Una de las grandes virtudes de poder cubrir los cortometrajes de BIFAN es que permiten asomarse a una Corea del Sur menos pulida, menos empaquetada y mucho más inquieta. Ahí donde el largometraje muchas veces necesita cerrar estructuras, responder a expectativas de mercado o sostener una determinada escala de producción, el corto todavía puede permitirse el gesto raro, el desvío incómodo, la idea imperfecta pero poderosa. Y eso se nota especialmente en esta selección de Bucheon Choice Korean: Shorts.
No estamos ante una sección completamente redonda. Hay piezas que se quedan a medio camino, otras que parecen más ejercicios de estilo que obras plenamente desarrolladas y alguna que otra propuesta que pide a gritos un guion más trabajado. Pero también hay cortos que justifican por completo el recorrido. Cuando funcionan, lo hacen porque entienden muy bien algo que atraviesa buena parte del fantástico coreano contemporáneo: el monstruo casi nunca viene de fuera. Suele estar en la soledad, en el hambre, en la violencia cotidiana, en los prejuicios, en la precariedad o en el modo en que una sociedad decide mirar hacia otro lado.
‘Coming of Age’ (성인식) de LEE Jung-hyun
‘Coming of Age’ parte de una premisa socialmente durísima: una joven sale de un centro de menores al cumplir 18 años y se encuentra, de golpe, frente a una vida que no parece esperarla con nada bueno. A su lado aparece una madre también joven, también embarazada, también atrapada en una pobreza que se acumula por capas. Pobreza sobre pobreza. Exclusión sobre exclusión.
El cortometraje tiene ideas muy potentes. La más dolorosa es esa posibilidad de volver a prisión como último recurso para tener un techo, comida y cuidados. Es una línea narrativa demoledora porque habla de una sociedad que ha fallado antes incluso de que sus personajes puedan tomar una decisión verdaderamente libre. Una hija que solo quiere compartir la vida con su madre, aunque sea entre rejas, es una imagen tristísima. Casi insoportable.
El problema es que ‘Coming of Age’ no termina de profundizar en todo lo que plantea. Apunta hacia el sistema de acogida, la maternidad temprana, la precariedad, el abandono institucional y la familia desestructurada, pero no se detiene lo suficiente en ninguna de esas heridas. ¿Cómo han llegado estas mujeres hasta ahí? ¿Qué carencias tiene el sistema? ¿Por qué la cárcel puede parecer un lugar más seguro que la calle? El corto roza todas esas preguntas, pero no se atreve a atravesarlas.
Visualmente está cuidado. La fotografía consigue cierta belleza incluso en medio de la decadencia que rodea a las protagonistas, y hay un punto cómico que aligera algunas escenas sin romper del todo el tono. La banda sonora también funciona, bien mezclada y bien colocada. Pero los diálogos son flojos, algo planos, y la estructura dramática no termina de sostener la fuerza de su premisa. Podría haber sido un golpe mucho más duro. Se queda en una buena idea a la que le falta fondo.

‘Idea’ (이데아) de KIM Seung-hyeon
‘Idea’ juega con fantasmas, espacios cerrados, presencias que vagan allí donde se muere y una casa convertida en territorio de amenaza. Sobre el papel, tiene todos los elementos para construir un corto de terror efectivo. En pantalla, sin embargo, el resultado es mucho más irregular.
No hay nada especialmente novedoso en su forma de entender el miedo. La casa encantada, la entidad que se intuye, los sonidos que anuncian una presencia, los jóvenes atrapados dentro de una dinámica sobrenatural… todo resulta reconocible. Demasiado reconocible. El corto está bien trabajado a nivel técnico, sobre todo en el diseño sonoro, que es probablemente su mayor acierto. Se nota que hay una voluntad clara de usar el sonido como una fuerza narrativa y no solo como acompañamiento.
Las actrices están sólidas y hay momentos en los que el montaje intenta jugar con bucles, apariciones y desapariciones, abriendo la posibilidad de que la protagonista no esté entendiendo del todo lo que ocurre. Ese terreno ambiguo es lo más interesante de la pieza. El problema es que nunca llega a generar verdadero terror. La presencia se nota, sí, pero no pesa lo suficiente. No aterroriza. No incomoda como debería.
‘Idea’ parece más un ejercicio notable de escuela de cine que una propuesta con personalidad propia. Está bien filmada, tiene buen oído y sabe crear atmósfera, pero le falta un giro, una imagen, una decisión de puesta en escena que la saque de lo convencional. La venganza aparece, pero a medio gas. El miedo también. Todo está ahí, pero nada termina de estallar.

