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Crítica de ‘Cinco días con Lara’ (Kiko Prada, 2026)

Lara Martorell es una actriz trans que trabaja por conseguir un hueco en el mundo de la interpretación. En un viaje a Asturias, su lugar de residencia, haremos un repaso a su presente y su pasado para entender el largo camino que le ha llevado a la Lara de hoy en día.

HHay muchas decisiones destacables en ‘Cinco días con Lara’. En un documental tienes que utilizar todos los recursos que tienes a tu alrededor e inventarte, seguramente, alguno que otro para mostrar aquello que deseas de una manera que resulte interesante y atractiva para el público. Este quiere aprender y quiere que se le muestre, por lo que el mensaje debe llegar de una manera sencilla, pero cargado de contenido. Esto, que a priori puede sonar tan enrevesado, es un ejercicio que Kiko Prada y su equipo han conseguido realizar de una manera muy acertada y que, a nosotras y nosotros, el público, nos permite descubrir a Lara en toda su sencillez y complejidad.

Con un formato estructurado que ya comienza siendo una poderosa decisión, con un prólogo y un epílogo que complementan y completan la obra, ‘Cinco días con Lara’ cuenta muchísimo en una duración muy acertada. Se habla desde la infancia hasta las drogas, pasando por las redes sociales, la naturaleza, la identidad, la dificultad para encontrar un hueco en el mundo de la interpretación, el abuso escolar, los deseos y un largo etcétera. Todo esto con un acierto aún mayor: Kiko Prada está presente y forma parte de la conversación, alejando ‘Cinco días con Lara’ de esos documentales construidos únicamente a partir de testimonios y voces en off que muchas veces funcionan, pero que tantísimas otras terminan convirtiéndose en un paseo tedioso y lento. La presencia de Kiko libera, acerca todavía más al espectador a Lara y ayuda a que el tono del documental sea mucho más agradable.

Mezclar las conversaciones profundas que mantienen con actividades como el rápel, el puenting o la espeleología ayuda muchísimo a organizar el ritmo del documental. Es, además, una magnífica metáfora de ese viaje interno y personal de Lara, de ese recorrido vital propio. Esto hace que las reflexiones que plantea sobre cada una de las temáticas de las que hablan se contrapongan con las nuevas experiencias que están viviendo, estableciendo un diálogo constante entre lo que Lara piensa, lo que cuenta y aquello a lo que se enfrenta.

Asturias es otro personaje; otro protagonista más. Ese paisaje, su naturaleza, sus montañas, sus ríos, etcétera, tiene una potencia bárbara que acompaña constantemente el mensaje, siendo la mayor fortaleza visual que este puede encontrar. No sirve únicamente para crear imágenes bonitas, sino que ayuda a construir con mejores cimientos aún ese relato y refuerza cada conversación que se mantiene. Hay un acierto absoluto en que cada espacio esté asociado a un tema o reflexión. Ese paisaje asturiano puede ser, incluso, una extensión de nuestra protagonista y su recorrido, cambiando, abriéndose y volviéndose incluso íntimo.

En definitiva, ‘Cinco días con Lara’ es un documental humano y entrañable, y precisamente ahí es donde encuentra uno de sus grandes pilares para funcionar. Sin necesidad de grandes artificios y siendo honesto, respetuoso y cercano. Esa sensación continua de estar en una conversación real, construida poco a poco, descubriendo cómo ambos —no solo Lara— se van abriendo y contando sus sentimientos, exponiéndose, es lo que consigue que el espectador se emocione. Un documental enorme por todo lo que consigue transmitir.

¿Nos encanta?
Overall
4.2
  • Originalidad
  • Edición y montaje
  • Fotografía
  • Banda Sonora
  • Guion
  • Interpretaciones
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Dónde ver Cinco días con Lara
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