¿Qué ocurriría si pudiéramos diseñar nuestros propios sueños y vivir experiencias tan reales que resultara imposible distinguirlas de nuestra existencia cotidiana? ¿Y si esa tecnología, concebida inicialmente como una forma revolucionaria de entretenimiento, terminara convirtiéndose en un instrumento capaz de conocer nuestros deseos más profundos y manipular nuestra percepción de la realidad?

Estas son algunas de las preguntas que plantea ‘Moviedreams’, la película argentina de ciencia ficción dirigida por Horacio y Axel Maldonado que ha tenido su estreno mundial en el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. La película nos traslada a un futuro cercano en el que la corporación LucidVisions ha desarrollado un dispositivo capaz de generar sueños interactivos hiperrealistas. Lo que comienza como una extraordinaria posibilidad de experimentar otras vidas se transforma progresivamente en una inquietante reflexión sobre la privacidad, el poder de las grandes corporaciones y los límites éticos de la tecnología.

Durante nuestra cobertura del Festival de Sitges 2026, en MagaZinema tuvimos la oportunidad de conversar con Axel Maldonado, director, coguionista y productor, y Maximiliano Maldonado, protagonista de la película, sobre el origen del proyecto, sus decisiones cinematográficas y las preguntas filosóficas que atraviesan la historia.

Una conversación en la que descubrimos que, más allá de su propuesta de entretenimiento y suspense, ‘Moviedreams’ plantea un interrogante especialmente pertinente: ¿qué sucedería si entregáramos a la tecnología el último espacio de intimidad que todavía creemos controlar?

De un libro sobre sueños lúcidos a una película de ciencia ficción

El origen de ‘Moviedreams’ se encuentra en Sueños lúcidos, una obra de Horacio Maldonado, codirector de la película, que explora la posibilidad de diseñar experiencias oníricas mediante códigos informáticos.

Como nos explicó Axel Maldonado, el planteamiento inicial consistía en imaginar una tecnología que permitiera experimentar otras identidades, trasladarse a diferentes épocas históricas o protagonizar historias con una intensidad sensorial comparable a la de la propia realidad.

Sin embargo, detrás de esa posibilidad aparentemente fascinante se esconde un conflicto mucho más complejo: si pudiéramos construir una vida perfecta mientras dormimos, ¿qué motivos encontraríamos para regresar a una realidad necesariamente imperfecta?

Maximiliano Maldonado estableció durante la entrevista un paralelismo entre esa dependencia de los sueños artificiales y nuestra relación actual con las redes sociales. En ambos casos, la tecnología puede presentarnos experiencias o modelos de vida que deseamos alcanzar y que no siempre están a nuestro alcance.

Para Axel, el problema aparece cuando esa forma de entretenimiento comienza a generar dependencia y se aproxima al funcionamiento de una droga. La posibilidad de convertirse en otra persona o vivir una existencia alternativa exige, en consecuencia, una reflexión sobre la responsabilidad de quienes desarrollan y utilizan estos dispositivos.

La película no se limita, por tanto, a preguntarse qué podemos hacer con la tecnología, sino hasta qué punto estamos preparados para asumir las consecuencias de aquello que nos permite experimentar.

Confundir al espectador: cuando el montaje y el sonido construyen la incertidumbre

Uno de los aspectos más interesantes de nuestra conversación fue el análisis de las decisiones formales utilizadas para representar los sueños. En lugar de recurrir a filtros cromáticos o efectos visuales que identifiquen inmediatamente las secuencias oníricas, los cineastas apostaron por construir ambos universos con una apariencia semejante. Su intención era que el público compartiera la desorientación del protagonista.

Axel Maldonado nos explicó que esta ambigüedad fue una decisión consciente desde el propio guion y que afectó tanto a la puesta en escena como al trabajo de montaje, sonido e interpretación.

En las primeras fases de los sueños, el montaje mantiene un ritmo relativamente sereno. Sin embargo, cuando comienzan a manifestarse anomalías y fallos en el sistema, la película introduce cortes más frenéticos y movimientos de cámara progresivamente inestables.

El sonido también desempeña una función narrativa fundamental. Las alteraciones acústicas se convierten en pequeñas señales de advertencia que permiten intuir que algo está fallando, aunque sin revelar necesariamente si los personajes continúan soñando. Esta elección convierte la incertidumbre en una experiencia compartida entre el protagonista y el espectador. Ya no se trata únicamente de contemplar a alguien que pierde el contacto con la realidad, sino de experimentar una confusión semejante.

La propuesta resulta especialmente interesante porque utiliza recursos propios del lenguaje cinematográfico para abordar una cuestión central de la ciencia ficción: ¿hasta qué punto podemos confiar en aquello que percibimos como real?

