‘La Grazia’ es una película de contrastes entre la opulencia y la sobriedad; entre la formalidad y la provocación. Mojarse o no mojarse. Para ello, el oscarizado Paolo Sorrentino vuelve a contar con su actor fetiche, Toni Servillo, que ganó la Copa Volpi a Mejor Actor en el Festival de Cine de Venecia de 2025. La cinta narra el final de etapa de un ficticio presidente de la República italiana, Mariano de Santis, que debe tomar varias decisiones morales y legales antes de dejar su cargo. Así, esta historia dramática con toques de humor se construye en torno a la idea de la vejez, la soledad, la clemencia, las dudas, la justicia, la prudencia y también el amor.
Una película de contrastes
Como en todas sus películas, Sorrentino le da un protagonismo especial a los escenarios. Igual que los padres del cine italiano, Antonioni, Fellini o Visconti, cuyas películas eran una carta de amor a su país, el director presenta Roma y a los romanos con delicadeza y detalle. El palacio presidencial donde vive Mariano de Santis, ayuda a crear contrastes significativos. Igual que la reina Isabel II en ‘The Crown’ o los cardenales en ‘Cónclave‘, el presidente es recatado, austero, contenido, mientras que los espacios muestran una riqueza y lujo imponentes. Aquí es clave el trabajo de fotografía de Daria D’Antonio: sus planos amplios no solo capturan la escala de las suntuosas habitaciones, sino que, bañados en una luz cálida y tenue, acentúan la soledad de un protagonista que parece perdido entre dudas en una jaula de oro.

Esto da pie a la escena más divertida de la película, el momento en el que observamos la llegada de un avejentado presidente de Portugal atravesando un patio para encontrarse con su homólogo italiano. En el camino, el cielo se abre en una lluvia torrencial que empapa al anciano mientras el viento agita con violencia la alfombra roja por la que avanza con dificultad, haciéndole caer aparatosamente. Todo ocurre a cámara lenta, mientras los guardas continúan en formación sin mover un músculo, así como de Santis y su segundo al mando que observan la patética escena sin inmutarse. Una genialidad de Sorrentino, que como la escena de la fiesta en ‘La gran belleza’, nos recuerda su maestría en el uso de la locura y el sarcasmo.
El director también utiliza la música para crear estos contrastes. A pesar de su apodo “Cemento Armato,” (Hormigón armado) que alude a su rigidez y prudencia de jurista, pronto descubriremos que a Mariano de Santis le encanta el hip hop, en especial la música del famoso rapero italiano Guè, al que escucha con avidez y del que se sabe todas las canciones. El juego entre la música clásica, el hip hop, y el electro pop, nos muestran las contradicciones del protagonista y la dificultad para tomar una serie de decisiones finales antes de volver a su vida civil: aprobar una importante ley y decidir a quién conceder el indulto.
Una historia de política con una refrescante dosis de humanidad
El trabajo de Servillo es magistral. Alejándose completamente de aquellos papeles en los que interpretó a Silvio Berlusconi y a Giulio Andreotti en ‘Loro’ e ‘Il Divo,’ el actor juega con los matices e incoherencias del personaje desde el lado más vulnerable, sin caricatura o mofa, mostrando un rol político de gran envergadura con toda su humanidad. Como cuando dice con tristeza y resignación: «Últimamente cuando rezo, me quedo dormido. Ya nunca sueño.”

En su afán por mostrar una vez más los recovecos de un hombre ya entrado en edad, conocemos la devoción que siente por su mujer ya fallecida, que le fue infiel, algo que le atormenta y le persigue como un fantasma, y que solo al final de la película conseguirá perdonar. La escena final en la que da una entrevista telefónica a Vogue para contar los trajes que solía vestir su mujer cierra el largometraje de forma tierna y esperanzadora.
Las interpretaciones de Anna Ferzetti y Milvia Marigliano, hija y mejor amiga de Mariano de Santis, son también impecables. La primera, como contrapunto al padre, crítica y exasperada por su rigidez pero cariñosa y entregada a su cuidado, un apoyo fundamental a nivel profesional y a la vez una desconocida en muchos aspectos de su vida. La segunda, un típico personaje Sorrentino, como toque de humor desternillante que ilumina la pantalla cada vez que aparece.
‘La Grazia,’ se presentó durante el 63 aniversario del festival de cine de Nueva York y estará disponible en cines el 16 de enero de 2026.
Tráiler de ‘La Grazia’
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Overall
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Fotografía
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Interpretaciones
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Banda Sonora
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Edición y montaje
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Guion
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Originalidad
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