Desde Kinépolis Madrid vivimos una noche que confirmó el extraordinario momento del cortometraje español
Hay galas que entregan premios y hay galas que marcan una época. La décima edición de los Premios Fugaz, celebrada el pasado 22 de junio en los cines Kinépolis Madrid Ciudad de la Imagen, pertenece sin duda a este segundo grupo. El cortometraje español volvió a vestirse de largo para celebrar una edición que pasará a la historia por el récord conseguido por Montecarlo 67, pero también por el enorme nivel artístico de unas producciones que demuestran que el formato corto atraviesa uno de los momentos más brillantes de su historia.
Desde primera hora de la tarde, la alfombra roja respiraba un ambiente diferente. No era únicamente una reunión de nominados; era el reencuentro de una gran familia. Directores que apenas unas semanas antes coincidían en festivales como Medina del Campo, Aguilar de Campoo, Málaga o Sitges volvían a saludarse entre abrazos, bromas y fotografías. Actores, productores, técnicos y distribuidores compartían la sensación de que el cortometraje español ha dejado de ser un simple trampolín hacia el largometraje para convertirse en un espacio creativo con identidad propia.
Durante varias horas tuvimos la oportunidad de conversar con algunos de los protagonistas de la temporada. Nadie imaginaba entonces que, unas horas después, uno de ellos escribiría una página imborrable en la historia de los Premios Fugaz.
‘Montecarlo 67′: la noche perfecta
Cuando Rubén Guindo atendía a nuestro micrófono lo hacía con la tranquilidad de quien ya se siente satisfecho por haber llegado hasta allí. Su película, ‘Montecarlo 67’, acumulaba excelentes críticas, un magnífico recorrido por festivales y varias nominaciones, pero el director jamás imaginaba que terminaría protagonizando una de las noches más importantes que recuerda el cortometraje español.
Todo comenzó con una historia aparentemente pequeña. Escuchando un programa de cine descubrió una curiosa anécdota protagonizada por Chicho Ibáñez Serrador y un joven Steven Spielberg. Aquella historia le fascinó tanto que decidió investigar mucho más allá de lo que se conocía públicamente. Habló con el hijo de Chicho, consultó archivos de RTVE y fue reconstruyendo una narración que, poco a poco, dejó de ser un simple homenaje para convertirse en una reflexión sobre la amistad, la generosidad entre cineastas y las inseguridades que acompañan incluso a los más grandes.
Durante nuestra conversación insistía en una idea que resume perfectamente el espíritu de la película: todos los creadores, incluso los genios, conviven con la duda.
“Si Spielberg dudó de sí mismo, ¿cómo no vamos a hacerlo nosotros?”, nos comentaba con una sonrisa, convencido de que ese era el verdadero mensaje de la historia.
Para dar vida a Chicho Ibáñez Serrador, Guindo tenía muy claro quién debía ponerse delante de la cámara. Carlos Santos ya había interpretado anteriormente al maestro del fantástico español y el director no dudó en volver a confiar en él.
Aquella decisión terminó siendo uno de los grandes aciertos de la película.

Cuando horas después comenzó la entrega de premios, Montecarlo 67 fue recogiendo uno tras otro los galardones hasta firmar un récord histórico: Mejor Cortometraje, Mejor Dirección para Rubén Guindo Nova, Mejor Dirección de Producción para Alejandro Viyuela y Samantha Martín, Mejor Dirección de Fotografía para Miguel Ezequiel, Mejor Dirección de Arte para Gonzalo Muratel, Mejor Vestuario para María Gil de Bustamante, Mejor Maquillaje y Peluquería para Marta Cuadrado y Mejor Interpretación Masculina para Carlos Santos.
Ocho premios que convierten a Montecarlo 67 en el cortometraje más premiado de la historia de los Fugaz y que certifican la extraordinaria calidad de una producción que ya forma parte de la historia reciente del cine español.
Carlos Santos, el alma de Chicho
Uno de los aplausos más largos de la noche fue para Carlos Santos. Su interpretación de Chicho Ibáñez Serrador le valió el Premio Fugaz al Mejor Actor, un reconocimiento que confirma la enorme transformación realizada para dar vida al creador de Historias para no dormir.
Aunque durante nuestra visita al rodaje y la alfombra roja se mostró siempre cercano y humilde, era evidente que detrás del personaje existía un enorme trabajo de documentación y respeto hacia una figura imprescindible del audiovisual español.
Su premio fue recibido como uno de los más justos de la noche y puso el broche de oro al espectacular éxito de Montecarlo 67.
Un récord que refleja el momento del cortometraje
Más allá del éxito individual de la película, la victoria de Montecarlo 67 simboliza algo mucho más importante. Demuestra que el cortometraje español ha alcanzado un grado de madurez artística y técnica comparable al de cualquier producción de mayor presupuesto.
Los ocho premios obtenidos no responden únicamente a un gran guion o a una magnífica dirección. Son el reconocimiento al trabajo colectivo de decenas de profesionales que, desde la fotografía al maquillaje, pasando por el vestuario, la dirección artística o la producción, han construido una obra que ya ocupa un lugar privilegiado dentro del panorama cinematográfico nacional.
Y mientras el equipo celebraba emocionado cada nuevo premio, en la alfombra roja seguían resonando las palabras que Rubén Guindo nos había dicho apenas unas horas antes: el cine también habla de compañerismo. Quizá por eso el aplauso que recibió Montecarlo 67 fue también el aplauso de toda una profesión.


