The Robber‘ ha sido una de las grandes sorpresas del BIFAN 2026. No por ser una película de gran presupuesto o especialmente espectacular, sino precisamente por lo contrario: porque desde una puesta en escena sencilla, unos pocos espacios y una premisa poco habitual, consigue hablar de temas muy serios sin caer en el dramatismo sobreactuado tan abundante hoy día.

¿Serías capaz de tener llevar una vida normal si padecieses cleptomanía? ¿Cómo de complejo es lidiar con una enfermedad de esas características? ¿Qué implica no poder controlar el impulso de robar? Es algo que puede aparecer en cualquier momento, vinculado a la depresión, a una necesidad de atención, a un vacío emocional que nadie está mirando de frente… ‘The Robber’ lo presenta a través de adolescentes introduciendo en la mezcla un ecosistema, el del aula, muy interesante. ¿Dónde quedan los adultos en esta narrativa? ¿Cómo puede ocurrir todo lo que ocurre y que nadie ponga el grito en el cielo? Este guion no solo habla de adolescentes descarriados, hay mucha más oscuridad en sus vivencias diarias.

Juho (Son Sang-yeon) llega a un nuevo centro tras haber sido expulsado. Tiene buenas notas, no es un mal estudiante, no es violento, no parece alguien peligroso. Pero roba. No porque quiera enriquecerse, no porque sea un delincuente en el sentido clásico, sino porque hay algo dentro de él que no está siendo tratado. Algo que la familia tapa, que el entorno no entiende y que él mismo no sabe cómo gestionar.

En ese nuevo colegio conoce a Dohee (CHI Hae-won) que también roba. Y ahí aparece lo mejor de la película: la relación entre ellos. No es un romance al uso, ni falta que hace. Podríamos llamarlo compañerismo, amistad u honestidad entre ladrones y aún así no acertar muy bien. Para ambos es un efecto reflejo, un impulso incontrolable la mayor parte de las veces. Y ese impulso acaba siendo tiempo compartido y complicidad dentro del silencio de quien oculta un crimen. Hay algo extraordinario en ese vínculo porque el guion no lo fuerza, no lo convierte en una historia de amor manida ni en una salvación sentimental barata, sencillamente es encontrarse donde menos esperabas encontrar a nadie.

La primera parte tiene incluso un punto de comedia negra muy eficaz, un guion así de bien estructurado de la mano de Kang Da-yeon y el recién estrenado director Song Hyeon-bum es un soplo de aire fresco entre las cientos de producciones de fondo escolar de los últimos años. Dos ladrones en un mismo espacio, limitado, reducido, intentando convivir en una clase donde no hay suficientes mochilas ni objetos que robar. Pronto, verlos lidiar con esta tesitura, se hace muy divertido.

Lo mejor es que no convierte a sus protagonistas en delincuentes sin matices. Son niños buenos, o al menos niños no malvados. No hay violencia en sus vidas como la entendemos comúnmente, pero sí hay abandono, depresión, falta de atención y una necesidad desesperada de cuidado. La película se cuece a fuego lento, sin sobresaltos, sin gritos innecesarios, sin peleas espectaculares. Y aun así funciona, porque mantiene la tensión emocional. Una vez más mirar a la presión del sistema educativo surcoreano torna terrorífico.

La película se oscurece cuando menos lo esperas. En cuando entra en juego otro alumno que trafica con imágenes pornográficas falsas y extorsiona a compañeras de clase, entonces es cuando realmente te das cuenta que el mundo se nos ha ido de las manos. Lo que pareciera un guion relativamente blandito, coge corporeidad de un plumazo.

Ahí ‘The Robber’ se vuelve mucho más dura. Porque lo que hay detrás de las pantallas de teléfono da verdadero miedo. Robo de identidad, abuso, imágenes manipuladas, humillación pública, extorsión, suicidio, exposición constante en redes y una violencia digital que destruye vidas sin necesidad de contacto físico. La película entiende muy bien que la adolescencia actual no solo se vive en el aula, sino también en ese espacio invisible y brutal que entendemos por “redes”.

Las interpretaciones son muy sólidas, no espera ver un crossover entre ‘Los chicos del Badminton‘ y ‘Friendly Rivalry‘ y ha sido fascinante. Estos jóvenes actores tienen talento para dar un regalar, esperemos que tengan tantas oportunidades como se merecen dentro de la industria.

El cierre está muy bien medido. No estropea lo construido. No fuerza el romance. No busca una salida cómoda. Deja la sensación de que el protagonista entiende que necesita ayuda, tratamiento, una forma de hacerse cargo de lo que le pasa. Ese detalle es muy valioso. Este es un guion complejo, bien ejecutado, que engancha hasta el final. Algo también muy notable es lo bien que juega con una fotografía oscura, llena de azules y grises que introducen pesadez en las escenas que presenta. El montaje por su parte es sólido, ninguna escena se siente abrupta, las imágenes acompañan al ritmo de la narración al igual que hace la banda sonora, que no siendo muy notable, tiene el toque justo de oportunismo.

La sección Bucheon Choice Korean: Features de BIFAN 2026 llegaba, sobre el papel, con una promesa muy atractiva: cine coreano de género, nuevas voces, terror, thriller, animación, rarezas y esa mezcla entre comentario social y fantástico que tantas veces ha dado alegrías dentro del festival. ‘The Robber’ es un coming of age distinto, áspero e inteligente. Una película que no dudaría en volver a ver, una de mis favoritas de la sección sin lugar a dudas.

¿nos encanta?
Overall
3.8
  • Fotografía
  • Interpretaciones
  • Banda Sonora
  • Edición y montaje
  • Guion
  • Originalidad
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Marta Pedraza

Historiadora del Arte. Cinéfila y seriéfila 24/7. Mis perdiciones, las películas de Clint Eastwood, el cine coreano y los K-dramas.

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