Vanessa Rasero: «Mi deseo es acompañar, guiar en los procesos de los demás. Ahí desaparezco mejor»

Vanessa Rasero es actriz, maestra, coach de actores/actrices y directora. Es licenciada en Arte Dramático por la Resad, completando su formación con múltiples maestros y maestras reconocidos en el mundo del teatro y experimentando en sus propias compañías como Workgroup, Fuego Ártico o actualmente La Voladora, compañía creada con el actor Jesús Noguero. Se ha dedicado veintiocho años al arte de la actuación, a la vez que ha criado a sus dos hijos, que ahora tienen veinte años, y vienen a sus clases a experimentar y a crecer, cerca de ella (además de continuar con otros estudios) y eso le da impulso y sentido a todo.

Entre sus trabajos como actriz destaca en teatro “Un tercer lugar”, “Carne Viva”, “Poema de sangre”, “Iliria” o “Cama”. En cine “La jefa”, “Temporal”, “7 cafés por semana” y en televisión “Amar en tiempos revueltos”, “En buena compañía” o “El comisario”.

Como directora dirigió “A mí lo que me gusta es enamorarme”, co-dirigió con Jesús Noguero “¿No he bailado una vez con vos?”.

Ha creado y dirige D_espacio Vanessa Rasero dedicado al entrenamiento, formación y laboratorio actoral. “Del entrenamiento a la escena”, es su eje principal de formación, que ella imparte, siendo un curso regular que dura todo el año. Ahora está preparando un nuevo curso-laboratorio sobre la creación para integrar nuevos recursos teatrales al proceso actoral. En la escuela además colabora Jesús Noguero en el ámbito audiovisual.

Sobre D-Espacio Vanessa Rasero y su trayectoria como actriz vamos a hablar con ella.

¿De dónde nace el impulso de crear D-Espacio Vanessa Rasero? 

Nace del deseo de investigar procesos interpretativos actorales; el deseo de guiar entrenamientos para que los actores/actrices puedan tener un cuerpo-mente-emociones-voz preparados para abordar el trabajo creativo, especialmente la construcción de personajes.

Este deseo comienza en mis primeros años de formación como actriz, me interesaba mucho analizar los trabajos actorales de mis compañer@s. Era una alumna muy aplicada y disfrutaba mucho mirando a los demás y asistiendo a sus ensayos (como una científica que mira a través de un microscopio una célula y sus elementos); tanto o más que cuando me tocaba representar el papel de actriz. Me hacía muchas preguntas sobre las resistencias o facilidades del cuerpo y la mente en la construcción de un personaje. Así que, a lo largo de mi vida he ido combinando esta mezcla de tareas, con pasión. Observar, reflexionar, experimentar, dentro y fuera, y guiar.

¿Cómo ha sido tu preparación para guiar a actores y actrices?

Entrené muchas horas antes de llevar el entrenamiento a los alumn@s, tengo mucha experiencia en el cuerpo, para mi ese era mi principal estudio, la práctica y comprensión en mí, y lo que me fue afianzando. Luego con los años lo fui compaginando con lo más intelectual, leyendo las experiencias de otros. Pero yo ya había practicado mucho, me resultaba muy placentero encontrar ese discurso articulado de otros que resonaba tanto en mí. Y te hablo de maestros como Michel Chejov, Peter Brook, Declan Donellan, Suzuki, Anne Bogart, Steiner, Mary Overlie, Grotowski, Eugenio Barba… que, al leerlos (o conocer en persona), comprendía sus discursos ya habiéndolos habitado antes en el cuerpo. Es como si hubiera estado en un campo de flores oliendo distintas fragancias, sin saber sus nombres, y un día comienzan a aparecer maestros en tu vida que dan nombre a cada flor, que ya habita en tu cuerpo, en tus sentidos.

¿Cuál es la metodología de la escuela?

Mi metodología es una mezcla de distintas técnicas ya reconocidas, otras derivadas, otras soñadas… Me he formado en la T. De Michael Chejov, T. De las Acciones Psicofísicas, Suzuki, Viewpoints, en danza, Kalari; practico Yoga, Meditación, 5 ritmos, heartbeat, cantos armónicos; ahora estoy haciendo la formación Tántrica, soy una constante aprendiza. Todas estas prácticas tienen elementos comunes que me interesan para el camino del actor/actriz, como son la presencia, consciencia, la liberación de patrones, el desarrollo de la imaginación, todos ellos elementos que optimizan y aportan herramientas para abordar los trabajos de creación.