Carlos Manuel Díaz: “Faustino” y la dignidad de hacerse mayor
Si hubo una entrevista especialmente cercana durante la alfombra roja fue la que mantuvimos con Carlos Manuel Díaz, protagonista de Faustino, uno de los cortometrajes que más ha emocionado al público durante el último año.
Mientras saludaba a compañeros y amigos, el actor recordaba entre risas cómo llegó a un personaje que ha terminado marcando su carrera. Apenas dos semanas antes del rodaje, el equipo seguía buscando al intérprete que debía dar vida a Faustino. Fue entonces cuando recibió la llamada de Víctor Palmero.
“Me envió el guión y en cuanto terminé de leerlo le dije que quería hacer ese personaje.”
Lo que parecía una incorporación de última hora terminó convirtiéndose en una de las interpretaciones más reconocidas del circuito de festivales.
“Sabía que el guion era magnífico y que había un personaje precioso, pero nunca imaginé todo lo que iba a pasar después.”
Y no exageraba. Mientras conversábamos, el actor ya acumulaba varios premios individuales y el cortometraje seguía ampliando un palmarés que supera la veintena de reconocimientos nacionales e internacionales.
Sin embargo, hubo un momento especialmente emotivo cuando la conversación giró hacia las personas mayores, auténtico corazón de la película.
“Cuando decimos que alguien es mayor parece que lo apartamos. Yo creo justo lo contrario. Son personas con una experiencia enorme que debemos cuidar y escuchar.”
Una reflexión sencilla, pero profundamente necesaria, que resume el espíritu de una película que habla del paso del tiempo con enorme sensibilidad.
“Cara de cona”: el cortometraje que conquistó al público

Pocas películas llegaban a los Premios Fugaz con tanta expectación como Cara de cona. Sus diez nominaciones eran el reflejo del extraordinario recorrido que ha tenido durante todo el año en festivales.
Su protagonista, Milo Taboada, nos confesaba que el equipo nunca imaginó semejante respuesta del público.
“Está siendo un auténtico regalo. Lo más bonito no son los premios, sino comprobar que la gente conecta con la historia.”
Durante la conversación quiso destacar especialmente el trabajo de Diego Anido y no escatimó elogios hacia el director Guillermo de Oliveira.
“Tiene una mirada cinematográfica muy especial. Estoy convencido de que hará grandes películas.”
La gala terminó dando la razón a sus palabras. Guillermo de Oliveira recibió el Premio Fugaz al Mejor Montaje, un reconocimiento que confirma el extraordinario ritmo narrativo de una película que muchos consideran ya una de las grandes referencias del cortometraje español reciente.
“El Fantasma de la Quinta”: cuando la animación deja de pedir permiso
La animación española volvió a vivir una gran noche gracias a El Fantasma de la Quinta, ganador del Premio Fugaz al Mejor Cortometraje de Animación.
Su director, James A. Castillo, recordaba durante nuestra entrevista el impresionante viaje que ha vivido la película desde su estreno en Tribeca, pasando por Sitges, los Méliès europeos y la shortlist de los Premios Oscar.
Pero, más allá del recorrido internacional, había una idea que repetía con especial orgullo.
“Lo realmente importante es que la animación ya se valore como cine. No como un género aparte.”
Quizá una de las respuestas más bonitas de toda la jornada llegó cuando le preguntamos qué pensaría Francisco de Goya del éxito que estaba teniendo una obra inspirada precisamente en sus Pinturas Negras.

Tras unos segundos de silencio respondió con serenidad.
“Goya pintó aquellas obras pensando que nadie las vería nunca. Y, sin embargo, terminó siendo precisamente esa parte más íntima la que le hizo eterno.”
Una reflexión que provocó un largo aplauso entre quienes seguían la entrevista y que resume perfectamente el espíritu del cortometraje.
Valeria Cuní: escribir desde la emoción
Entre los jóvenes talentos presentes en la gala destacaba también la guionista Valeria Cuní, nominada por su trabajo junto a Lucas Parra.
Nos explicó que el proyecto partía de una experiencia personal del director y que ella aportó una visión complementaria durante la escritura.
“Creo que el hecho de escribir la historia entre un hombre y una mujer hizo que creciera muchísimo.”
La conversación derivó hacia otro de sus proyectos, Cementiri d’Estiu una historia ambientada en la Mallorca del boom turístico de los años sesenta donde vuelve a aparecer uno de los temas que más le interesa como autora: la muerte entendida como una forma de hablar de la vida.
“Son historias duras, sí, pero también profundamente humanas.”
Escucharla permitía comprender por qué su nombre comienza a aparecer con tanta frecuencia entre las nuevas voces del cine español.


