La actriz y productora de ‘The Mage‘ conversa con Bienvenidos a Dramaland y los compañeros de Mike y sus chinos en Sitges 2026 sobre las dificultades de ser mujer en la industria, el sorprendente debut cinematográfico de Iman Taheri y las experiencias espirituales que han marcado su vida.
Josie Ho no necesitó demasiadas preguntas para abrirse durante nuestro encuentro en el Festival de Sitges 2026. La actriz y productora hongkonesa había acudido acompañada de Iman Taheri para presentar ‘The Mage’, el regreso de los hermanos Danny y Oxide Pang al cine de terror sobrenatural. Lo que comenzó como una conversación sobre interpretación y espiritualidad terminó convirtiéndose en un testimonio especialmente revelador sobre el machismo en la industria cinematográfica, las dificultades de ejercer el poder siendo mujer y las circunstancias personales que rodearon el rodaje.
En ‘The Mage’, Ho interpreta a Lan Pui Ching, una recolectora de basura capaz de comunicarse con los espíritus y ayudar a las almas perdidas. Un personaje femenino alejado de los arquetipos habituales del género, cuya particular relación con lo invisible encuentra conexiones inesperadas con las propias creencias de la actriz.
«Llevaba mucho tiempo queriendo hablar de esto, pero en Asia es casi un tabú»
Cuando le preguntamos por su experiencia como mujer al frente de una productora, Josie Ho agradeció inmediatamente la pregunta. Llevaba tiempo queriendo hablar de una realidad que, según explicó, sigue siendo difícil abordar públicamente en Asia.
«Es mucha presión ser una mujer que dirige una productora», confesó. Ni siquiera su trayectoria como actriz, cantante y cofundadora de 852 Films, compañía creada junto a Conroy Chan hace veinte años, ha impedido que determinados profesionales cuestionen su autoridad.
«Cualquier cosa que digo puede parecerles una broma. Se ríen de mí a mis espaldas», relató.
La situación ha condicionado incluso su manera de trabajar. Ho explicó que, cuando participa en una película como actriz y productora, procura delegar determinadas decisiones en su marido o en otros responsables de producción para evitar conflictos con directores que puedan considerar su intervención una amenaza a su autoridad.
«Especialmente cuando trato con hombres, no me respetan. Es muy difícil para las mujeres», afirmó.
La conversación adquirió un tono todavía más personal cuando recordó una experiencia especialmente desagradable durante el rodaje de una película cuyo título prefirió no revelar. Según su relato, un director había desplazado el protagonismo previsto hacia otro intérprete, dejando a buena parte del reparto esperando durante jornadas de hasta diecisiete o dieciocho horas.
Después de semanas soportando esa situación, Ho decidió recordar que su contrato establecía jornadas de diez horas y comunicar que comenzaría a marcharse cuando se cumpliera ese tiempo.
La reacción del director, siempre según el testimonio de la actriz, fue violenta: se levantó y comenzó a arrojarle sillas.
Lo más significativo de su relato no fue únicamente el incidente, sino la impotencia que describió al encontrarse en una posición desde la que, aun teniendo responsabilidades de producción, sentía que no podía intervenir sin que su autoridad fuese cuestionada. Durante nuestra conversación abordamos precisamente esa contradicción que tantas mujeres reconocen en el ámbito profesional: si protestan, pueden ser consideradas conflictivas; si permanecen en silencio, sus necesidades y opiniones se ignoran.
Ho reconoció la dificultad de encontrar ese equilibrio. Después de veinte años produciendo cine, su experiencia revela hasta qué punto la autonomía económica o profesional no garantiza necesariamente el reconocimiento de la autoridad femenina.

De cirujano a actor: la extraordinaria historia de Iman Taheri
Otra de las grandes sorpresas de la entrevista fue descubrir cómo Iman Taheri terminó participando en ‘The Mage’. Su llegada al cine no se produjo a través de un casting convencional, sino como consecuencia de una situación familiar especialmente delicada.
Cuando Conroy Chan, marido de Josie Ho, atravesaba graves problemas de salud, la actriz buscó ayuda médica para acompañar su recuperación en Estados Unidos. Una amiga le recomendó a Taheri, cirujano establecido en Canadá, quien se desplazó hasta la Clínica Mayo para colaborar en su atención.
La relación entre ambos se estrechó hasta el punto de que Taheri terminó viajando a Hong Kong con la pareja.