Cada persona somos un mundo y tenemos distintos accesos al inconsciente creador; pero en definitiva lo que busco para todos es una liberación de su imaginación, a través del cuerpo. El grupo es importante porque también se impulsan unos a otros y los logros de unos son inspiración para otros. De ahí que haga grupos de entrenamiento, además del trabajo personalizado o de coaching.

¿El trabajo actoral es terapéutico? ¿Es autoconocimiento?

El trabajo actoral es una meditación consciente, en el presente. Investigamos nuestros hábitos expresivos, bloqueos energéticos del cuerpo, nuestras emociones, patrones conductuales que repetimos… Si trabajas en ello día a día, te das cuenta de tu neurosis. Es el mismo entrenamiento que deberíamos llevar a la vida, el de estar en el presente. Liberarnos de un pasado y un futuro, que nos limita y nos condiciona todo el tiempo, alejándonos de nuestro ser, de nuestro corazón, apegándonos al personaje que se supone tenemos que defender hasta la muerte. Y es el que nos aleja de la libertad anhelada, el ego, que se define por el miedo. El miedo, que es una emoción, energía que también puede ser usada a favor, si no te paraliza. Aquello que es una dificultad, según como lo mires se puede volver maestría o aprendizaje vital, brújula. En mi caso, el miedo ha sido un gran motor, algunas veces me paralizó, pero otras muchas, me ha impulsado en la vida, buscando para salvarme de él y descansar de mí misma… Y esa búsqueda me la ha permitido el teatro, junto con otras terapias y prácticas espirituales, como el Yoga, el Tantra, que a día de hoy confluyen en una misma dirección, ha sido inevitable no entrelazar. Y me hacen estar en un constante intento de autoconocimiento y crecimiento personal. Porque aun con miedo, busco y mientras tanto le doy la bienvenida a lo que acontezca.

Estas herramientas, que se han convertido en mi manera de vivir, me permiten acceder al inconsciente creador, que es el objeto a investigar y a impulsar en mi trabajo como actriz y como maestra de actores. Así que, mi vida y mi trabajo, ya no los puedo separar. Ahora deseo compartir con mis alumn@s mi experiencia, en el laboratorio de entrenamiento hacia la liberación de su imaginación, la de cada un@ y donde confluya la común. Y esa es mi escuela D_espacio Vanessa Rasero.

¿Cómo ha sido tu relación con el miedo, a veces impulsor y otras paralizante?

Mi inseguridad, el miedo, me ha hecho siempre prepararme mucho, y mi curiosidad querer aprender, saber, especializarme en aquello que me interesaba.

Como actriz, se me iba el miedo si había ensayado lo suficiente y tenía las boyas sobre las que viajar… Entonces salir al escenario era un descanso, una liberación.

Llevo veintitrés años dando clase, empecé joven e insegura… No me gustaba exponerme a los demás sin un guion cerrado (como cuando actuaba). Además, soy muy perfeccionista y nunca era suficiente mi conocimiento como para comenzar a dar clase. Hasta que un día me di cuenta de que mi objetivo no era demostrar si sabía más o menos, si no ayudar, algo que se me daba bien de forma natural. Sin pretender ser la mejor, me puse a ello. Me resultaba fácil ver en los demás lo que necesitaban para estar presentes en la acción, o sus bloqueos energéticos. Y como actriz, seguía probándome yo, investigando, iba combinando mis entrenamientos/ensayos personales o con mis compañías, con los de mis alumn@s.

Hoy tengo miedo a la inconsciencia, con lo que está pasando en el mundo y las atrocidades que se están cometiendo y permitiendo. Lo que está ocurriendo con el pueblo de Gaza. Todas las personas inocentes, l@s niñ@s, que están siendo víctimas de la barbarie. Cómo es posible a estas alturas este retroceso, esta inconsciencia, este atentado a la humanidad.

