‘My Country: the new age’ es una de esas series que vive en Netflix y que, desde que se estrenase en 2019, no ha dejado de ser vista y ganar adeptas. Los Sageuks o K-dramas históricos tienen un nutrido grupo de seguidoras, pero cada vez son más quienes, gracias a la plataforma, se adentran en este contenido. Este artículo estará lleno de spoilers sobre ‘My country‘ y sobre los eventos históricos realmente acaecidos en la época en la que está basado este K-drama, por lo que si aún no has visto la serie y te gusta sorprenderte mientras lo haces, es mucho mejor si antes lees la crítica sin spoilers y te animas a ver la serie.

Yi Song-gye, o Taejo, (nacido en 1335—fallecido en 1408), es el fundador de la dinastía coreana Joseon (1392–1910). Antes de alcanzar el trono fue líder militar en la dinastía Goryeo, ascendió de rango luchando contra las fuerzas invasoras. Derrotó a sus rivales y expulsó al último rey de la dinastía Koryŏ, asumiendo el trono en 1392. Estableció su capital en Hanyang (ahora Seúl).

La caída de la dinastía Yuan en China y el ascenso de la dinastía Ming bajo el emperador Hongwu alteraron completamente el equilibrio regional. La decisión de Yi Song-gye de dar la vuelta en la isla de Wihwa en 1388 —lo que hoy conocemos como el “Incidente de Wihwa”— rebelándose contra el rey U de Goryeo, haciendo así que las tropas no invadiese la península de Liaodong no fue un simple acto de rebelión. Fue una lectura geopolítica impecable que le permitió hacerse con el poder al regresar a casa.

En la serie este momento aparece diluido, convertido en telón de fondo. No vemos el peso diplomático de esa decisión ni las consecuencias inmediatas sobre la nobleza de Goryeo. Lo que sí vemos es la tensión constante entre lealtad y ambición, encarnada sobre todo en su hijo. Y ahí es donde entra el verdadero epicentro del drama.

Pero aunque este monarca fue trascendental para la historia, no es en el en quien pivota la trama de ‘My Country: the new age’. La figura de este rey es como un gran paraguas que acoge a los protagonistas y eventos desarrollados en el drama, por lo que sus realidades históricas apenas se ven reflejadas en el K-drama. Si se mantienen, por ejemplo, las fechas, que nos sirven de guía, pero nada se menciona en la serie sobre el reparto de tierras que tuvo lugar cuando Yi Song-gye se hizo con el trono o de como el neoconfucianismo pasó a ser la religión oficial del estado, reemplazando al budismo, algo clave para entender la forma de vida que estaba por llegar a Corea.

La respuesta es si. Jeong Dojeon (1342 – 1398), también conocido por el seudónimo de Sambong, fue el político y noble medieval coreano más poderoso de principios de la dinastía Joseon. Fue un influyente ideólogo neoconfuciano y un firme partidario y asesor cercano del rey Taejo. El pensamiento de Jeong Dojeon jugó un papel importante en el desarrollo de la estructura política de la nueva dinastía Joseon.

En ‘My Country’ Jeong Dojeon es presentado como una mente brillante, casi como un estratega que mueve piezas desde la sombra. Y la realidad no dista demasiado de eso. Fue el ideólogo del nuevo Estado. El hombre que diseñó la estructura administrativa de Joseon y que promovió el neoconfucianismo como base del orden social.

Lo que la serie no desarrolla en profundidad —aunque lo insinúa constantemente— es que el cambio religioso fue un terremoto cultural. El budismo, dominante durante Goryeo, fue desplazado progresivamente. Los monasterios perdieron poder económico y político. La nueva élite se construyó sobre el mérito burocrático y el examen estatal. Joseon no fue solo un cambio de rey. Fue un cambio de sistema. Y eso explica muchas de las tensiones que vemos en pantalla: el resentimiento de los antiguos clanes, el miedo a perder privilegios, la obsesión por el linaje.

Sólo seis años después de la fundación de la nueva dinastía, Jeong Do-jeon fue asesinado por el príncipe heredero Yi Bang-won (이방원, 1367-1422), durante la primera disputa por la sucesión, ya que tanto Taejo como Jeong Do-jeon, favorecían a su hermanastro Yi Bang-suk (이방석, 1382-1398). 

Yi Bang-won, el personaje interpretado por Jang Hyuk, existió. Y fue exactamente tan ambicioso y decisivo como lo vemos. Se sabe de él que era un amante de la caza, algo no muy bien visto socialmente en aquella época, pero que en la serie se aprovecha para caracterizar al personaje.

El rey Taejo tuvo realmente ocho hijos como mencionan en la serie. Su primera mujer, llamada Sineui, del clan Han falleció antes de su ascenso al trono tal y como vemos decir a Jang Hyuk (Yi Bang-won) en pantalla. Con ella tuvo los seis primeros, mientras que los dos últimos fueron con la reina Sindeok del clan Kang. Influenciada por su joven esposa y por el ya mencionado consejero Jeong Dojeon, el rey quería que fuese su hijo más joven el que heredara el trono, y como has leído anteriormente eso no era algo que Yi Bang-won fuese a dejar que ocurriese, así, en 1398, estalló la llamada Primera Lucha de los Príncipes.

Jeong Dojeon fue asesinado. Los hijos de la reina Sindeok también. La serie no suaviza la brutalidad de este conflicto. De hecho, la utiliza como columna vertebral emocional del relato. Pero lo que quizá no dimensionamos al verla es que este episodio marcó el ADN político de Joseon: el poder no se heredaba sin sangre. A lo largo de la serie esa brutalidad y ferocidad sin límites se muestra en cada presencia en pantalla del Jang Hyuk.

