
La trama actúa en este caso como excusa introductoria de un escenario adecuado para el desarrollo argumentativo, bastante previsible por una parte y compensado por otra gracias a las numerosas y casi ininterrumpidas dosis de tensión extrema que alcanzan en determinados momentos un nivel cercano al auténtico miedo gracias a las situaciones límite, a la cotidiana pero aun así tétrica ambientación y al homicida de turno, esta vez incluso más maquiavélico y perverso de lo habitual. Las trampas hacen acto de presencia como elemento principal del desarrollo de la faceta gore del largometraje, y si bien no son demasiado novedosas consiguen cumplir su oscuro cometido con solvencia y no poca sangre, dejando para el recuerdo de los más morbosos unas cuantas muertes bastante desagradables no ya sólo por su brutalidad, sino también por lo doloroso y lascivo de sus ejecuciones. En contrapartida la elección del protagonista, encarnado por un más que solvente Josh Stewart, resulta certera y agradable al tratarse de un personaje entrañable y humano con el que el espectador puede sentirse fácilmente identificado, y que consigue llevar de muy buena manera el desarrollo de su complicado y nada agradable pulso con el antagonista. Resta decir que si bien la película no sorprende, tampoco pierde el interés en ningún momento, con un ritmo ágil y bien trazado hacia su recta final y posterior cierre.
Cada plano y encuadre está realizado con el más alto cuidado en la obsesiva búsqueda de la máxima espectacularidad necesariamente desalentadora y visceral que una producción de estos valores puede y debe siempre aspirar a conseguir, y es en ello en lo que se halla la quintaesencia de The Collector. Por lo demás no aporta nada que no se haya visto ya al mercado, el guión tiene en su haber más trampas que el propio enemigo, salvo el protagonista no encontraremos ninguna interpretación destacable, y hay no pocos aspectos mejorables a lo largo del metraje. Dejando todo esto a un lado y centrándonos en lo que vemos y sentimos como meros clientes de la carnicería no cabe duda de que, para bien o para mal, estamos ante un nuevo referente en el género del slasher.
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Dirección - 6/106/10
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Fotografía - 6/106/10
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Montaje y edición - 7/107/10
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Interpretaciones - 6/106/10
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Música - 6/106/10
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Guión - 4/104/10
Resumen
Lo mejor: Es un referente del terror instantáneo en todos los sentidos.
Lo peor: El guión es tramposo, algunas situaciones son poco creíbles y no aporta nada nuevo al género.