Déborah Guerrero es una actriz, escritora y directora de cine mallorquina, que reside en Madrid desde 2004. Ha estrenado este año el cortometraje “Mi primer bocado”, un proyecto que ha escrito, dirigido y protagonizado y que ha conseguido los premios a Mejor Actriz, Mejor Guion y Mejor Banda Sonora Original en festival de cine Slash Eyes. Además, por su interpretación en este cortometraje, Déborah ha obtenido también los premios a Mejor Actriz en los festivales de cine Berlín Kiez, Ridder y Vastfilm.
En 2015 escribió el guion para su mi primer cortometraje, “Simbiosis”, que se rodó en 2016, y al que siguieron “Sin ánimo de lucro” (2017), “La bibliotecaria” (2018) y “Ellipsism” (2021), este último producido por Sabbia Films y premiado a Mejor Cortometraje Internacional en el Festival Internacional de Cine de Ambiente y Animal Festiva “FICAA 2022” (México DF – México).
«Las personas que nos dedicamos al audiovisual sabemos lo difícil que es que tu trabajo funcione»
Déborah Guerrero
Como actriz ha aparecido en series como “La casa de papel” o “El Barco”, en el largometraje “Los Encantados” (2016) de Ricardo Dávila y en numerosos cortometrajes como “Decisiones”, “Regreso” o “Daybreak”.
Ha escrito relatos, crítica literaria y poesía. En 2021 publicó su primer libro, el poemario “Una cabra en el mar”, de Rubric editorial y en la cuenta de Instagram @laanthophila suele compartir sus creaciones literarias.
“Mi primer bocado” es un cortometraje que habla de la ansiedad en la sociedad y como individuo, y de cómo la protagonista es capaz de canalizarla. ¿Cómo surge la idea de este proyecto?
Es una pregunta interesante. La idea comenzó a raíz de un relato corto que escribí hace algunos años. Un tiempo después, mi pareja de aquel momento, también escritor, se inspiró en esa historia y escribió un monólogo para que hiciera lo que quisiese: llevarlo al teatro, grabármelo como una escena o como un simple ejercicio actoral. No había situación ni desarrollo del personaje, simplemente era un vómito (maravilloso, por cierto) sobre la ansiedad. Seis años después le pedí permiso para adaptarlo a guion y poder hacer un cortometraje y no me puso ningún problema. Así que gracias, Txetxu González, por tu enorme aportación al proyecto.

Además de los premios obtenidos, “Mi primer bocado” está seleccionado en diferentes festivales como Miradesfest, Sunset Boulvervard o Cortos con Ñ. ¿Cómo valoras el recorrido que está teniendo el cortometraje?
La verdad es que en mi cabeza cabía la posibilidad de que no fuese seleccionado en ningún festival. Las personas que nos dedicamos a esto sabemos lo difícil que es que tu trabajo funcione y ciertos extraños criterios que existen en el mundo de los festivales. Lo estoy moviendo yo, sobre todo porque a través de una distribuidora sale el doble de caro, y ese hecho también hace que una dude de si estará funcionando menos que si lo hubiera dejado en manos de los que se dedican a mover películas. Pero, para mi sorpresa, llevamos ya varios premios y nueve selecciones internacionales. No sé si es poco en cinco meses, pero yo estoy satisfecha. No es un corto para todos los públicos ni encaja en los festivales más conocidos, soy consciente de ello.
¿Cómo se define Déborah Guerrero como directora?
Hummm… Puede que poco comercial (risas). Me gusta el thriller psicológico, el drama, el suspense… También es lo que más consumo, aunque no me centre solo en eso. A la hora de dirigir actrices y actores, trato de hacerlo como me gustaría que me dirigiesen a mí, no sé si es algo que consigo; en cuanto al producto final, me gusta ser cuidadosa con la estética (la composición, la luz, los colores) y con no caer en excesos en los diálogos. Creo que uso un lenguaje con ciertos tintes poéticos.
¿En qué proyectos podremos verte próximamente?
Como actriz, estoy en un proyecto que se estrenará pronto, una película de terror psicológico que se titula “La Eterna Noche de Jana Goldman”, primer largometraje de Darío Paso-Jardiel, en el que tengo un par de personajes pequeños y apenas se me reconoce, aunque me lo gocé muchísimo y me siento súper orgullosa y agradecida porque me parece una gran película de género, además de ser la jefa de producción. Se hizo con un presupuesto casi nulo y hemos conseguido sacar adelante algo maravilloso.
En largometrajes has participado en “Tres Seis Cinco”, de Mario Jara, con un pequeño papel, y en “Los Encantados”, de Ricardo Dávila, un título en el que ya habías formado parte del elenco en el cortometraje previo y en el que tienes un papel mayor. ¿Cómo fue trabajar en aquel proyecto?
Uf… “Los Encantados” es una película muy especial. Es todo un tema porque sabemos que hacer cine no es nada fácil, y llevarlo a cabo con visión propia y que llegue a la gente, lo hace aún más difícil. Lo que destacaría de este rodaje fue el amor que se percibía por realizar un proyecto desde la honestidad. Éramos un elenco de veinte actores y actrices y tan solo siete trabajando detrás de la cámara, contando con el director, Ricardo Dávila. He de decir que él es un gran amigo y doy fe de que solo elige a actores que son buena gente, además de talentosos. Ricardo se expresa a través de la comedia absurda y la poesía, y esta película está llena de contrastes en ese sentido. Se grabó en una masía catalana de Cunit, dormimos allí porque todos veníamos de Madrid; el rodaje creo que duró alrededor de una semana y, si no recuerdo mal, diría que yo estuve cinco o seis días. Así que imagínate el ambiente que había: risas a más no poder, compañerismo y felicidad.

Tu primer trabajo en una gran producción fue en la serie “Herederos”, donde apareces como personaje episódico. ¿Cómo fue aquel momento?
Sí, participé en esa serie. Las cosas han cambiado mucho en cuanto al papel que nos asignan a los actores cuando tenemos de una a tres frases o hacemos apariciones esporádicas o efímeras, incluso. Lo que hice fue lo que se llamaba entonces “figuración especial” y cobrábamos como tal. Ahora lo llaman “reparto” y se cobra lo que se debe, aunque la relevancia del personaje sea exactamente la misma. Esto es una mejora en condiciones, está claro. Todo esto parece no venir a cuento con la pregunta, lo que quiero decir es que los actores y actrices necesitamos rellenar el currículum de alguna manera para que parezca que hemos trabajado en grandes producciones, pero muchas veces tenemos tan poca interacción que nos sentimos impostores o extraños en el plató. Así me sentí yo en ese rodaje y en otros muchos, no en todos. Por ejemplo, en “El Barco” sí tuve un desarrollo de personaje y me sentí muy acogida (¡hasta el director se sentó conmigo a hablar detenidamente de la escena!). Sea como sea, siempre se agradece, por supuesto.
¿Cuándo comenzó tu vocación como directora y como actriz?
La de actriz la tuve clara desde los cinco años, cuando el día de mi cumpleaños mis vecinas mayores me vistieron de rockera y me puse a cantar “Un año más” de Mecano. Mi pequeño público me aplaudió y me dijeron que podría ser actora, cosa que no entiendo ahora porque lo suyo sería decir “cantante”, pero creo que la voz no les convenció y la idea me pareció genial, así que mi madre me apuntó a clases extraescolares de teatro y desde ahí no lo he dejado. Lo de directora vino después: precisamente durante el rodaje de “Los Encantados” les comenté al director de fotografía y al técnico de luces que tenía una idea y que si podía contar con ellos. Y así fue, ese mismo año lo dirigí. Después me dije que nunca más y ahora confieso que ha sido imposible renunciar a ello.
Desde aquellos inicios hasta ahora, ¿qué momento guardas con mejor recuerdo y cuál con peor?
¡Qué difícil responder a esto! Supongo que el mejor fue durante mi período en las clases y entrenamientos. Son lugares donde puedes jugar mucho más, crear y desarrollar un personaje con un poco de menos miedo a ser juzgado, además de que tus compañeros están ahí también para aprender, así que se genera otro ambiente distinto a los rodajes o a los castings. Aunque todo tiene su parte mágica. El peor… no se me viene algo claro. He tenido la suerte de que no me han pasado cosas horribles en jornadas de trabajo, pero sí recuerdo cuando me examiné de las pruebas de acceso en la RESAD: el jurado me trató fatal y sin piedad. Yo hice un casting pésimo, de eso no tengo dudas, pero las formas a una chiquilla de veinte años sin experiencia fueron humillantes.
Tu trabajo en el teatro ha estado más enfocado como actriz, has participado en obras como “Entremeses de Cervantes”, “Lazarillo de Tormes” o “Pornosotros”. ¿Te planteas para un futuro escribir una dramaturgia o dirección de obra?
De momento no me lo planteo. Dirigir o escribir una obra de teatro me causa un poco más de respeto que dirigir cine. Quizás simplemente se trate de que no me siento tan segura en ese terreno porque no lo he experimentado como tal, excepto una obra de microteatro que codirigí con mi amiga y compañera Sara Deray. La obra no la escribimos nosotras, simplemente la queríamos interpretar y decidimos montarla entre las dos. Lo pasamos bien y dio resultado, pero no tiene nada que ver con el formato largo. Me muevo mucho por imágenes, planos, actuaciones minimalistas… así que, de momento y en cuanto a la dirección, me quedo con el cine.


¿Un lugar de Mallorca que recomiendas visitar?
Casi que acabo antes si digo qué sitios no visitar. Hay muchas playas y calas increíbles, pueblos… pero no me atrevería a decir un lugar en concreto, sobre todo porque basta que recomiendes algo y todo el mundo vaya allí. Lo bonito de las islas es que no esté masificado. Así que no recomiendo ir al Arenal ni a ninguna zona de la costa de Calvià (Magalluf, Palmanova, Santa Ponça, etc.). Y como pueblos, no es necesario ir a Manacor, (risas).
¿En qué localización te gustaría rodar una escena?
La verdad es que nunca me he parado a pensar en eso detenidamente, pero sí me he imaginado varias veces, tanto dirigiendo como actuando, en un bar de época, rollo años 30. Jazz de fondo, whisky, ambiente aparentemente tranquilo e intenciones ocultas entre los personajes. Estéticamente me parece una pasada y en los bares puede pasar cualquier cosa.
¿Qué diferencia a la Déborah escritora como guionista a la Déborah autora de relatos o poesía?
Creo que en cualquiera de las formas de escritura me voy a lo profundo y a lo poético, aunque es cierto que en guion y en relato hay algo más técnico y le dedico más empeño, sobre todo porque no es algo que practique tanto como la poesía. Los dos primeros formatos exigen una estructura mayor o distinta; cuando escribo poesía siento más libertad, conecto más con mi esencia y soy capaz de jugar mucho más con los conceptos. Es cierto que estoy cambiando un poco la forma de escribir guiones: mi primer cortometraje se entendía menos y daba más por hecho ciertas cosas de cara al espectador. No me gusta darlo todo mascado, pero hay cosas que está mejor si pueden verse de una forma más clara. Era más inexperta, también. Me pasa igual con los relatos. Hace muy poco me senté dispuesta a escribir un poema y me salió un relato de terror. Jamás pensé en tal resultado, y la verdad es que me gustó. Con el tiempo te sorprendes a ti misma cuando escribes ciertas cosas, pues es ahí cuando ves tu evolución, tu madurez en algunos aspectos… El desarrollo de cualquier disciplina artística está relacionado con la madurez. Ahora me he lanzado a la escritura de mi primera peli y mi balanza de ilusión y miedo está a la par. Creo que es el mayor reto de mi vida hasta ahora y tengo todas las ganas del mundo.
¿Algo que te empañaste en hacer y no paraste hasta haberlo hecho?
Casi todo. Cuando se me mete un proyecto entre ceja y ceja, no paro hasta hacerlo, salga como salga, aunque suelo ser muy exigente conmigo misma.
Para finalizar, ¿qué hace reír a Déborah Guerrero?
El humor negro me suele sacar una carcajada. Creo que está bien que existan ciertos códigos para poder reírse de algunas desgracias, sobre todo si son de una misma. Soy bastante bruta con eso, aunque no puedo practicarlo con todo el mundo, hay momentos y sensibilidades de todo tipo. El absurdo también me identifica, puedo llorar de risa.
Otras entrevistas que te encantarán son:
Ido Fluk: “La vida es un piano roto” | Entrevista al director de ‘Köln 75’


Entrevista a Somaya Taoufiki: «Nos ha tocado abrir puertas para que actores y actrices racializados opten a diferentes personajes»
Fotografía de portada de Silvia de la Fuente



















































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































