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‘Cuando el teléfono suena’, conversaciones al caer la noche (2025) Netflix

Hay series que te ganan en los primeros minutos. ‘Cuando el teléfono suena’ es una de ellas. Podrías añadir sin titubear este K-drama al listado. La serie de Netflix con Yoo Yeon-Seok, nuestro carnicero favorito, y Chae Soo-Bin, la adorable protagonista de ‘A piece of your mind‘, arranca como un thriller romántico altamente adictivo, sostenido por una tensión emocional que funciona con precisión quirúrgica… al menos durante sus primeros diez episodios. A partir de ese momento deberás decidir si te quedas a los dos restantes, porque nadie te prepara para el cierre de este drama, ni siquiera el mejor maestro de sin sentidos de la historia.

Paik Sa-Eon (Yoo Yeon-Seok), joven portavoz presidencial con un pasado como negociador de rehenes, mantiene un matrimonio de conveniencia con Hong Hee-Joo (Chae Soo-Bin), intérprete de lengua de signos marcada por un trauma infantil. Tres años de silencio absoluto entre ambos se rompen cuando ella es secuestrada.

La buena puesta en escena, la tensión in crescendo entre los protagonistas y las subtramas político-familiares que se presentan hacen que decidas quedarte. Es el giro de los acontecimientos, las llamadas telefónicas a las diez de la noche y los muchos secretos que esconden sus personajes los que consiguen que te enganches a ella.

El fallo imperdonable del guion viene de no saber cerrar de forma coherente la trama principal tras haberla imbricado con las secundarias. Las historias se vuelven facilistas y se recurre a locuras varias fuera de tono, por no decir país, para intentar darle sentido a la gran bola que ha ido creando durante todo el cuerpo de la narración.

El comienzo es atrevido, dinámico y altamente entretenido. Los personajes nos hacen querer saber más de sus relaciones y dinámicas diarias, creándonos a un mismo tiempo una necesidad por averiguar cosas de su pasado. Saber que les mueve a actuar como lo hacen se vuelve parte del encanto del drama.

La vida en pareja nos choca desde el minuto uno. Ver convivir a los protagonistas como si fuesen extraños es chocante, frio y desgarrador. Conforme avanza la trama entendemos cómo la situación ha llegado a ese punto de desconfianza y, pareciera, no retorno. ¿Qué sería de sus vidas si se hubiese escogido la felicidad en vez de la venganza? Ninguno de los protagonistas es capaz de dejar caer el escudo, y mucho menos la armadura, viven en continua tensión y sin verdadero descanso al encontrarse en un ambiente hostil continuo.

Es por eso que cuando comienzan las conversaciones telefónicas a las diez de la noche y sale a relucir lo que solo le contarías a un extraño al que jamás volverás a ver, caen todas las máscaras y las piezas empiezan a encajar por vez primera. ¿Cómo serán sus vidas cuando descubran lo que es que te quieran sin más, sin esperar nada a cambio? Sin mentiras, sin plan, la vida torna emocionante, atractiva y esperanzadora, algo que ambos tendrán que gestionar por primera vez juntos.

Pero no es solo su historia la que llena la pantalla, los secundarios refuerzan la dinámica y relación entre los protagonistas mientras crean su propia narrativa. Los personajes son amables, sus dinámicas naturales y en ningún momento se tira de venganzas absurdas o celos que lo empañan todo, y eso, es un oasis que agradecerás mientras la serie se desarrolla. Heo Nam-Jun (‘Night in paradise‘) y Jang Gyu-Ri (It’s Okay to Not Be Okay’) tienen una química increíble que te hará sonreír siempre que los veas juntos.

La puesta en escena a nivel técnico es mucho más que notable. La fotografía diferencia muy bien los espacios en los que se desarrolla la trama. Se vuelve amable cuando los personajes se encuentran cómodos y relajados con quien tienen a su lado y, en cambio, es mucho más fría si se sienten en tensión o desprotegidos. Además, la serie incorpora secuencias de acción notablemente bien ejecutadas. Te sorprenderá el nivel de intensidad de las persecuciones y enfrentamientos, por no decir, lo bien que está el manejo de silencios y vacíos sonoros integrándolos de forma coherente con la condición de la protagonista y convirtiéndolos en un elemento dramático más, no en una simple característica estética.

No es raro ver personajes utilizando lenguaje de signos en Dramaland, pero si lo es siendo uno de los lenguajes centrales de comunicación de la narrativa. Esta es la verdadera perla del drama, poner en el foco de atención la multiplicidad de realidades y, de paso, mostrar ante miles de espectadores que hay puestos de trabajo relevantes y necesarios para la comunidad en un espectro mucho más amplio del normativo.

‘Cuando el teléfono suena’ es intensa e interesante a pesar de tener un final demasiado chocoloco para quien la haya estado siguiendo con entusiasmo y seriedad. Su tramo final desdibuja parte de lo construido, aunque no lo suficiente como para eclipsar diez episodios de notable intensidad. Imperfecta, sí, pero difícil de abandonar. Si eres seguidora del género o de sus protagonistas, tienes motivos de sobra para darle una oportunidad. Bienvenida a Dramaland.

¿Nos encanta?
Overall
3.2
  • Fotografía
  • Interpretaciones
  • Banda Sonora
  • Edición y montaje
  • Guion
  • Originalidad
User Review
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