‘Break Time’ (브레이크 타임) de PARK Ju-sang
‘Break Time’ es, directamente, uno de los cortos más disfrutables de la sección. Tres chavales, un negocio que funciona solo con efectivo, una caja fuerte, un robo y la sensación inmediata de que todo se les va a ir de las manos. Porque claro que se les va de las manos. Eso es lo divertido.
La premisa no inventa nada. Estamos ante una historia de atraco ejecutado por amateurs, con todos los ingredientes reconocibles del subgénero: nervios, máscaras, torpeza, violencia que aparece cuando nadie sabe gestionarla y una cadena de decisiones cada vez más disparatada. Pero a veces no hace falta inventar la rueda. Hace falta saber moverla. Y ‘Break Time’ la mueve con ritmo.
Tiene algo de energía tarantiniana, sobre todo en esa mezcla de humor negro, tensión y personajes que creen controlar una situación que les queda enorme. La puesta en escena está muy bien resuelta, con encuadres especialmente eficaces dentro del coche y una cámara que sabe colocar al espectador en mitad del caos sin perder claridad. Las interpretaciones también ayudan muchísimo. Hay nervio, hay timing y hay una sensación de peligro que se mezcla con lo absurdo sin que el corto se rompa.
Lo más interesante es que, debajo del mecanismo de robo fallido, aparece una pregunta que podría haber dado todavía más juego: ¿es esto supervivencia? ¿Es estupidez? ¿Es desesperación juvenil? El corto no se detiene demasiado ahí, y quizá por eso funciona mejor como pieza de tensión y entretenimiento que como comentario social. Pero funciona. Y eso, en una sección irregular, ya es bastante.

‘Pervert’ (변태) de PARK Ji-hoon
‘Pervert’ es una de las grandes piezas de esta selección. Un corto incómodo, macabro, triste y profundamente humano. También uno de esos trabajos que demuestran que una buena historia no necesita demasiados artificios cuando sabe exactamente hacia dónde mira. El punto de partida parece diseñado para provocar juicio inmediato: un hombre mayor vive con una muñeca hiperrealista que se parece a su esposa fallecida. La trata como si fuera ella. Le habla, la viste, la sienta a la mesa, comparte con ella una rutina doméstica que desde fuera puede parecer perturbadora. Y ahí está precisamente la inteligencia del corto. Nos coloca en la posición del prejuicio. Nos invita a pensar mal demasiado pronto.
Porque ‘Pervert’ no habla de perversión en el sentido más evidente. Habla de soledad. De duelo. De una vida compartida durante décadas y de lo que queda cuando la otra persona desaparece. Habla de las miles de horas de cuidados, de la intimidad construida, de los gestos pequeños que mantenían en pie una existencia. Comprar mandarinas. Preparar la comida. Tener a alguien a quien contarle el día.
Lo verdaderamente perverso no está en la relación que ese hombre establece con la muñeca. Está en la mirada ajena. En quien invade la privacidad de una casa que no le pertenece. En quien ultraja aquello que para otra persona se ha vuelto sagrado. La perversión, parece decir el corto, no está en el objeto, sino en el uso que se hace de él. Y también en nuestra rapidez para juzgar sin entender, sin tener todos los datos, sin detenernos a mirar el dolor que hay detrás.
‘Pervert’ funciona de principio a fin. Por guion, por interpretación, por tono y por precisión emocional. Tiene edadismo, prejuicios, pérdida, pena y rabia. Pero no subraya más de la cuenta. No convierte al protagonista en una caricatura ni lo utiliza como rareza. Lo mira con compasión, que no es lo mismo que con condescendencia. Y eso lo eleva muchísimo. Es uno de esos cortos que hay que ver.

