Me reúno con la actriz valenciana Marta Chiner unas horas antes de que comience ‘Pareja Abierta’, (Comedy Plan), una obra de teatro que protagoniza junto a Rafa Alarcón. Nos encontramos en la cafetería anexa a Navarro Herbolario, Healthy Food Café, situada en una de las principales calles de Valencia, la calle San Vicente Martir. Cuando llegó, Marta ya se encuentra allí.
Marta Chiner estudió de Arte Dramático en La Escuela del Actor de Valencia y completó su formación en el Estudio Corazza para el Actor, de Madrid. Con una gran trayectoria en teatro, es una actriz muy ligada a la escena artística de la Comunidad Valenciana, donde ha protagonizado obras como ‘Descarados’ (Dir. Santiago Sánchez), ‘La comedia de la vida’ (Dir. Rafael Alarcón) o ‘Júlia’ (Dir. Gemma Miralles). En audiovisual ha participado en películas como ‘Viva la vida’ (Dir. José Luis Berlanga) o ‘Mala muerte’ (Dir. Vicente Pérez Herrero) y en series como ‘La que se avecina’, ‘Niños robados’ ‘Crematorio’ o ‘Cuéntame cómo pasó’.
En unas horas estarás sobre los escenarios del Talia, ¿cómo gestionas los nervios antes de salir a escena?
Creo que cada maestrillo tiene su librillo. Más que nervios, siento respeto… Es un momento extraño. Para mí, lo más importante de las funciones, cuando estás haciendo gira o temporada, es en tu día a día lo que generas para llegar a la función en el estado que necesitas. Yo tengo rituales. Hay funciones que llego justo a tiempo, me cambio muy rápido y entro a escena. Hay otras en las que me apetece pasear… Desde que te levantas por la mañana me voy midiendo cómo estoy, me analizo. Es curioso. Para ‘Pareja Abierta’ todavía no tengo pillado el ritual porque solo llevo dos días.
«Necesitamos que se hable de nosotras con todo el arco que tenemos de edad a lo largo de nuestros años vitales»
Hay funciones que no requieren preparación y otras que requieren muchísima. Hay funciones que requieren un calentamiento emocional o físico. Según avanzas en el oficio, tu cuerpo está más preparado para ese día a día.
En lo que se refiere al momento antes de salir a escena me digo: “olvídate, olvídate, lo sabes hacer. Y ya está”.

¿Qué puedes contarnos de ‘Pareja abierta’?
Es una función muy interactiva. Nosotros partimos del texto de la versión del original de Darío Fou y Franca Rame, estrenada en el 83. Fuimos a visitar a la familia Fo, fueron la primera pareja abierta pública en Italia, hablamos con ellos y creamos una adaptación para el siglo XXI que está hecha por Isabel Martí. Tanto la adaptación como la dirección.
Es una obra en la que se rompe cuarta pared. Habíamos hecho unas funciones previas de working progress y fueron muy bien, sobre todo por el contacto con el público, pero aquí, en el Talia, ha ido genial en las dos funciones que llevamos.
Interactuamos con el público, desde la comedia, sobre conceptos incómodos. Hablamos de infidelidad, de celos, de deseo… Es una función donde aparece todo.
Hablemos ahora de tus otras obras en cartelera. Estás representado en la actualmente ‘Valparaíso’ (Dacsa Produccions) de Manuel Valls y ‘Estem perdudes’ (La Figuera Infinta).
Junto a ‘Pareja abierta’ son las obras que están recién estrenadas, como el caso de ‘Estem perdudes’ y ‘Valparaíso’ continúa con su recorrido. También estoy con ‘Por los pelos’ que es como un fondo de armario y me quedan algunas representaciones de ‘La comedia de la vida’ y de ‘Conciencia’.
En ‘Valparaíso’ comparto escenario con Manuel Valls y habla de una pareja que son amantes y se ven a lo largo de toda su vida, pero solo se encuentran unos días cada año. Son de ideologías políticas diferentes. La obra cuenta la historia política de España y cómo se entienden entre ellos, a pesar de su diferencia ideológica. Está inspirada en la película ‘El año que viene a la misma hora’.
‘Estem perdudes’ es una obra original en valenciano, que también se ha representado en castellano, (‘Estamos perdidas’). Es una comedia de dos hermanas que son actrices que han cumplido 50 años y para las que los sueños que tenían proyectados cuando eran más jóvenes no han resultado como esperaban. La protagonizo junto a Iolanda Muñoz, el texto es suyo, y es una comedia con puntos de realidad., tiene un punto dramático.
La mayoría de estas obras de teatro que hemos comentado son comedia o sátira. ¿Es el género en el que mejor te desenvuelves?
He hecho de todo, pero he hecho mucha comedia. Pienso que actualmente se debe a qué debido al momento social en el que nos encontramos, el público demanda mucha comedia. Aunque yo en estos últimos años estoy involucrada como productora también, no sueles elegir los papeles que te llega.