Diego Armenta: la pérdida de control sobre la propia creación

Maximiliano Maldonado interpreta a Diego Armenta, uno de los responsables del desarrollo de esta revolucionaria tecnología.

Durante nuestra entrevista le preguntamos cómo había construido a un personaje cuya relación con su propia creación acaba alterando su percepción de la realidad. El actor nos explicó que su punto de partida fue comprender la ambición de un profesional profundamente vinculado a su proyecto, alguien convencido de las posibilidades del avance tecnológico, pero consciente también de la necesidad de establecer límites.

El conflicto surge cuando los intereses empresariales comienzan a imponerse sobre esas precauciones. La incorporación de nuevas funciones, sistemas de inteligencia artificial y mejoras tecnológicas modifica progresivamente el funcionamiento del dispositivo. Diego empieza entonces a investigar las anomalías mediante pruebas cada vez más frecuentes, una decisión que termina afectando a su estabilidad psicológica.

Lo interesante de esta interpretación es que Maximiliano no abordó inicialmente al personaje desde la desorientación, sino desde una experiencia mucho más humana: la sensación de perder el control sobre algo que uno mismo ha creado. Esa frustración constituye el punto de partida de una transformación progresiva en la que el protagonista comienza a desconfiar de sus propias percepciones.

La tecnología deja de ser una herramienta externa y se convierte en un elemento que interviene directamente en la construcción de su identidad.

¿Quién tiene derecho a conocer nuestros sueños?

Una de las preguntas que planteamos durante la entrevista fue qué resultaría más inquietante: que una empresa pudiera conocer nuestros deseos más íntimos o que tuviera la capacidad de modificarlos sin nuestro consentimiento.

Para Maximiliano Maldonado, ambos escenarios representan una amenaza. El actor comparó la situación con la aceptación de los términos y condiciones de cualquier plataforma digital. La diferencia es que, en el universo de ‘Moviedreams’, lo que entregamos a cambio de entretenimiento ya no son únicamente nuestros datos personales, sino el acceso directo a nuestra mente.

Axel Maldonado relacionó esta posibilidad con el funcionamiento actual de los algoritmos, capaces de analizar nuestros hábitos de consumo, intereses y comportamientos digitales.

La película lleva ese planteamiento un paso más allá: si las empresas ya disponen de información sobre lo que compramos, vemos o buscamos, ¿qué podría suceder si también conocieran aquello que deseamos o tememos mientras dormimos?

Cuando le preguntamos si los sueños representan el último territorio de intimidad del ser humano, su respuesta fue contundente:

«Es como tirar abajo la última barrera de intimidad que tiene una persona».

La reflexión adquiere una dimensión especialmente inquietante cuando consideramos que ese acceso no tendría por qué limitarse a la observación. También podría permitir introducir ideas, influir sobre las emociones y modificar las experiencias de los individuos.

En este sentido, ‘Moviedreams’ plantea una cuestión que trasciende la ciencia ficción: la responsabilidad de las empresas tecnológicas respecto a la información que obtienen de sus usuarios.

El peligro no reside exclusivamente en la existencia de tecnologías cada vez más sofisticadas, sino en las estructuras de poder que pueden utilizarlas para controlar aspectos de nuestra vida que hasta ahora considerábamos inaccesibles.

El cine argentino de ciencia ficción encuentra su espacio en Sitges

El estreno de ‘Moviedreams’ en Sitges supone también un acontecimiento significativo para sus responsables y una oportunidad de dar visibilidad internacional al cine argentino de género.

La película es una producción independiente realizada en Buenos Aires y codirigida por Horacio y Axel Maldonado. Su llegada al festival confirma la capacidad de la cinematografía argentina para desarrollar proyectos de ciencia ficción con ambición visual y narrativa, incluso en un contexto complicado para la producción audiovisual.

Axel nos confesó que presentar su película en Sitges era una experiencia que llevaba años imaginando. Para un equipo familiarizado con el prestigio y la trayectoria del certamen, encontrarse allí con su primer largometraje compartido constituía un reconocimiento especialmente emocionante.

Durante nuestra conversación también quisimos conocer las primeras reacciones del público.

El director destacó que numerosas preguntas de los espectadores se habían centrado precisamente en la construcción visual de la película y en los recursos utilizados para desdibujar las fronteras entre los sueños y la realidad.

Para sus responsables, comprobar que el público experimentaba esa incertidumbre suponía una confirmación del trabajo realizado durante la producción.

Maximiliano también recordó la intensidad de algunas reacciones ante las escenas más impactantes, especialmente importantes en una película que combina ciencia ficción, acción y suspense psicológico.

