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‘Mi cielo tu infierno’, entre hojas de morera (Alberto Evangelio, 2026)

‘Mi cielo tu infierno’ es tan bella como dramática. Alberto Evangelio no calla al hablar de lo que es quererse en tiempos de represión. Las protagonistas de este largometraje se esconden y exponen a un mismo tiempo intentando sobrevivir en una sociedad que no les permite mostrarse ni querer como desearían poder hacerlo.

Hay dramas que, por desgracia, no pierden vigencia. Esta historia ya la has visto con anterioridad, pero eso no la hace menos merecedora de tu tiempo, pues está narrada con buen gusto estético e inteligencia discursiva. Solo te arrepentirás de no haber ido al cine a verla, no pierdas la oportunidad de hacerlo.

Lo que no esperaba al sentarme a disfrutar de ‘Mi cielo tu infierno’ era repasar, casi sin darme cuenta a los pintores valencianos de finales del XIX. Mientras pasan los fotogramas es imposible dejar de pensar en como casi todos ellos están tan bien medidos que parecen lienzos bañados de esa luz mediterránea que tanta suerte tenemos de disfrutar quienes vivimos bajo ella.

Los blancos rotos de ropajes y fachadas que paran el tiempo imposibilitando adivinar que época es nos hace forzar la mirada y fijarnos en el corte y etiqueta de la vestimenta para no perder el norte. Porque las miradas de las protagonistas se clavan y desnudan como lo hacen las retratadas de Cecilio Plá y Gallardo y el verismo de su historia es como ‘Una autopsia’ de Enrique Simonet, que te deja sin saber muy bien que decir porque te encuentras luchando contra el realismo y dureza de lo tan bellamente representado sintiendo un lucha antagónica en un espacio construido con tantas pinceladas de una como de otra.

Este drama delicado en sus imágenes, honesto en sus diálogos y terrorífico en su aspecto social hará que los minutos pasen con los ojos pegados a la pantalla. Lo que se presenta como un romance inevitable que deberíamos disfrutar desde la calidez y erotismo del descubrir de dos almas torna pronto en algo terrorífico de lo que no se puede escapar. Las miradas y la costumbre juzgan intransigentes, sin empatizar o siquiera entretener la idea de que el amor no entiende de fronteras o corporeidad solo de emoción.

Con un buen plantel actoral, Alberto consigue plasmar, en un puñado de personajes la esencia de la España de nuestros abuelos. Esa España que no se aleja tanto de la nuestra si tenemos en cuenta que para crear esta historia se han usado vivencias actuales. Adela y Victoria viven en dos Españas distintas, una de ellas lo hace desde el privilegio señorial y la otra desde el costumbrismo rural, pero en el fondo ambas se encuentran subyugadas y atadas a su género, porque ser mujer en esta España deja muy poco margen de maniobra para realmente ser quien una quiere ser.

La hoja afilada de la guillotina pende de un hilo sobre ellas. El fanatismo religioso con el que se viste el machismo más exacerbado lo cubre todo con su alargada sombra sobre este paisaje rural. Los personajes religiosos se muestran dúplices y engañosos. La máscara del cuidado del rebaño y la bondad de ser buen cristiano se resquebraja dejando relucir, a través de una espléndida actuación de Víctor Palmero, hasta donde pueden empujarnos el extremismo y la lectura tergiversada y acomodada de las escrituras a la conveniencia del poder.

La música crea un impacto sensorial efectista. Cada nota está en su lugar, con una intensidad perfeccionista que baña las escenas y crea expectación en cada secuencia. La banda sonora firmada por Joana Subirats Ivern y la edición de sonido de esta película son probablemente la herramienta más inteligentemente usadas de todo el largometraje y es decir mucho cuando ya hemos comparado su fotografía y visuales a los maestros valencianos del Impresionismo y Modernismo.

Con ‘Mi cielo tu infierno’ Alberto Evangelio nos hace ver que pueden contarse historias que podrían parecer superadas pero que aun, por desgracia, saben demasiado a cotidiano. Lo hace usando una estética preciosa y naturalista que nos arropa con sus personajes femeninos bien construidos y llenos de vida, a los cuales arroja en una sociedad intolerable que tiñe sus días de rojo, rechazo y dolor. Seguro que tras ver este largometraje, el nombre de su director será uno de esos que guardes en el cajón de los buenos realizadores de cine actuales de nuestro país, esperando con ganas saber de su siguiente trabajo.

¿nos encanta?
Overall
4.2
  • Fotografía
  • Interpretaciones
  • Banda Sonora
  • Edición y montaje
  • Guion
  • Originalidad
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