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‘The Imitation Game’ (Morten Tyldum, 2014)

Biopic sobre el matemático británico Alan Turing, famoso por haber descifrado los códigos secretos nazis contenidos en la máquina Enigma, lo cual determinó el devenir de la II Guerra Mundial (1939-1945) en favor de los Aliados. Lejos de ser admirado como un héroe, Turing fue acusado y juzgado por su condición de homosexual en 1952.

The Imitation Game es una película biográfica realmente ejemplar. La vida del criptógrafo Alan Turing cuenta con todos los elementos para resultar interesante, y la película del noruego Morten Tyldum los aprovecha de manera inteligentísima.

Tyldum se sirve de la más pura tradición británica para narrar la historia de Alan Turing, un brillante matemático británico que, al frente de un reducido grupo de mentes privilegiadas durante la II Guerra Mundial, descifró la (casi) impenetrable máquina nazi Enigma, logrando así que todos los mensajes encriptados del ejército alemán fueran leídos por los Aliados, variando el rumbo de la guerra, acortándola y salvando millones de vidas.

Turing es un personaje lo suficientemente desconocido, complejo, fascinante y relevante en la historia de la humanidad para que la dirección de Tyldum y el fantástico guión de Graham Moore salgan victoriosos apostando todo a una carta por su personaje protagonista, sin caer en la tentación de desviarse hacia otros personajes o al entorno histórico en el que se desarrolla su historia, por muy relevante que sea.

Esta es una honesta película sobre la lucha interior de creerse diferente por motivos equivocados y sobre la dificultad de redimirse buscando en la propia inteligencia la fórmula que nos salve de nuestros pecados, que nos limpie de nuestra mancha original, como si estuviésemos en la obligación de purgar una profunda culpa que nos atisba como una espada de Damocles sobre nuestras atormentadas cabezas malheridas. Y nunca hay suficiente esfuerzo ni sacrificio que nos haga llegar hasta la meta que deseamos: la paz interior, la serenidad, la intercesión con la sociedad, la laxitud emocional. Por ello, el inagotable y mordaz juego del subterfugio, de la mentira y de la reserva

El cineasta nórdico compagina escenas vertiginosas, donde Turing y su equipo construyen la máquina para neutralizar Enigma, con otras secuencias que se acercan superficialmente a la tormentosa vida del matemático inglés. Con una buena carga dramática, y a través de continuos flashbacks, descubrimos una persona triste, con una coraza construida a base de sarcasmo y arrogancia que le ha permitido luchar contra viento y marea frente a las adversidades que se le presentaron por su condición de homosexual, en una época en la que esto estaba considerado un delito.

Morten Tyldum (Headhunters, Varg Veum – Ángeles caídos, Buddy) se ayuda de un reparto de diez para encarar este biopic y mirarlo directamente a los ojos. Benedict Cumberbatch (12 años de esclavitud, Star Trek: en la oscuridad, Agosto) está ante el que podría ser el mejor papel de su carrera (con permiso de Sherlock). Nos regala un festival de intensidad y matices, siendo el alma de la película; su inmersión en el personaje de Turing, mostrando sus excentricidades y manías, sus escasas habilidades sociales, su ternura innegable, su genialidad y su dolor, es simplemente memorable y magistral; Keira Knightley (Begin Again, Trilogía Piratas del Caribe, Orgullo y Prejuicio) demuestra haber adquirido una madurez interpretativa monumental y su química con Cumberbatch es sencillamente explosiva interpretando a la joven prodigio Joan Clarke; Mark Strong (Mindscape, Sherlock Holmes, Red de mentiras) es uno de los actores más eficaces del momento, y está impecable como director del MI6, Stewart Menzies; Charles Dance (Drácula, la leyenda jamás contada, Encontrarás dragones, Ali G anda suelto) mantiene un porte recio, similar al que presenta en Juego de Tronos, muy serio en su papel; Matthew Goode (Stoker, Match Point, Al sur de Granada) se quita el disfraz de Ozymandias, que realizó en Watchmen, e interpreta sin ningún problema al genio matemático, Hugh Alexander.

Uno de los datos más curiosos que nos deja The Imitation Game, es ver a Moriarty (Mark Strong) de la primera película de Sherlock Holmes (Guy Ritchie, 2009), hablando cara a cara con Sherlock Holmes (Benedict Cumberbatch) de la moderna serie Sherlock (Steven Moffat y Mark Gatiss, 2010), en una conversación que deparará el futuro de la II Guerra Mundial.

Al magnífico trabajo de sus actores, hay que sumarle un extraordinario montaje, que permite que la película avance con el ritmo y la fluidez adecuado. La dirección artística intensifica el momento histórico e imprime a la historia el carácter convulso de la época.

La preciosa banda sonora de Alexandre Desplat termina de bordar, lo que puede llegar a ser una gran película, regalándonos una música triste y evocadora, con algunos momentos épicos.

La elegancia visual que nos presentan, a cargo de Óscar Faura, es muy respetuosa con la atmósfera de la historia, con una manera hermosa, elegante y pronunciada, de iluminar las escenas.

Parece que se glorifica la figura de nuestro científico en esta historia, pero Turing se merecía una película así, un homenaje sincero y profundamente triste a su vida, a su historia y a su recuerdo. El nazismo fue una infamia, pero lo que Turing padeció también lo fue. Una historia sin vencedores, sólo vencidos. De villanos camuflados y héroes olvidados. Un relato real poco conocido que merece ser contado.

Sólo soy un matemático.

Alan Turing

A veces la persona a la que nadie imagina capaz de nada, es la que hace cosas que nadie imagina.

Joan Clarke

Alan Turing es considerado uno de los padres de la ciencia de la computación, siendo el precursor de la informática moderna. Proporcionó una influyente formalización de los conceptos de algoritmo y computación: la máquina de Turing. Formuló su propia versión de la hoy ampliamente acertada tesis de Church-Turing.

Impulsado por los hermanos Weinstein, padrinos de gran parte del cine independiente estadounidense de las últimas dos décadas, The Imitation Game es un ejercicio cinematográfico intenso e inolvidable sobre un genio que ayudó a salvar miles de vidas, pero que paradójicamente sufrió una cruel condena por ser homosexual, lo que le llevaría al suicidio con tan solo 41 años.

Lejos de ser un héroe glorificado, la sociedad de la época lo condenó a un ostracismo social y emocional desolador tan sólo porque Turing era homosexual. En diciembre de 2013 restauraron su memoria y su recuerdo, pero muchos seguimos pensando que fue un gesto muy tardío. The Imitation Game si es un verdadero esfuerzo por rendirle un respetuoso y adecuado homenaje.

Detrás de cada código hay un enigma.

Os dejo con la Banda Sonora Original, que es sencillamente increíble:

https://www.youtube.com/watch?v=_6rhIE_fYQc&list=PL7u5PcqDte4Hj48MsYGpt6xd_-qX9rK8z&index=1

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