mucho a Santiago Carrillo y tenía fe y confianza ciega en el movimiento que él estaba emprendiendo. Trabajé un poco desde ahí.

En la película ‘Els mals noms’ interpreto a la hermana de Florencio Pla “La Pastora”, un maqui valenciano en las montañas de El Maestrazgo, protagonista de la película, y que, debido a su intersexualidad, comenzó llamándose Teresa. La relación que tenía con su hermana era muy estrecha. Durante el rodaje, la nieta de Florencia vino a vernos y me enseñó fotos del personaje que yo interpretaba. Fue algo muy emotivo.

Tu personaje de Raquel en ‘L’Alqueria Blanca’ fue uno de tus primeros papeles y uno de los que comienza a darte visibilidad, pero a nivel profesional fue ‘Les moreres’ una serie que se emitió en Canal 9. ¿Qué recuerdas de aquel inicio?

Recuerdo que todavía estaba estudiando arte dramático y qué hablé con uno de mis profesores, con el actor Carlos Sanjaime, para saber cómo desenvolverme delante de cámaras. Yo venía de la escuela de teatro y ahora me encontraba en un plató donde había cámaras, mucha gente detrás de ellas, había que repetir mucho las escenas… Aprendí muchísimo y adquirí más conocimiento del medio audiovisual.

En ‘L’Alqueria Blanca’ has estado en sus dos etapas, como Canal 9 y À punt, con casi 10 años de diferencia. ¿Y Cómo ha sido volver a interpretar al mismo personaje ese tiempo después?

Volver a interpretar a Raquel fue curioso porque nadie esperaba que volviésemos a interpretar a estos personajes. Pensaba que no me iba a acordar de nada y de repente nos poníamos a preparar las secuencias y el personaje salía solo. Es un personaje que había interpretado durante tantos años, que le tienes cariño.

Abril Zamora es una directora muy importante en tu trayectoria sobre los escenarios. ¿podríamos decir que a su obra ‘Yernos que aman’ le tienes un cariño especial?

Sí. Yo creo que esa obra catártica, tanto para quienes la representamos como para los que la vieron. Habla de los traumas familiares y eso siempre te toca, te llega.

Además, se representó en La casa de la portera, un espacio que antes era la casa de la portera del edificio y el público estaba muy cerca de ti. Como actriz tenías que estar muy concentrada.

El ‘Alma de Sorolla’ combina poesía, narración y música con proyecciones de los cuadros del pintor valenciano. ¿Cuéntanos sobre tu participación en este espectáculo en directo que está en gira por la Comunidad Valenciana donde aportas tu voz y tu presencia?

Me lo propuso Pere Molina, uno de los directores escénicos. Hago de narradora, mediante la poesía, para contar la historia de Alma. Hablamos sobre la vida en el Mediterráneo, sobre la evolución de la vida, los momentos vitales: la infancia, la adolescencia, la madurez, la decadencia. Es una obra muy poética.

Hemos sido tres narradoras: Iris Lezcano, Lydia Bosch y yo, que nos vamos alternando en las diferentes fechas que el espectáculo se ha representado.

Los textos son de Javier Palacios, que es también director escénico y es el tenor que aparece en el escenario, junto al pianista José Madrid, para la parte musical. A todo esto, añadimos un apartado visual en que se da movimiento a los lienzos de Sorolla envolviendo a los espectadores.

Es un regalo visual y poético. La gente que viene queda muy encantada con el espectáculo.

Un lugar donde te gustaría rodar una escena.

Me gustaría rodar en la nieve. En la montaña. Un proyecto que estuviese relacionado el alpinismo o la escalada. Me gusta mucho la montaña y en especial la nieve.

Un lugar bien de Catarroja o de Valencia, o donde tengas arraigo, que recomiendas para visitar

Chulilla. Para mí es un sitio muy especial. Es donde aprendí a escalar y es un sitio al que le tengo mucho cariño. Me parece muy chulo. Aunque tal vez esté un poco masificado por las rutas y tal, pero me parece un lugar especial.

¿Qué hace reír a María Maroto?

Soy como delicada para el humor. Me gusta el humor ácido. Me río mucho con la serie ‘Fleabag’.

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