Bang-won acabaría convirtiéndose en el rey Taejong, padre de uno de los monarcas más importantes de Corea: Sejong el Grande. Sí, el mismo rey que más tarde crearía el alfabeto hangul y cuya historia ha sido llevada al cine en gran variedad de producciones. Es curioso ver como la historia está llena de contradicciones y de ejemplos que nos demuestran que no somos quienes fueron nuestros padres.

En ‘My Country: The New Age’, la reina Sindeok —interpretada por Park Ye-Jin— no es un simple personaje secundario dentro del entramado palaciego. Es una figura decisiva en el equilibrio de poder durante los primeros años de la dinastía Joseon. La reina Sindeok ejerció una influencia considerable sobre Taejo en los años finales de su reinado. Junto con Jeong Dojeon, apoyó la designación de su hijo menor, el Gran Príncipe Euian (Yi Bang-seok), como heredero al trono. Esta decisión marginaba a los hijos mayores nacidos de la primera esposa de Taejo, entre ellos Yi Bang-won. Y esa elección dinástica fue una chispa.

Tras la muerte de la reina Sindeok en 1396, el equilibrio se rompió definitivamente. En 1398 estalló la Primera Lucha de los Príncipes. Yi Bang-won lideró un golpe en el que fueron asesinados Jeong Dojeon y los hijos de Sindeok. La reina ya había fallecido, pero su legado político quedó arrasado.

Park Ye-Jin como la reina Sindeok

El drama potencia su figura como mujer estratégica, consciente del tablero en el que se mueve. No es ingenua ni ornamental. Entiende que el trono no es solo herencia, sino supervivencia. Sin embargo, como ocurre con frecuencia en los sageuks, el componente emocional se intensifica: la serie sugiere tensiones personales y resentimientos que, si bien plausibles, no están documentados con tanto detalle en las crónicas. Lo que sí es fiel es la consecuencia: su apuesta por su hijo desencadena una guerra interna que marcará el ADN político de Joseon.

En una sociedad neoconfuciana donde el poder formal estaba reservado a los hombres, las reinas influían desde espacios menos visibles. Sindeok fue una de esas figuras cuya intervención alteró la línea sucesoria.

En ‘My Country’, Park Ye-Jin construye un personaje contenido pero firme, elegante pero peligroso, que representa perfectamente ese tipo de poder silencioso. Porque en Joseon, como en tantas otras cortes medievales, no siempre gobernaba quien llevaba la corona. A veces gobernaba quien decidía quién la llevaría.

Seo Hwi y Nam Seon-ho no son figuras históricas documentadas. Son personajes de ficción insertados en un momento real. Y aquí es donde la serie acierta especialmente bien. Porque aunque ellos no existieran, sí existieron miles como ellos.

  • Hijos de comandantes caídos en desgracia.
  • Bastardos marcados por el linaje de sus madres.
  • Jóvenes atrapados entre la lealtad familiar y el deseo de sobrevivir.
  • Guerreros utilizados como piezas reemplazables en luchas de poder que no les pertenecían.

La crudeza social que muestra la serie —clasismo extremo, jerarquía inamovible, analfabetismo, represión— está históricamente sustentada. Joseon nació bajo ideales meritocráticos confucianos, pero en la práctica la estructura social siguió siendo rígida. La sangre determinaba el destino.

Hay un momento bastante divertido en la serie, quizá uno de esos pocos en los que verdaderamente puedes reír a carcajada limpia, en el que se hace mención a un gran invento: el cepillo de dientes. Incluso aparece en pantalla una réplica que encaja perfectamente con la imagen que hoy tenemos de los utensilios medievales. Sin embargo, históricamente el primer cepillo de cerdas documentado fue desarrollado en China durante la dinastía Tang (619–907), utilizando pelos rígidos de cerdo del norte —adaptados al clima extremo— insertados en mangos de hueso o bambú. Sabemos además que en 1223 el maestro zen japonés Dōgen Kigen dejó constancia escrita de haber visto a monjes chinos utilizar instrumentos similares.

Más adelante, en 1498, durante la dinastía Ming, el emperador Hongzhi registró oficialmente un modelo de cepillo con cerdas de cerdo fijadas a hueso o bambú, siendo esta la primera patente formal conocida. ¿Cuándo llegó este invento a la península coreana? No existen registros exactos sobre su introducción temprana en Goryeo, pero lo más probable es que su uso se extendiera gradualmente a través de los intercambios culturales con China, especialmente ya entrado el periodo Joseon. Esto convierte el momento que vemos en ‘My Country’ en un pequeño anacronismo: la serie se sitúa a finales del siglo XIV, varias décadas antes de la patente Ming y sin evidencias claras de su uso generalizado en Corea en ese momento. Un detalle mínimo, sí, pero uno que nos recuerda cómo incluso los objetos cotidianos tienen su propia historia.

Si te ha gustado el artículo, si echas algo en falta o simplemente quieres comentarnos lo mucho que te encanta este K-drama espero dejes un comentario justo abajo. Será un placer poder continuar creciendo gracias a las aportaciones que realices. Ojalá hayas disfrutado tanto de la lectura como nosotras de la redacción y la investigación.

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Marta Pedraza

Historiadora del Arte. Cinéfila y seriéfila 24/7. Mis perdiciones, las películas de Clint Eastwood, el cine coreano y los K-dramas.

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