El teatro te permite acercarte al corazón, ser más consciente. Te hace mirar, verte y ver a l@s demás. Es una herramienta para abrazar el miedo. Debería ser obligatorio.

¿Qué te acercó al teatro? y ¿qué te impulsó a ser actriz?

La necesidad de amor. Buscaba tener menos miedo. En mis primeras actuaciones encontré que, ese momento en que salía a bailar o a actuar, desaparecía un poquito y aparecía algo mágico, mientras abrazaba todas esas miradas que me sostenían. Algo similar a un estado de gracia, de calma profundo, de amor.

Empecé como actriz, si me voy más lejos intenté ser bailarina primero, pero ese deseo se desplazó para elegir el teatro como medio de expresión artística, pues me lesioné y me produjo mucha inseguridad sentir que mi cuerpo no podría sostenerme como bailarina. Mi deseo de jugar, bailar, expresarme a través del cuerpo seguía y con más fuerza. Quizás lo más parecido fuera el teatro, así que lo probé, entró de manera inesperada… y me enamoré. También me interesaba la psicología a través del cuerpo, así que, intuí que el teatro sería perfecto como camino.

Con los años confío más en mí, aceptando ese miedo que me acompaña. Ya no quiero que se me mire tanto. Mi deseo es acompañar, guiar en los procesos de los demás. Ahí desaparezco mejor. Al menos ahora es donde más energía empleo, aunque de vez en cuando sigo trabajando como actriz, si el proyecto me seduce.

¿Qué te seduce de tu trabajo?

Me seducen los proyectos en los que pueda aprender, trascender; los procesos que van despacio y tienes tiempo para buscar, probar, equivocarte, perderte… para poder encontrarte en algo nuevo. Esos son los que te transforman, te permiten hacer cierta crisis y crecer. Un proceso amable, con ternura, dar cabida a la presencia, espacio y tiempo. Despacio. Y que la obra abra preguntas. Tenga el rol que tenga, directora, actriz o formadora.

Me seduce el trabajo del actor/actriz si te permites/n estar presente. En esencia es regresar a lo que somos, que tiene que ver con el ser creador, libre, con su imaginación; conectar con lo individual que nos hace únicos, y el inconsciente colectivo, que compartimos. Nos brinda la posibilidad de conocernos a nosotros mismos, observar nuestro ego y al darle consciencia podemos flexibilizarlo. No siempre se consigue, pero donde lleguemos está bien, para eso está la técnica. El intento es lo que importa y aporta. Nos damos cuenta que otros personajes son posibles también de habitar. Y que el mundo no se reduce a una sola manera de percibirlo. Hay otras muchas, tantas como seres humanos habitamos la tierra. Yo somos much@s.

Me seduce lo cerca que está el trabajo del actor con el trabajo personal mío, de persona, de mi vida, que tiene que ver con mi búsqueda espiritual, mi búsqueda de completud, paz interior, de amor.  Profesión y vida convergen, son mi camino y pasión, no los puedo ya separar.

¿Cuál ha sido el último proyecto que te ha seducido como actriz?

“Cama”, de Pilar Almansa, el último proyecto que hice en teatro. Había poesía, realismo, danza, un texto precioso, intimidad… lo hacíamos en una sala pequeña de los Luchana. Esa intimidad te hace poder percibir casi la respiración del público; como espejos, entramos en un estado de vulnerabilidad común. No te puedes escapar, como público tampoco. Lo vivía como un estado meditativo comunitario. Precioso, lo gocé.

¿Algún proyecto a la vista? 

Sí, tengo un proyecto de teatro con mi compañía La Voladora, aquí voy a dirigir. “Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín”, de Lorca. Con un equipo maravilloso: Jesús Noguero, Rocío Suárez de Puga, Gonzalo Hermoso y Santi Aguilera. Equipazo, gente preciosa, que quiero y admiro, como personas y artistas. Compartimos una filosofía de trabajo y un lenguaje común. Estamos en fase de preproducción y primeros ensayos, compaginando con otros proyectos mientras. La vida del artista, multitareas.

Si te ha gustado esta entrevista tienes que leer estas otras de Vicente Murria

Entrevista al actor Héctor Carballo por Vicente Murria

Entrevista a Déborah Guerrero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *