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Crítica de ‘Una conversación pendiente’ (C) (Cecilia Gessa, 2026)

Tras una despedida de soltero, Raúl (Salva Reina) se acerca a la habitación de Santi (Carlos Bardem) para mantener una última charla antes del gran día. Lo que comienza como una conversación informal entre amigos evoluciona a lo largo de la noche hacia una confesión inesperada que pondrá en jaque su relación, revelando sentimientos silenciados durante años. A medida que avanza la madrugada y el amanecer ilumina la escena, ambos protagonistas se ven confrontados con su verdad más íntima.

Una conversación pendiente siempre es algo que tiene varias lecturas: por parte de quien desea tener esa conversación se generan sentimientos como la ansiedad por tenerla, los nervios por saber las consecuencias y el peso en la espalda de seguir con ese estado de “pendiente” en la conversación. O incluso la ilusión por realizarla. Para quien no sabe siquiera que esa conversación ha de darse y que, por ende, es la otra parte de la misma, los sentimientos no afloran hasta que se produce, y normalmente tienden a ser sorpresa, incredulidad, enfado, felicidad o resignación.

En términos cinematográficos me parece muy complejo el ejercicio de añadir todo el peso de una obra a una conversación. Ya lo comenté con ‘Montecarlo 67’, donde un joven Steven Spielberg mantiene una charla con Chicho Ibáñez Serrador y Pilar Miró: es muy difícil mantener la atención del público con dos —o tres— personajes que solo hablan entre sí. Y en este caso, Cecilia Gessa consigue que la persona que esté visionando su cortometraje no pueda alejar sus ojos de la pantalla ni su atención completa de las palabras que salen de los personajes Raúl y Santi, y de la profundidad de cada sílaba que de ellos emana.

Culpa de esto, obvio es, reside en un guion delicioso, cuidado y organizado, donde cada punto y coma dentro del mismo es de capital importancia. Nico Frasquet y la propia Cecilia han sido y son los responsables del mismo.

Pero no solo por un guion brilla ‘Una conversación pendiente’. El conjunto completo funciona debido a diversos factores que, en su trabajo solitario, se encargan de ser piezas indispensables para que este cortometraje funcione en su totalidad. La ambientación en esa habitación se convierte en otro personaje; como ese que escucha sin juzgar y que simplemente está ahí para oír lo que se está diciendo y no expresar nada más allá de la compañía, pero que a la vez sirve como apoyo y como ancla de la realidad. Esto es, en parte, gracias también a esa fotografía, a ese etalonaje y, en definitiva, a esos sentidos y cercanos planos que nos acercan, nos hacen sentir la tensión del instante en el que conversan nuestros protagonistas y nos abrazan para hacernos partícipes de la obra.

Salva Reina y Carlos Bardem son los reales protagonistas. Y si ya hemos comentado la importancia del trabajo de guion en un cortometraje de estas características, no podemos obviar la importancia también de que la calidad interpretativa esté a la altura. En este caso todo está abrazado gracias a la química entre los dos, quienes, además de interpretar a dos amigos de hace tiempo en pantalla, lo hacen con la carga sentimental necesaria para que se vea la realidad más poderosa posible.

Y entrando de lleno en la historia que ‘Una conversación pendiente’ nos ofrece, lo importante de la misma creo que resulta ser la necesidad de sacar lo que se tiene dentro y la capacidad de añadirnos barreras, personal y colectivamente, con nosotras y nosotros mismos. En este caso, con la libertad que crear tu propia obra te otorga, Cecilia Gessa evita caer en banalidades o refritos y regala una obra que, en tan solo doce minutos de duración, dice mucho más de lo que puedes imaginar.

En definitiva: ‘Una conversación pendiente’ es profundamente tierno y cercano. Todo elaborado en un marco en el cual una “simple” conversación encierra un mensaje importantísimo y muy necesario. La dirección de Cecilia Gessa destaca por su sensibilidad y precisión, acompañada por las interpretaciones de Salva Reina y Carlos Bardem, dos intérpretes de sólida solvencia técnica que vuelven a demostrar su oficio en este breve ejercicio de doce minutos. El trabajo conjunto hace que este cortometraje resulte, cuanto menos, inspirador.

¿Nos encanta?
Overall
4
  • Fotografía
  • Interpretaciones
  • Banda Sonora
  • Edición y montaje
  • Guion
  • Originalidad
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