‘Ghosting’ (잠수) de KIM Hee-soo
‘Ghosting’ tiene uno de los conceptos más llamativos de la sección. Una chica va a casa de su novio porque él ha dejado de responder a sus llamadas y mensajes. Lo habitual: no contesta, desaparece, la ignora. Solo que aquí el ghosting se vuelve literal. Él no la ve. O dice no verla. O quizá realmente no puede verla. Y ahí empieza el juego. La idea es buenísima. Convertir una práctica emocionalmente cruel y tremendamente contemporánea en una situación física, casi fantástica, tiene muchísimas posibilidades. El corto explota bien algunas de ellas, especialmente en la coreografía de los cuerpos dentro de un espacio reducido. Ella está ahí, él también, pero no se encuentran. Se esquivan, se cruzan, se rozan, se pisan la existencia sin reconocerse. Ese trabajo espacial es de lo mejor de la pieza.
Las interpretaciones son muy buenas y consiguen sostener la extrañeza sin convertirla en simple chiste. Hay momentos realmente divertidos, otros desesperantes y algunos en los que la pregunta se vuelve más inquietante: ¿está muerta ella? ¿Está muerto él? ¿Está fingiendo? ¿El amigo los ve a los dos? ¿Qué demonios está pasando?
Y ahí está también el problema. ‘Ghosting’ es tan surrealista que a veces se queda corto en claridad. Sabes que algo pasa, pero no sabes muy bien qué. El guion no termina de cerrar su propio concepto y eso deja una sensación de pieza ingeniosa pero incompleta. Con un poco más de precisión, podría haber sido redondo. Tal y como está, se disfruta mucho por su idea y por sus actores, pero termina dejando la impresión de que le faltaba una vuelta más.

‘Hungry Ghost’ (걸신강림) de PARK Yoon-woo
‘Hungry Ghost’ vive en una idea fantástica: una actriz a la que le dicen que está demasiado gorda acaba en un retiro de adelgazamiento, un lugar aislado en la montaña, casi como un templo reconvertido en espacio de purificación corporal. Un “do or die fasting site”, que ya solo en concepto da miedo. El corto acierta de lleno al mezclar comida, terror y comedia negra. Porque pocas cosas resultan más monstruosas que una sociedad que mata de hambre a sus mujeres por unos estándares estéticos imposibles de alcanzar. Aquí el hambre no es solo una sensación física. Es mandato social. Es violencia. Es una forma de control.
La protagonista llega a ese espacio para perder peso, pero lo que encuentra es un entorno cada vez más desquiciado. Comida que aparece como tentación, mujeres sometidas a una disciplina absurda, una figura de autoridad que parece moverse entre lo espiritual y lo siniestro, y una entidad hambrienta que convierte el deseo de comer en una amenaza. El concepto es buenísimo.
Quizá el corto muestra demasiado pronto algunas de sus cartas y pierde parte del suspense que podría haber construido. También hay momentos en los que la comedia negra rebaja el terror de forma muy evidente. Pero, en este caso, esa mezcla tiene sentido. ‘Hungry Ghost’ no quiere ser terror puro. Quiere morder desde otro lugar. Y cuando abraza esa sátira sobre la industria del cuerpo, el ayuno, la imagen y la desesperación por encajar, funciona muy bien. De hecho, es uno de esos cortos que podrían crecer con facilidad. Una miniserie de tres o cuatro episodios sobre ese lugar, esas mujeres y ese fantasma del hambre tendría muchísimo potencial. La idea está ahí. Y es muy buena.