Creo que un actor o actriz tiene que saber hacer de todo y pienso que el oficio me ha regalado la posibilidad de aprender a hacer comedia. Se puede tener vis cómica, pero ello no significa que luego funcione en un escenario.
La posibilidad de poder desarrollarme en comedia es algo muy bueno, porque es un aprendizaje que luego lo puedes aplicar al drama. Al contrario, no siempre.
Aunque tu trayectoria ha estado más enfocada al teatro. ¿Cuáles han sido tus últimos proyectos en audiovisual?
Lo último que he hecho, hace dos años, fue ‘Ser real’, de Emilio Encabo Lucini y Àlex Andrés. Es una película sin muchos medios, pero es muy interesante también trabajar así, porque de repente te permite investigar mucho desde el punto de la interpretación en cámara.
En octubre del añado pasado rodé ‘Vidres a la piscina’ de Ruth Caudeli Martí, un largometraje que todavía no se ha estrenado y que trata la temática adolescente de hoy en día en las redes sociales. Soy la madre de una de las chicas.
En la Comunidad Valenciana se hace poco audiovisual, aunque hubo un momento de mi vida hice mucho. En Canal 9 trabajé ‘Singles’, ‘Les moreres’… También participé en producciones a nivel nacional. Y de repente llega una edad en la que para las mujeres no existen personajes. De los 40 a los 50. No se escriben. Puede haber un actor de 40, pero la actriz tiene que ser de 30. Yo cuando hice mi primer papel protagonista en audiovisual tenía 29 o 30. Me ponían arrugas por las mañanas. Quiero decir que podían haber escogido una mujer de esa edad.
Ahora hay muchas más mujeres involucradas en la escritura, mujeres directoras… lo que está haciendo que cambie un poco. Lo que quiero decir es que necesitamos que se hable de nosotras con todo el arco que tenemos de edad a lo largo de nuestros años vitales.
‘Chao Chochín’ de la compañía valenciana Las Reinas Magas refleja, desde la alegría, la lucha de los artistas valencianos por salir adelante en su profesión. ¿Cómo ha sido el caso de Marta Chiner?
Pues mira, si pienso cómo he llegado hasta aquí, no lo sé. Cómo lo he hecho, no lo sé. Lo único que he intentado siempre trabajar dentro de los márgenes de la legalidad y eso me ha asegurado poder profesionalizarme. Realmente comer de este oficio es muy difícil. No sé, no hay una fórmula. Creo que hay cada persona sale adelante con lo que es, con su energía, su fuego interno, su creatividad, su carisma…
¿Cuándo supiste que querías dedicarte a la interpretación?
Vengo de una familia donde mis hermanos también son artistas, cantantes, músicos y guionistas… De pequeña me gustaba mucho jugar, disfrazarme y también cantaba en un coro. Un día unas de las compañeras del coro me dijeron eso que lo que yo hacía era ser actriz y que eso se estudiaba. Y aquí estoy.
¿Cuál es el personaje que con el que más te ha costado empatizar?
Recuerdo que con Pilar Millán-Astray, que era una falangista. También me ha pasado haciendo en comedia el personaje de Lady Macbeth, que suelta por la boca rayos, truenos y centellas. Cuando termino las funciones, normalmente me doy una ducha cuando llego a casa, pero en esas ocasiones tenía que hacerlo en el camerino, porque me moría, me picaba el cuerpo de lo que decía esa mujer.
¿Un escenario o localización en el que te gustaría grabar una escena sería?
Me volvería loca cualquiera de las localizaciones de ‘Juego de Tronos’, rodar en lugares naturales o un rodaje en la selva o… Me fascina.
¿Cuál es el teatro que sientes como tu casa?
El teatro Talia. Talia, es mi segunda casa. Es el que más he representaciones he hecho. Llevo muchos años actuando ahí. Y ¿sabes qué? Una cosa muy curiosa. Vengo de familia de pasteleros, panaderos… … Mis abuelos tenían la casa arriba de la panadería. Pues los teatros, por dentro, me recuerdan el olor de la casa de mis abuelos. No sé si es por el lugar que ocupa en mi cabeza de fantasía o no lo sé, pero… hay una fantasía interna mía que es casa de mis abuelos y son los teatros donde yo paso gran parte de mi día a día.
Para terminar, ¿qué hace reír a Marta Chiner?
Soy muy risueña. No necesito grandes cosas para hacerme reír, pero sí que necesito grandes cosas que me provoquen carcajada. Pero para hacerme reír, hoy en día, estando en casa, me voy acordando de anécdotas que me dan a mi risa. Incluso anécdotas de mi día a día que me he tomado muy en serio y luego digo: ¡Dios mío! ¿Cómo me ha pasado esto? ¿Cómo he hecho esto? Y me río yo en casa sola. O me acuerdo de situaciones en las que he metido la pata y no he sido consciente. Luego en casa las deshago y digo: ¡He dicho esto porque soy muy impulsiva!
Entrevista de Vicente Murria
Imagen de portada – Sara María Rodríguez