La experiencia en Sitges resulta todavía más relevante si tenemos en cuenta el recorrido previo de Horacio Maldonado dentro del cine fantástico argentino. En 1988 codirigió junto a Gustavo Cova Alguien te está mirando, una película que ya exploraba la intervención tecnológica en las experiencias oníricas. Casi cuatro décadas después, ‘Moviedreams’ recupera algunas de esas inquietudes desde una perspectiva contemporánea, marcada por los algoritmos y la inteligencia artificial

Inteligencia artificial y creación cinematográfica: ¿dónde están los límites?

Uno de los momentos más interesantes de nuestra entrevista llegó cuando trasladamos la conversación desde la ficción hasta la propia industria cinematográfica. La inteligencia artificial ya forma parte de numerosos procesos creativos y productivos, pero su creciente utilización plantea interrogantes sobre la autoría, la interpretación y la naturaleza del trabajo artístico.

Les preguntamos a Axel y Maximiliano cómo valoraban esta transformación desde sus respectivas posiciones como director y actor, y dónde consideraban que debería situarse la frontera entre la herramienta tecnológica y la sustitución del trabajo humano.

Maximiliano distinguió entre utilizar la inteligencia artificial como apoyo dentro de una producción y recurrir a ella para crear intérpretes completamente artificiales. Aunque reconoció que trabajar con estas herramientas también requiere conocimientos y habilidades, defendió la importancia de preservar la interpretación humana como una de las características esenciales del cine.

Para el actor, sustituir a los intérpretes reales mediante personajes creados íntegramente por inteligencia artificial supone arriesgarse a perder una parte fundamental de la experiencia cinematográfica.

Axel Maldonado compartió esa preocupación, aunque reconoció el potencial de estas tecnologías para facilitar determinados procesos de creación. Su posición quedó resumida en una declaración especialmente significativa:

«Para mí es una gran herramienta, pero hay que usarla con mucho rigor artístico».

El director insistió en que la utilización de la inteligencia artificial debe estar subordinada a las decisiones de los profesionales y no convertirse en un mecanismo para eliminar su participación.

Esta reflexión conecta directamente con el planteamiento de ‘Moviedreams’. Tanto dentro como fuera de la pantalla, la cuestión fundamental no consiste únicamente en determinar qué puede hacer la tecnología, sino qué límites estamos dispuestos a establecer para proteger nuestra autonomía y nuestra capacidad creativa.

‘MOVIEDREAMS’: una ciencia ficción demasiado cercana

Durante la conversación, Axel Maldonado explicó que uno de los objetivos del proyecto era evitar una ciencia ficción situada en un futuro tan lejano que sus conflictos resultaran ajenos a nuestra experiencia.

La intención era construir una historia reconocible, en la que los avances tecnológicos pudieran parecer una prolongación plausible de herramientas y sistemas que ya forman parte de nuestra vida cotidiana. Precisamente ahí reside uno de los elementos más sugerentes de ‘Moviedreams’: su capacidad para convertir una premisa fantástica en una reflexión sobre comportamientos perfectamente actuales.

La dependencia tecnológica, la comercialización de nuestra información personal, la concentración de poder en grandes corporaciones y el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial son cuestiones que ya forman parte del debate público. La película imagina qué podría suceder cuando esas dinámicas alcanzaran un espacio tan íntimo como los sueños.

Pero también invita a reflexionar sobre el deseo humano de escapar de la realidad. Porque, más allá de los riesgos tecnológicos, existe una pregunta profundamente vinculada a nuestra propia naturaleza: ¿seríamos capaces de renunciar voluntariamente a una existencia soñada en la que todo parece posible?

Al finalizar nuestra entrevista, Axel Maldonado compartió una reflexión que resume lo que significa para sus creadores presentar la película ante el público. Durante años, ‘Moviedreams’ había pertenecido a quienes la imaginaron y consiguieron llevarla a la pantalla. A partir de su estreno, comenzaba una etapa diferente: la historia pasaba a ser interpretada, discutida y disfrutada por los espectadores.

Desde MagaZinema, nuestra conversación con Axel y Maximiliano Maldonado nos permitió descubrir una propuesta de ciencia ficción argentina que encuentra en el suspense psicológico y en la experimentación con el lenguaje audiovisual una vía para abordar algunos de los grandes interrogantes de nuestro presente. ‘Moviedreams’ nos invita a imaginar un futuro en el que los sueños pueden diseñarse, adquirirse y modificarse. Pero su pregunta más perturbadora quizá sea otra: si una empresa pudiera acceder a nuestros pensamientos más íntimos, ¿seguiríamos siendo completamente dueños de nosotros mismos?

Entrevista realizada por MagaZinema y Latidos por el Cine durante el Festival de Sitges 2026.

Declaraciones de Axel Maldonado y Maximiliano Maldonado, que puedes encontrar en la entrevista completa en Youtube:

Jaime Garzía Iglesias

Visto camisas y tengo tatuajes.

http://www.jaimegarzia.es

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