Durante su estancia, Ho descubrió que aquel médico tenía una pasión por la interpretación que había quedado relegada por su carrera sanitaria. También supo que recitaba poesía persa en redes sociales y había construido una comunidad de seguidores en torno a sus vídeos.
Una noche, los hermanos Pang acudieron a cenar y, mientras conversaban sobre su siguiente proyecto, se fijaron en él. Le propusieron participar en ‘The Mage’ y Taheri aceptó.
Para el intérprete, que debutaba en el cine, aquella oportunidad supuso un cambio radical de vida.
«Josie fue mi mentora, mi profesora personal. Me preparó paso a paso»
Ho, por su parte, explicó con emoción que ayudarle a cumplir su sueño era una manera de agradecer todo lo que había hecho por su marido.
La actriz también le recomendó profesores de interpretación y canto y comenzó a facilitar sus contactos profesionales. Una historia que revela una faceta de Josie Ho muy vinculada al acompañamiento de nuevos talentos y al poder transformador de las oportunidades.
Los fantasmas de ‘The Mage’ y las creencias personales de Josie Ho
La espiritualidad ocupó otro de los momentos más interesantes de nuestro encuentro. Le preguntamos cómo había construido un personaje tan estrechamente vinculado a las prácticas religiosas y sobrenaturales de Hong Kong y si sus propias creencias habían influido en la interpretación.


Ho se declaró budista y explicó su familiaridad con las tradiciones taoístas y los relatos de espíritus que forman parte del imaginario cultural de diferentes sociedades asiáticas.
También recordó que las películas hongkonesas de las décadas de 1980 y 1990 combinaron frecuentemente el terror y la comedia con figuras de sacerdotes y sacerdotisas taoístas. Recuperar parte de ese universo desde una perspectiva contemporánea era uno de los intereses de ‘The Mage‘.
Pero la actriz fue más allá de las referencias cinematográficas y compartió algunas de sus experiencias personales. Habló de sus rituales durante el Festival de los Fantasmas Hambrientos, de la quema de ofrendas de papel destinadas a los difuntos y de la importancia que concede al respeto por estas tradiciones.
Incluso relató un episodio relacionado con una vecina que falleció meses después de realizar incorrectamente uno de esos rituales. Ho lo compartió como una experiencia que reforzó su respeto por las creencias espirituales, aunque no supone una demostración de que ambos acontecimientos estuvieran relacionados.
Para ella, estas prácticas no constituyen únicamente un recurso del cine fantástico, sino parte de una tradición cultural con la que mantiene una relación personal.
Una película sobre la compasión y una mujer que se niega a rendirse
Al hablar del significado de ‘The Mage’, Iman Taheri ofreció una interpretación que conectaba directamente con nuestra conversación sobre los personajes femeninos.
A pesar de que Lan es constantemente desacreditada por quienes la rodean, continúa defendiendo sus convicciones y ayudando a quienes sufren. Para Taheri, esa perseverancia es el verdadero centro emocional de la película.
«Es una mujer que cree en lo que hace. Aunque todo el mundo la desacredite, ella sigue haciendo lo correcto», explicó.
El actor considera que la historia aborda el karma, el amor incondicional y la posibilidad de perdonarse a uno mismo. Una lectura que trasciende las diferencias culturales y convierte el viaje de Lan en una experiencia humana reconocible.
Josie Ho también compartió un detalle especialmente interesante de la construcción visual del personaje: originalmente estaba previsto que Lan utilizara una capa amarilla cubierta de símbolos rituales para representar su evolución espiritual. Finalmente, la propuesta se modificó para ofrecer una imagen más contemporánea.
La actriz reconoció que ese cambio podía dificultar que parte del público occidental comprendiera determinados elementos de la tradición taoísta, pero defendió la importancia de recuperar este imaginario cinematográfico.
Al despedirnos, quedó la sensación de haber asistido a algo más que una conversación promocional. ‘The Mage’ había sido el punto de partida para escuchar a una mujer que, después de décadas trabajando en el cine, continúa enfrentándose a resistencias para ejercer su propia autoridad.
Y quizá esa sea una de las conexiones más interesantes entre Josie Ho y Lan Pui Ching: dos mujeres que, desde realidades muy diferentes, insisten en hacerse escuchar incluso cuando quienes las rodean se resisten a reconocer lo que tienen que decir.