‘Siren’ (묘어가) de LEE Soo-hyuk
‘Siren’ es, probablemente, la pieza más poderosa de la selección en términos de fantástico puro. Tiene atmósfera, folclore, reparto, sonido, misterio y una criatura que no rompe la película en cuanto aparece. Todo suma. Y no es poco. El corto arranca en un pueblo costero, con la llegada de un barco pesquero y una caja misteriosa en cubierta. Desde el primer momento se instala una inquietud muy bien trabajada: la comunidad sabe algo, teme algo, espera algo. Una niña busca a su padre, una abuela toma decisiones que parecen venir de muy atrás y el mar funciona como territorio de deseo, peligro y secreto.
Lo más bonito de ‘Siren’ es que recupera la figura de la sirena sin reducirla a una simple criatura fantástica. Hay mística alrededor de ella. Hay fascinación. Hay miedo. Y hay también una forma muy coreana de conectar el mito con la comunidad, el sacrificio, la superstición y el peso de las generaciones. La sirena, aquí, no es solo un hallazgo visual. Es una presencia que altera el equilibrio del pueblo.
La puesta en escena es preciosa. Los colores son más contenidos que en otros cortos de la sección, menos saturados, más próximos a una textura de drama de época aunque la historia no necesite instalarse claramente en un pasado remoto. El mar, el azul del cielo, la madera, los interiores y los rostros están filmados con una elegancia muy sólida. La banda sonora y el diseño de sonido son una pasada. De verdad. El corto engancha desde el principio y sostiene una intensidad que no todos los trabajos de la sección consiguen mantener.


También ayuda muchísimo el reparto. La actriz veterana que interpreta a la abuela impone una presencia tremenda, y la niña protagonista está fantástica. Corea sigue demostrando que tiene una cantera de intérpretes jóvenes con una naturalidad impresionante. Pero más allá de las interpretaciones, ‘Siren’ funciona porque parece el fragmento de un mundo más amplio. Uno termina queriendo saber más sobre ese pueblo, sobre la criatura, sobre el pasado de esa familia y sobre las normas no escritas que gobiernan esa comunidad pesquera. Es el tipo de corto que pide largometraje. O al menos una historia más extensa. No porque esté incompleto, sino porque su universo tiene suficiente fuerza como para seguir respirando más allá de sus minutos.
Balance de la sección
Los Bucheon Choice Korean: Shorts de este BIFAN 2026 dejan un balance irregular, pero muy interesante. Hay propuestas que no terminan de encontrar su forma, como ‘Idea’ o ‘Coming of Age’, que tienen buenas premisas pero se quedan a medio camino en la ejecución o en la profundidad de sus temas. ‘Ghosting’ trata una idea muy novedosa, pero necesita más claridad. ‘Break Time’ no inventa nada, pero se disfruta muchísimo porque entiende el ritmo, el encuadre y el placer del caos bien contado.



El verdadero corazón de la sección está en piezas como ‘Pervert’ y ‘Siren’. Dos cortos muy distintos, pero ambos plenamente conscientes de lo que quieren contar y de cómo quieren contarlo. ‘Pervert’ mira a la soledad, al duelo y al edadismo con una inteligencia emocional enorme. ‘Siren’ abraza el folclore y el fantástico con una puesta en escena que atrapa desde el primer minuto. ‘Hungry Ghost’ por su parte, se mueve en terrenos más incómodos, entre el cuerpo, el deseo, el hambre y la violencia, y dejan algunas de las imágenes más sugerentes del conjunto.
Lo mejor de esta selección es que permite sentir una Corea real, atravesada por inquietudes muy concretas: la juventud expulsada del sistema, los estándares físicos imposibles, la soledad de los mayores, la precariedad emocional, las relaciones tóxicas, la violencia íntima, el miedo a no ser visto y el peso de los mitos que todavía sobreviven en los márgenes. Cuando el fantástico se une a todo eso, BIFAN vuelve a demostrar por qué sigue siendo un espacio imprescindible para descubrir voces nuevas. Incluso cuando fallan. Incluso cuando se quedan a medias. Porque en esos fallos también se ve hacia dónde están mirando los cineastas más jóvenes.
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