‘Abril’: la delicadeza hecha cine
También compartimos unos minutos con el equipo de Abril. Su joven protagonista Sofia Otero, recordaba con enorme cariño el proceso de preparación junto a la directora.
“Todo fue muy fácil porque desde el primer momento me hicieron sentir parte de la película.”
Por su parte, la directora, Alexandra Iglesias, nos explicó que conoció a la actriz casi un año antes del rodaje y que ambas trabajaron durante meses para construir el personaje.
“No hizo falta forzar nada. Sofía tiene un talento y una madurez sorprendentes.”
El resultado es una de los cortometrajes más sensibles de la temporada y uno de los títulos imprescindibles del año.

Un palmarés que habla del excelente momento del cine español
Aunque Montecarlo 67 monopolizó buena parte de los titulares con sus ocho premios, el resto del palmarés volvió a demostrar la enorme diversidad y calidad del cortometraje español.
Teresa Bellón y César F. Calvillo recibieron el Premio Fugaz al Mejor Guion por In memoriam, película que también otorgó a Cristina Soria el premio a la Mejor Interpretación Femenina.
La directora Martha García Ayerbe fue distinguida con el premio a la Mejor Dirección Novel por Señuelo, producción que además obtuvo el galardón a los Mejores Efectos Visuales, obra de Laura Pedro.
El apartado sonoro tuvo como gran protagonista a Chicken Jazz, gracias al trabajo de Pablo Castillo, reconocido con el premio al Mejor Sonido, y Alberto Torres, autor de la Mejor Banda Sonora.
El premio al Mejor Cortometraje Breve fue para Baile con la muerte, mientras que el Mejor Cortometraje Hispanoamericano viajó hasta México gracias a La Barbarie.
Las nuevas generaciones también tuvieron su reconocimiento con el premio al Mejor Cortometraje de Escuela para Los murciélagos han abandonado el campanario.
Fuera del formato corto, la Academia distinguió a Sorda como Mejor Largometraje, mientras que el momento más emotivo de la noche llegó con la entrega del Premio Fugaz de Honor a Álex de la Iglesia, recibido con una ovación unánime por toda la sala.
PALMARÉS COMPLETO – PREMIOS FUGAZ 2026
Mejor Cortometraje
‘Montecarlo 67‘
Mejor Dirección
Rubén Guindo Nova (Montecarlo 67)
Mejor Dirección Novel
Martha García Ayerbe (Señuelo)
Mejor Guion
Teresa Bellón y César F. Calvillo (In memoriam)
Mejor Dirección de Producción
Alejandro Viyuela y Samantha Martín (Montecarlo 67)
Mejor Dirección de Fotografía
Miguel Ezequiel (Montecarlo 67)
Mejor Montaje
Guillermo de Oliveira (Cara de cona)
Mejor Dirección de Arte
Gonzalo Muratel (Montecarlo 67)
Mejores Efectos Visuales
Laura Pedro (Señuelo)
Mejor Vestuario
María Gil de Bustamante (Montecarlo 67)
Mejor Maquillaje y Peluquería
Marta Cuadrado (Montecarlo 67)
Mejor Sonido
Pablo Castillo (Chicken Jazz)
Mejor Banda Sonora
Alberto Torres (Chicken Jazz)
Mejor Interpretación Masculina
Carlos Santos (Montecarlo 67)
Mejor Interpretación Femenina
Cristina Soria (In memoriam)
Mejor Cortometraje de Animación
El fantasma de la quinta
Mejor Cortometraje Documental
Abril, hoy no es invierno
Mejor Cortometraje Breve
Baile con la muerte
Mejor Cortometraje Hispanoamericano
La Barbarie (México)
Mejor Cortometraje de Escuela
Los murciélagos han abandonado el campanario
Mejor Largometraje
Sorda
Una gala que mira hacia el futuro
Cuando las luces del auditorio se apagaron y los premiados abandonaban Kinépolis con sus estatuillas bajo el brazo, quedaba una sensación compartida entre todos los asistentes. El cortometraje español atraviesa un momento extraordinario. Nunca antes había existido un nivel técnico y artístico tan elevado, ni una generación de cineastas con tanta personalidad.
Los Premios Fugaz volvieron a demostrar que el futuro del cine español se está escribiendo, precisamente, en formato corto. Y, después de compartir toda una tarde con quienes hacen posible ese cine, resulta imposible no salir con la certeza de que las mejores historias aún están por llegar.
Texto: Garríes
Fotografías: Garríes, Marcos Romero









